abril 25

LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE ORAL EN INFANTIL

EL LENGUAJE ORAL

El lenguaje oral es parte de un complejo sistema comunicativo que se desarrolla entre los humanos. Los estudiosos han llamado al desarrollo del lenguaje en el niño/a “desarrollo de la competencia comunicativa”. Este proceso comienza ya desde las primeras semanas de un bebé recién nacido, al mirar rostros, sonrisas y otros gestos y al escuchar las interpretaciones lingüísticas dadas por el adulto.

El primer año de vida resulta crucial en el aprendizaje del lenguaje. A lo largo de este periodo, el bebé afina, gracias a su experiencia creciente, toda una serie de capacidades de base que le permiten interactuar intencionalmente a un nivel preverbal con el adulto.

Generalmente se considera que el/la niño/a empieza a hablar hacia los 12 meses, cuando produce sus primeras palabras. Sin embargo, la comunicación en el sentido más amplio de la palabra, parafraseando a Rondal, J. (2003), empieza mucho antes, ya que desde el mismo momento de su nacimiento el bebé tiene la capacidad de comunicarse, de percibir los estímulos auditivos, de llorar, gemir y por último, producir sonidos que tienen valor de comunicación y que equivalen a manifestaciones de sus deseos, expectativas y sensaciones; pasa, por tanto, de una forma global de expresión y de comunicación (en la que participa todo el cuerpo), a una forma diferenciada que recurre a la actividad vocal, sobre un fondo de expresión y comunicación gestual que implican el inicio de comprensión verbal.

El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje. Cuando el niño aprende el lenguaje necesita conocer a las personas, objetos y eventos, así como las relaciones que se dan entre ellos, ya que para dar cuenta del contenido del lenguaje precisa de aprender a reconocer los diferentes contextos para múltiples propósitos.

En general los especialistas del lenguaje, salvo excepciones, es posible que un niño/a hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del niño/a a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño/a generando las respuestas adecuadas.

Dadas estas condiciones, el proceso de desarrollo del lenguaje transcurre por etapas que comienzan por un desarrollo prelingüístico, que requiere de:

· Experiencia que en cierto modo posea un sentido para el niño o la niña.
· Las facultades de atención (capacidad de centrar la información para que resulte más relevante para un determinado objetivo).
· Percepción: (convierte datos captados por los sentidos en representaciones abstractas).
· Memoria: almacena las representaciones mentales de los objetos y sucesos percibidos para un posterior uso.
· Mecanismos internos propios del niño.
· Experiencia interactiva para desarrollarse.   

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño/a y las personas que interactúan con él/ella, por ello el lenguaje que sirve de modelo debe cumplir por lo menos con dos condiciones:

· Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.
· Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el/la niño/a.

Es importante recordar siempre que el desarrollo del lenguaje en los pequeños puede darse con diferentes ritmos de evolución. No todos empiezan a la misma edad ni coinciden en el momento de finalizar el proceso, pero dentro de esta variedad, hay unos márgenes dentro de los cuales se habla de “normalidad”.

 

  1. EVOLUCIÓN EN EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

Inicialmente el niño aprende que al producir gestos o sonidos hace que pasen cosas. Más adelante empieza a usar palabras que son también usadas por su familia y finalmente aprenderá a combinar las palabras de acuerdo a las reglas que usa su grupo de lenguaje, es así como adquiere los inicios del sistema de lenguaje de su comunidad.

Todos los niños siguen estas pautas evolutivas en el proceso de adquisición del lenguaje.

A continuación analizaremos la etapa de desarrollo en la que se encuentran nuestros hijos de Educación Infantil:

Etapa de los 3 a 4 años

Durante el 3º y 4º año de vida el lenguaje aun teniendo cierto aire telegráfico crece de forma vertiginosa,

–         El vocabulario pasa de unas cuantas palabras a varios cientos.

–         Las frases se hacen más largas y complicadas.

–         Se incluyen preposiciones en las frases.

–         Aparecen el género y el número en las palabras.

–         Aparecen los artículos.

Durante el tercer año, aunque con diferencias individuales, se adquieren las reglas de sintaxis, es decir se ordenan y se enlazan las palabras para formar oraciones y se unen estas entre sí.

Aparecen las sobrerregulaciones o hiperregulaciones y con ellas surgen errores que en etapas anteriores no cometían. Hacen regulares algunas formas de los verbos que son irregulares.  Seguramente son formas que nunca han oído de labios de los adultos y no lo pueden imitar y ellos mismos recurriendo a ciertas reglas aprendidas las aplican y resultan estas formas que nos resultan graciosas.

Desarrollo del lenguaje después de los cinco años.

Hacía los 4 ó 5 años de edad los niños han adquirido ya los aspectos más importantes del lenguaje, pero su desarrollo continúa durante toda la vida.

Ahora aparecen nuevas experiencias, la escuela, los amigos, la televisión, las lecturas, las lenguas extranjeras… Todos ellos proporcionan gran variedad de conocimientos y nuevos modelos de uso del lenguaje

El dominio de las habilidades básicas de lectura y escritura facilita el acceso a nuevos lenguajes: matemáticos, lógicos…. con los que el lenguaje se hace cada vez más correcto y el vocabulario aumenta  sin cesar.

Los profesores, amigos, radio, televisión, libros, comienzan a ser modelos y a participar de la comunicación.

 Deberíamos concluir reflexionando sobre la necesidad de hablarle y hacerle hablar en cualquier momento o situación y plantearle las  actividades como juegos.

El lenguaje no se desarrolla con un ritmo idéntico en cada individuo, por tanto no podemos establecer un calendario común para todos los niños/as ya que cada uno tiene su propio ritmo.

3. ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE

* Utilizar constantemente un lenguaje claro y adulto, evitando los diminutivos y el lenguaje infantilizado. Hablarle más despacio que lo habitual, sin romper la entonación y prosodia natural. . Pronunciar claramente las palabras. Marcar o «exagerar» ligeramente la pronunciación de los sonidos, fundamentalmente aquellos que el niño suele decir mal u omitir.

* Utilizar frases sencillas, adaptadas al nivel de producción del niño. Ajustaremos el tamaño y la complejidad de nuestras frases a nivel del niño. Usar frases sencillas nunca supondrá utilizar un lenguaje “infantil» o distorsionado, debemos hablar correctamente. Le hablaremos con frases cortas, procurando referirnos a acontecimientos  presentes.

* Recalcar las palabras o tipo de frases que queremos que el niño aprenda a decir mejor, repitiéndolas a menudo. No se trata de repetirlas exactamente como un disco rayado, sino de un modo natural, haciendo reformulaciones de un mismo mensaje.  Ej. «Mira el Coche», este Coche es tuyo, me gusta tu Coche,..»

* Respetar el ritmo personal del niño cuando se expresa. No interrumpirle cuando cuenta algo. No anticipar su respuesta aunque tarde en darla.

* Si el niño comete errores en su lenguaje, no reír estas incorrecciones, repetir constantemente la expresión. Se puede utilizar el método de corrección indirecta de las palabras del niño, respondiéndole frecuentemente, repitiendo sus frases, corrigiendo las palabras mal dichas y añadiendo las que no dice, pero siempre después de que él haya acabado de hablar.

* Habituar al niño a que sepa escuchar y que él también sea escuchado.

*Acostumbrar al niño a que mire a los ojos a la persona que habla, acudir cuando se le llama, dejar lo que está haciendo y atender a lo que se le dice, no interrumpir a los demás hasta que no hayan acabad su mensaje. Que sepa escuchar hasta el final.

*   Dedique un tiempo diariamente para “dialogar” con su hijo y no sea excesivamente exigente con sus progresos. Evite transmitir ansiedad al niño por la dificultad de sus avances y acepte de buen grado  cualquier pequeño logro.

*   Acepte con alegría todos los intentos de comunicación que haga su hijo y refuércele con palabras de cariño y amor.

* Si su hijo imita un fonema parecido al que debe adquirir alabe  su esfuerzo y refuerce la producción del niño mediante expresiones más largas en las que aparezca la palabra que incluye el fonema, exagerando (no excesivamente) su producción y repitiéndola varias veces dentro del discurso.

Ejemplo:

  • Niño: “Me gusta ese pero”.
  • Adulto: “ Si, ese PERRO es muy bonito, mira el PERRO es precioso, no me extraña que te guste ese PERRO, a mí también me gusta el PERRO”

* Su hijo adquiere lenguaje viendo cosas, experimentando sensaciones, recibiendo explicaciones y modelos correctos de producciones orales. Estimule todo lo posible el lenguaje oral del niño mediante explicaciones sencillas pero amplias en las que se incluya un vocabulario cada vez más extenso ( siempre adaptado a su edad ), solicite que el niño le explique lo que piensa, siente o ha hecho y hágale disfrutar de los momentos de conversación como unos instantes agradables que comparten en familia.

 Nunca emplee vocabulario complicado ni intente mantener conversaciones superiores a su capacidad.

*   Las cosas deben ser denominadas correctamente. No hable con lenguaje de bebé. No contribuya a retenerlo en un grado de infantilismo afectivo y lingüístico.

*  No debe exigirle un esfuerzo que no sea capaz de realizar. La mayor catástrofe que nos puede ocurrir es que su hijo renuncie a hablar.

*   Su  hijo tiene que crear, debe hacer que se esfuerce y que tenga necesidad de hablar.

*   Los libros de imágenes, historietas contadas con palabras y gestos y las canciones infantiles con ritmo y melodía apropiados enriquecerán su vocabulario para dar a su hablar «tesoro» de la comunicación.

*  Hablarle a menudo. No se trata de bombardearle con un lenguaje excesivo, sino de hablarle de aquello que le interesa y de lo que compartimos con él. Debemos hablarle en aquellas situaciones en las que estamos haciendo o mirando cosas juntos (comiendo, dando un    paseo, etc.); hablarle de sus centros de interés, de lo que nos enseña o comenta; hablarle de lo que estamos  haciendo – «aquí y ahora»- en los momentos en que está con nosotros atento a lo que hacemos (por ej. al fregar los platos)…

  POTENCIAR O FAVORECER LOS INTERCAMBIOS COMUNICATIVOS CON  EL NIÑO:

 * Atender y escuchar todos los intentos comunicativos del niño, todos sus enunciados.

 * Adoptar una actitud positiva frente al niño, hacerle ver que nos interesa lo que nos dice y mostrarle nuestro contento por sus intentos de hablar mejor y/o de contarnos cosas.

* Tener todos los días, un tiempo destinado a hablar  directa y exclusivamente con el niño. Debe ser un  periodo o varios periodos cortos donde estemos con el niño solos, sin ruidos ambientales cercanos (tele apagada, habitación no compartida con otras  personas, etc.). Según la edad del niño dedicaremos estos periodos a un tipo u otro de actividades (ver más adelante actividades propuestas).

* Al escuchar y atender lo que dice el niño, usaremos una técnica que favorece que el niño aprenda a hablar  mejor, se trata de la técnica de expansión, ya comentada anteriormente. Ante una emisión del niño, el adulto le responde haciendo un comentario que «repite» el enunciado del niño mejorándolo o ampliándolo. A modo de comentario natural, el adulto reformula lo que el niño ha dicho  ampliando su frase o formulándola en términos más «adultos» o más  complejos sintácticamente.  Ejemplo:

Niño: «Papá ido»       Adulto: «sí, papá se ha ido»

          Niño: «Papá se ha ido» Adulto: «Papá se ha ido a trabajar» o  «Papá se ha ido en el coche».

  *  Evitar, sobre todo en los primeras fases del desarrollo del lenguaje, la corrección directa («así no se  dice», «lo dices mal», etc.). Utilizar estrategias que favorecen la autocorrección por parte del niño. Se trata de que el niño corrija el solo sus enunciados o palabras mal dichas, dándose cuenta de la necesidad de decirlo mejor para ser entendido. Al principio, sobre todo, no tratar de corregir más de una cosa a la vez dentro de un mismo enunciado.

  Estrategias que favorecen la autocorrección:

  * Corrección indirecta: el adulto responde a una emisión del niño con un comentario natural que corrige su enunciado. El adulto «devuelve» al niño su emisión pero corregida, de este modo, le da un modelo adecuado. No se le pide nada al niño, pero si éste se autocorrige  o repite lo que el adulto ha dicho se le alaba positivamente («que bien lo has   dicho», «que bien dices pelota»,etc.).

         Niño: «una pota»               Adulto: «una pelota ,si»

         Niño: «yo omo pan»            Adulto: ¿comes pan?            yo como patatas.

  * Peticiones de clarificación o aclaración del mensaje: Se trata de hacer una pregunta o un comentario que indiquen al niño que su emisión no ha sido bien entendida y/o que debe completarla o mejorarla. Estas peticiones deben estar adaptadas al nivel de conocimientos del niño, sólo podrá autocorregir lo que potencialmente puede decir bien   (lo dice bien a veces, lo ha estado trabajando y en las clase lo decía bien, lo corrige por imitación..).

Las peticiones de clarificación  pueden tomar múltiples formas «¿qué?»,»¿cómo?»,»no te he oído, dímelo otra vez»,»¿un pato?» (cuando el niño quiere un plato).

            Niño: «voy a cacha» (casa)          Adulto:»¿a la calle?»          «¿te vas a la calle?»

           Niño: «una ama»          Adulto : «¿qué?          Niño: una cama

  * Preguntas de alternativa forzada: Se trata de  preguntas que ofrecen al niño dos posibilidades de respuesta, una de las cuales es la correcta, por lo que se le da el modelo correcto de emisión que queremos conseguir.

            Niño: «pinta un toche»                 Adulto: «¿pinto un techo o un Coche?»

           Niño: «el niño come ea cuchara»  Adulto: «¿come una cuchara o come con la  cuchara?»

    * Proponernos objetivos concretos todas las semanas o quincenalmente. Aunque la mayoría de los puntos señalados  anteriormente están pensados para  estimular el lenguaje de una forma global y natural, es conveniente que nos propongamos periódicamente  objetivos concretos en los que trabajar de una forma  más sistemática en situaciones de juego o en tareas de aprendizaje.

Las técnicas  correctoras directivas o  estructuradas  más  utilizadas serán:

* Imitación o Modelado: Se trata de darle al niño un modelo a imitar. Normalmente se usa insertado en una situación de interés para el niño.

Por ejemplo: Se juega a esconder objetos cuyo nombre comienza por el fonema o sonido que estamos trabajando, se «llama» a los  objetos    mientras se buscan de modo que el  niño  nos imite.                    

Adulto: «pato, ven»                «Ayúdame» o «llámale tu», “pato»

  En la imitación debemos exagerar la articulación del sonido o emisión que queremos conseguir.

Otra idea que puede servirnos es asociar ese sonido o ese objetivo a un gesto manual que lo apoye, por ejemplo asociar el sonido «Pa» (que el niño imite) a un gesto con la mano en forma de pico.

Las actividades elegidas para usar la imitación deben permitir que el niño realice varios ensayos recurrentes de ese aprendizaje, es decir, que repita y/o ensaye varias veces esa palabra o palabras objetivo.

             .Preguntas directas («¿qué es esto?»,»¿qué hace?», etc.) y Preguntas de alternativa forzada (ver punto anterior).

  1. ACTIVIDADES Y JUEGOS

1º. Esquema corporal….

    Cuando el niño está jugando con algún muñeco, podemos nombrarle cada parte del cuerpo del muñeco, señalarla y tocarla. Después haremos que sea él mismo quien lo haga, formulándole preguntas como: ¿Qué es esto?…. ¿Dónde tiene la nariz tu muñeco?….  También podemos aprovechar los momentos del baño para hacerle las mismas preguntas sobre sí mismo.

¡DESCUBRIRÁ SU PROPIO CUERPO!

2º. Los Colores…..

    Mostrarle al niño diversos objetos con diferentes colores y pedirle por ejemplo que nos dé «la manzana roja», «el lápiz azul», etc…. Después se le suprime la ayuda de darle el nombre del objeto y solo se le pide el color. Por ultimo será el niño quien haga las peticiones al adulto.

¡SE DIVERTIRÁ!

3º. ¿Qué vamos a hacer?…..

    Aprovechar cualquier actividad cotidiana para entablar una conversación con el niño, un día de limpieza, el cuidado de las plantas, hacer un pastel, etc…. Utilizar la actividad para ir nombrando los diferentes objetos que se utilizan, decir alguna característica de los mismos, decir cosas que sean parecidas, diferentes, etc….

4º. ¿Qué hay aquí?……

    Se buscará lo que hay dentro de: el bolso de mano, la cartera del colegio, la bolsa de la compra, la bolsa de aseo, la caja de herramientas, el bolsillo del abrigo, etc.. Hay que hacer que el niño busque dentro del bolso y vaya nombrando todo lo que hay. Se pueden sacar todos los objetos y que el niño los vaya introduciendo dentro nombrándolos. Este ejercicio también se puede utilizar matemáticamente, introduciendo los números, agrupando etc…..

¡CUANTAS COSAS!

5º. Vamos a recordar…..

    Cualquier experiencia pasada vivida por el niño puede servirnos como punto de partida para hablar con él, también podemos explicarle el proceso de desarrollo de cada uno de estos acontecimientos. Recordamos, un viaje, una visita a casa de los abuelos, un cumpleaños, una actividad en el colegio, etc…..

¿LO RECUERDAS?

6º. ¡Vamos a escuchar!

    Grabar sonidos que el niño deberá identificar. Estos sonidos pueden ser de:

    – animales (pájaros, perros, gatos, etc…)

    – medio ambiente (una puerta que se cierrra, truenos, lluvia, gente, etc…)

    – instrumentos musicales (una flauta, un tambor, etc…)

    – propio cuerpo ( roncar, voz, toser, risas, llantos, etc..)

7º. Asociación auditiva…..

    ¡Una, dos y tres……! Dime cosas que empiecen por……

* «a» como avión, azul, abuela……..

* «e» como elefante, enano, escoba………..

    ¡Una, dos y tres…! Dime nombres de………..

* Juguetes, animales, frutas………..

    ¡ Una, dos y tres..! 

Un gigante es grande, un enano es…………..

El abuelo es viejo, el niño es………………..

Los perros hacen  «guau», los gatos hacen………..

8º. Los Cuentos……

    Los cuentos fomentan la imaginación del niño, le descubren las cosas más  maravillosas, le divierten, le enseñan a escuchar, a pensar y a hablar: 

* Leer un cuento que tenga vistosos dibujos, se le pide después que identifique los personajes y que explique qué hacen en los dibujos. 

* Después de leer el cuento el adulto, se le pide al niño que se invente un título.

*Que el niño invente el final de un cuento. 

*Primero cuenta el adulto un cuento y después es el niño quien lo cuenta a su manera, dejando que invente cosas


 –    A continuación le proponemos una serie de ejercicios que a forma de juego puede realizar con su hijo para trabajar la movilidad y concienciación de los órganos que intervienen en la producción del habla. :

– Colocar en la boca del niño un chicle o caramelo de un tamaño apropiado para que vaya moviéndolo de un lado a otro de la boca y movilice la lengua. Podrá trabajar su colocación: debajo de la lengua, encima, cerca del paladar, delante de los dientes, detrás, etc.

     – Untar el labio superior, el inferior y lo ángulos o comisuras con miel o azúcar, para así, «obligarle» a sacar la lengua y movilizarla.

     – Las piruletas son útiles para hacer movimientos laterales de la lengua. Se pone el caramelo fuera de la boca, a derecha e izquierda, arriba  y abajo de manera que el niño se vea obligado a empujar el caramelo con la lengua. Estos ejercicios con el caramelo sirven también para tragar saliva y aprender a controlar el babeo mientras chupa el caramelo.

    – Se le darán trocitos de alimentos sólidos: un trocito de plátano, una galleta, etc,. Que se colocarán indistintamente en:

  1. Entre los dientes y el labio superior.
  2. Entre los dientes y el labio inferior.
  3. Debajo de la lengua.
  4. Entre dientes y lengua, a un lado y otro de la boca, primero en la parte anterior de la boca, y luego colocando el trocito progresivamente hacia atrás.

    – Soplar con pitos y trompetillas.

    – Inflar globos de goma.

    – Soplar trocitos de algodón o papelitos desparramados sobre la mesa.

    – Utilizar perfumes para que el niño haga inspiración nasal.

    – Hacer pompas de jabón.

    – Para reforzarle los labios, el niño deberá coger solo los mismos tapones de corcho de distinto tamaño y luego expulsarlos.

     – Tragar cucharaditas de líquido con la cabeza en posición vertical o ligeramente inclinada hacia atrás. Este ejercicio se hará progresivamente con la cabeza vertical, y luego ligeramente inclinada hacia delante, de tal modo que el niño se vea obligado a hacer movimientos con los labios y la lengua para llevar el líquido hacia atrás y tragarlo. Para realizar este ejercicio es bueno utilizar naranjada, agua azucarada o cualquier otro líquido que le guste beber.

* Otros ejercicios que podrá realizar con su hijo, al igual que se hace en el aula, podrán ser:

  • Abrir y cerrar la boca lentamente. De forma continuada o en varios tiempos.
  • Desplazar lateralmente la mandíbula. Con la boca abierta. Con la boca cerrada.
  • Propulsar los labios hacia delante (morro). Estirarles lateralmente (sonrisa).
  • Desplazar los labios hacia los lados, con la boca abierta, sin mover la mandíbula.
  • Sujetar algo entre los labios (una tarjeta) con fuerza e impedir que se caiga.
  • Introducir el labio superior y luego el inferior entre los dientes. Introducir ambos a la vez.
  • Mover el labio superior y el inferior por separado, con la boca entreabierta.
  • Desplazar la lengua hacia la derecha y la izquierda. Dentro de la boca con ella cerrada y fuera con ella abierta.
  • Con la boca abierta sacar la lengua y desplazarla hacia arriba y abajo.
  • Introducir la lengua entre el labio superior y la encía, ente el labio inferior y la encía. Con la boca cerrada o entreabierta.
  • Sacar la lengua, adelgazarla y engordarla.
  • Sacar la lengua y doblarla con los dientes de arriba y los de abajo.
  • Poner la boca en forma de surco longitudinal.
  • Con la punta de la lengua, con la boca abierta tocar distintos puntos del paladar.
  • Hinchar los carrillos. Pasar el aire de uno a otro.
  • Sorber líquidos con una pajita. Hacerlos burbujear.
  • Hacer gárgaras con agua tibia.

Es fundamental realizar esta serie de ejercicios dotándoles de un carácter lúdico. El niño debe disfrutar de un momento de intercambio y de juego con sus padres.

 

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abril 20

AUTORIENTARSE EN EL CONFINAMIENTO

Muchos de vosotros, os encontráis en un momento crucial de vuestro proceso educativo, al tener que elegir qué estudiar cuando termine vuestra etapa actual (de Secundaria o Bachillerato). Todo el ámbito educativo está sumergido en una palabra: INCERTIDUMBRE, ¿qué va a pasar ahora con nosotros? es la gran incognita que nos preocupa a todos; lo que nos atemoriza porque se nos escapa a nuestro control; si ya de por sí este curso era decisivo, vinculante, cargado de tensión, se añade el factor COVID-19. Por eso, debemos estar preparados para decidir adecuadamente.El confinamiento marca una nueva forma de vida, de relacionarnos, de seguir aprendiendo. Es un proceso nuevo al que forzosamente nos hemos ido adaptando vertiginosamente, de lo presencial a lo digital familias, profesores, alumnos… la sociedad en general.

La autorientación no es un término nuevo ni original, se ha definido como el proceso educativo que debe conseguir en el alumnado desarrollar destrezas, habilidades para orientarse él mismo. La autorientación ha sido siempre el fin último de la orientación académico profesional

Hoy más que nunca es urgente enseñaros a prepararos para solucionar los problemas que te deparará en el futuro tu vida y al mismo tiempo dotarte de las herramientas y recursos para que cada uno elabore su propio proyecto personal y de vida.

La tarea de autorientarse no es fácil, los recursos de internet son ilimitados y corremos el riesgo de perdernos en la búsqueda, por el exceso de información que nos proporciona. Es por ello, que debemos ser selectivos, no todo nos vale, debemos ser rigurosos y críticos para seleccionar páginas e informaciones oficiales.

La autorientación se caracteriza por:

  • Ser un proceso sencillo

  • Tratar de clarificar la identidad vocacional y analizar la realidad en función de intereses y expectativas propias

  • Ser un proceso individual y concreto

  • Ser un proceso constructivo

  • Basarse en un modelo de intervención a través de los medios tecnológicos (TICs), lo que le dota de mayor motivación, autonomía

Los pasos para autorientarte:

  1. Conócete a ti mismo: aptitudes, habilidades, capacidades, aficiones, motivación

  2. Infórmate: oferta educativa, listado de intereses y preferencias, estudios, centros don de se cursan, notas de corte, requisitos de acceso

  3. Decide: en función de tus intereses, valora las ventajas y desventajas, los factores que influyen en la decisión…

En esta aventura de construir nuestro propio proyecto de vida, académico- profesional, es un elemento clave el AUTOCONOCIMIENTO, sobre todo en la toma de decisiones para poder hacerlo adecuada y satisfactoriamente. Es importante conocer cómo eres y reflexionar, analizar tus aspectos personales (los puntos fuertes y débiles)

Personalidad

Cómo soy

Valores ocupacionales

Qué es importante para mí en un trabajo

Habilidades/ competencias

Qué sé hacer, en qué destaco

Intereses

Qué me gusta hacer, mis preferencias

A continuación te dejamos una serie de recursos que pueden ser de tu interés.

Recursos para orientarte:

*(Esta entrada ha tomado como referencia las aportaciones del blog Colectivo Orienta)

No olvides que el Departamento de Orientación está disponible para atender tus demandas y solucionar tus dudas. Puedes contactar con nosotros a través del correo de EDUCAMOS.

#YOMEORIENTODESDECASA#

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abril 13

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS NIÑOS EN LA ETAPA DE INFANTIL

 

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS NIÑOS

Pretendemos ofrecer unas orientaciones para ayudar a los padres a aprovechar los mejores aspectos de los medios de comunicación para sus niños, como alternativa a la restricción del uso de televisión, ordenadores  y videojuegos. De hecho, herramientas de alfabetización de los medios de comunicación que hayan sido empleadas de forma completa podrían ayudar a padres e hijos a ser consumidores más prácticos de los mediosentendiendo como escoger el mejor contenido de medios y aprovechándolo en maneras apropiadas para el desarrollo.

¿Cómo definimos el término ‘medios de comunicación’?

 El término medios de comunicación se refiere típicamente a periódicos, revistas, carteleras, radio, películas, y televisión. Con las nuevas tecnologías digitales, los medios de comunicación ahora incluyen una serie de dispositivos y aplicaciones cableadas o radiofónicas. En resumen, incluimos los medios de comunicación “tradicionales” en adición a cualquier otro medio que transmita información electrónica o digital.

Al desarrollar estrategias para el uso de los medios de comunicación los padres y cuidadores de niños deben plantearse los siguientes aspectos:

  • Identificar las prácticas actuales de su familia con los medios de comunicación;
  • Considerar las etapas y necesidades individuales de sus niños
  • Educarse acerca del panorama de los medios de comunicación para los niños;
  • Seleccionar medios de comunicación que tengan propósito para su familia;
  • Fomentar el uso activo, creativo y flexible de los medios de comunicación;
  • Enseñar a sus niños destrezas de carácter educativo procedentes de los medios de comunicación.

Cómo utilizar los Medios de Comunicación para apoyar el desarrollo del niño:

Partiremos de las características evolutivas de los niños según las diferentes edades y expondremos cómo estimular al niño en el uso de los Medios de Comunicación de manera efectiva y beneficiosa:

A los 2 – 3 años de edad

  • Mejora del equilibrio
  • Comienza el uso de utensilios
  • Se vuelve menos egocéntrico(a)
  • Comienza el desarrollo de la memoria de reconocimiento
  • Aumenta rápidamente el vocabulario
  • En su mayoría sigue el orden correcto de palabras
  • Comienza a desarrollar identidad propia
  • Aumenta la empatía
  • Comienza a mostrar cooperación y agresión
  • Juega cerca de otros niños pero no con ellos
  • Puede frustrarse fácilmente

 ¿Qué hacer en esta etapa?

Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

  • Haga preguntas acerca de cómo se siente un personaje
  • Activamente utilice los medios de comunicación con su niño (por ejemplo, sentándole a su lado cuando use el ordenador)
  • Cante canciones y lea libros con repetición y rima
  • Utilice varias imágenes (en papel y en pantalla) para aumentar el vocabulario
  • Incluya el uso de objetos o utensilios pequeños (como un ratón de computadora, lápiz de cera)
  • Cante canciones y participe de juegos que incorporen movimientos de las manos
  • Aliente el trazar y dibujar tanto en papel, medios electrónicos y en el ordenador
  • Pídale al niño que narre nuevamente lo que sucedió después de leer, mirar, o escuchar un cuento
  • Encuentre objetos y letras en la pantalla (televisión u ordenador) que también se encuentren en el ambiente

A los 3 – 5 años de edad

  • Comienza a saltar, tirar y atrapar (por ejemplo, una pelota)
  • Coordina mejor
  • Empieza a usar las tijeras
  • Comienza a generalizar información de una situación a otra
  • Comienza a contar números pequeños
  • Está consciente de algunas características del idioma escrito
  • Entiende maneras aceptadas culturalmente para su tono de voz ante oyentes
  • Habla en oraciones completas de 3 a 5 palabras
  • Comienza a formar amistades
  • Aumenta a jugar en grupo y de forma interactiva
  • Busca la atención y la aprobación de adultos
  • Puede sentir miedo (por ejemplo, a la oscuridad, los monstruos)

¿Qué hacer en esta etapa? Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

  • Escoja medios que no frustren ni asusten con facilidad a su niño(a)
  • Coloque algunas sillas alrededor del ordenador para fomentar la interacción social
  • Discuta juegos, cuentos y experiencias con los medios
  • Lea con su niño los letreros ambientales (por ejemplo, los letreros en la calle)
  • Escuche con su niño la versión narrada de un libro
  • Lea y haga oraciones usando imágenes o dibujos
  • Use software, libros y juguetes interactivos que usen etiquetas para identificar objetos familiares
  • Aliente el uso de objetos o utensilios pequeños (por ejemplo, el ratón, lápices de cera, lápices de colores)
  • Utilice software electrónico para dibujar y pintar obras de arte
  • Motive a su hijo a imitar movimientos y bailes de un programa educativo
  • Escuche canciones e identifique patrones donde se aplauda y trate de imitarlos
  • Utilice juguetes que fomenten la adquisición de letras, números, y de palabras nuevas
  • Mire programas que alienten a su niño a predecir y a llegar a conclusiones
  • Lea y escuche historias de forma repetitiva
  • Haga predicciones sobre los cuentos e historias que leen
  • Discuta la diferencia entre la realidad y el fingimiento de ella

Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

A continuación profundizaremos en un medio de comunicación especialmente influyente: La televisión y su influjo en la familia

 Se ha responsabilizado en muchas ocasiones a la televisión de ser la causante directa de la falta de comunicación entre los miembros de la familia. Sin embargo, no hay referencias de investigaciones que demuestren que los miembros de la familia se comunicaban más entre sí antes de 1950 que en la actualidad, ni que la vida comunal era más participativa sin la televisión. Lo que sí es cierto es que la televisión aparece en momentos en que comienza a sedimentarse un intenso proceso urbano, iniciado pocos años antes, y que implicó cambios drásticos en la forma de vida, tanto al nivel de la familia como de la comunidad, y entre los cuales aparece la forma de comunicarse.

       La vida de la familia, en la mayoría de los países, se ha visto afectada en su estructura y dinámica por estos cambios producto de la urbanización. Los miembros de la familia urbana tienen menos tiempo para compartir entre ellos, debido a la concurrencia de factores extrafamiliares, como son: La diversidad de horarios de sus miembros, las distancias desde el hogar a los sitios de trabajo y estudio, las dificultades de tránsito, las múltiples ofertas para satisfacer sus necesidades de recreación, entre muchos otros. Si a esto se agrega la restricción del espacio, las dificultades económicas y, en general, la gran cantidad de demandas y tensiones a las que tienen que enfrentarse los habitantes de las grandes urbes, se encuentran razones más poderosas y complejas que la presencia de la televisión para explicar el por qué de la «pérdida» de la comunicación en la familia moderna.

¿Qué vamos a ver?

      El primer paso es reflexionar sobre el ritual que permite comprender cómo se da esa dinámica en cada familia de uso de la televisión, ya que algunos miembros tienden a encender la televisión más que otros y pueden considerarse como los iniciadores, en contraste con los no iniciadores. De esta manera, el miembro de la familia identificado como el iniciador, suele ser también el líder en otras áreas.

      Con relación a lo que vamos a ver, pareciera una decisión fácil, pero en realidad son complicadas formas de comunicación interpersonal que comprenden relaciones del estatus interfamiliar, el contexto temporal, el número de aparatos disponibles y normas acordadas. La familia, como cualquier otro sistema, funciona de acuerdo a ciertas normas que garantizan su funcionamiento y sirven para establecer límites. La exposición a la televisión se hace bajo ciertas pautas que rigen su funcionamiento y al mismo tiempo permite que la familia ejerza control sobre sus miembros.

     Es posible trazar un continuo en relación con las normas, que va desde la familia «laissez-faire» (“dejar hacer”) a la familia «autoritaria«. El primer tipo se caracteriza por normas muy flexibles o la ausencia de ellas, permitiendo que cualquier miembro de la familia haga uso de la televisión indiscriminadamente. En el otro polo se ubican familias con normas que deben ser respetadas estrictamente.

Familia y comunicación

La comunicación en la familia puede enriquecerse o empobrecerse a través de la exposición de la televisión, dependiendo del estilo de vida de la familia y las circunstancias. En algunos hogares la televisión permanece encendida tanto tiempo como pasa la familia en actividad, pero la comunicación de la familia no parece verse alterada por este hecho. Por el contrario, en algunas circunstancias lo que hace es incrementarla, algunos programas de interés para el grupo propician la invitación a que otros miembros de la casa se acerquen y comenten sobre lo sucedido en episodios o capítulos anteriores, o sobre lo que esté ocurriendo en la pantalla en ese momento.

La existencia de un solo televisor en el hogar, contribuye a que el ver televisión sea una actividad compartida, lo cual promueve, además de oportunidades de conversación, el contacto físico entre los miembros de la familia. Cuando una familia decide colocar un televisor en cada una de las habitaciones de sus miembros, implícitamente está pautando el aislamiento entre ellos y cuando uno cierra la puerta o usa auriculares está indicando, sin hablar, que no quiere comunicarse con los demás. En ocasiones, el ver televisión produce un contacto físico que no se observa en otros momentos. Pero, así como la televisión puede generar comunicación de cualquier tipo entre los miembros de la familia, puede interrumpirla. El ver televisión puede ser una excusa para hablar sobre temas particulares, evitando comunicaciones más profundas o regulando las conversaciones en la familia.

Televisión y aprendizaje

Se ha demostrado que «las personas aprendemos con la televisión» y ésta puede afectar diferentes áreas del televidente: Cognitiva, emocional o conductual. Los psicólogos Bandura y Walters, a finales de la década de los setenta, investigaron los efectos de la exposición a conductas violentas. Sus resultados expresan que los niños participantes en sus experimentos tienden a repetir la conducta de los modelos, pocos minutos después de haberla observado. Este hecho se ha convertido en una poderosa evidencia acerca de los riesgos de la exposición a determinados contenidos de la televisión, particularmente aquellos que responden a conductas antisociales. Sin embargo, desde la década de los ochenta, algunos investigadores se han dedicado a explorar el potencial de la televisión cuando presenta actos pro sociales, bajo el supuesto de que si es posible aprender «lo malo», también es posible aprender «lo bueno«. Autores como Bryan y Walbek respaldan esta tesis. Ellos estudiaron la influencia de conductas cooperativas televisadas en niños de edad escolar, y encontraron que aquellos que observaron conductas altruistas imitaron esas conductas, asimismo Stein y Friederich han hallado, con respecto al aprendizaje de conductas no agresivas, que al observar a los modelos «pacíficos», los niños aprenden a autocontrolarse.

De manera que los problemas de la comunicación familiar suelen ser causados por múltiples factores, tanto intra como extrafamiliares. En todo caso, cuando la televisión se convierte en un recurso frecuente para evitar o interrumpir la comunicación en la familia, esto debe interpretarse como un síntoma de desequilibrio en el sistema familiar como un todo y no como una conducta aislada. Pero la televisión también es una oportunidad para el encuentro familiar, «el ver televisión es un hábito conveniente cuando se realiza en grupo».

La televisión y los espacios de comunicación familiar

En todos los hogares en los cuales existe un televisor las familias tienden a congregarse en torno a él, ya sea por acuerdo o desacuerdo sobre cual programa ver. En algunos casos el televisor es un miembro más de la familia que organiza la vida familiar en torno a los horarios de los programas, y desarticula las convencionales sobremesas familiares.

     Como quiera que sea no se puede desestimar la importancia que hoy tiene dentro de las dinámicas de comunicación y encuentro o desencuentro familiar. Es conveniente dejar algunas recomendaciones que permitan que se transforme en un elemento que una a la familia en vez de distanciarla:

  1. Es conveniente que se regulen los horarios de uso del televisor de modo que todos los interesados tengan acceso al menos a un programa de su interés.
  2. El televisor no debe ubicarse en el lugar de encuentro común, ya que el que uno de los miembros esté viendo un determinado programa, afectará las posibilidades de los demás de interactuar entre ellos.
  3. Los programas de interés común o que merezcan dudas a los padres en cuanto a sus valores y modelos de conducta, es conveniente comentarlos y criticarlos positiva o negativamente con los otros. El televisor con alguno de sus programas puede constituir un eje que permita discutir y compartir temas relevantes para la vida familiar.
  4. Es recomendable que cada miembro de la familia no le dedique más de 2 horas diarias a ver televisión, ya que el desarrollo de otras actividades que estimulen la creatividad y la imaginación son muy necesarias para el desarrollo de la inteligencia en niños y adultos.

Riesgos de un uso incontrolado de la televisión:

La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de un sistema de valores y en la formación del comportamiento. Desgraciadamente, una gran parte de la programación actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden:

  • volverse «inmunes» al horror de la violencia
  • gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas
  • imitar la violencia que observan en la televisión
  • identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores

    Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en la televisión tienden a ser más agresivos. Algunas veces, el mirar un sólo programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que miran espectáculos en los que la violencia es muy realista, se repite con frecuencia o no recibe castigo, son los que más tratarán de imitar lo que ven. Los niños con problemas emocionales, de comportamiento, de aprendizaje o del control de sus impulsos puede que sean más fácilmente influenciados por la violencia en la TV. El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas. Esto no indica que la violencia en la televisión sea la única fuente de agresividad o de comportamiento violento, pero es ciertamente un factor contribuyente significativo.

Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva en la televisión:

  • prestándole atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos
  • estableciendo límites a la cantidad de tiempo que pueden estar mirando televisión; considerando quitar el televisor del cuarto del niño
  • señalándoles que, aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o en muerte
  • negándose a dejar que los niños miren programas que se sabe contienen violencia y cambiando el canal o apagando la televisión cuando se presenta algo ofensivo, explicándoles qué hay de malo en el programa
  • no dando su aprobación a los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema
  • contrarrestando la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y tipo de programa que los niños pueden mirar.

    Los padres deben de también tomar ciertas medidas para prevenir los efectos dañinos de la televisión en temas tales como los asuntos raciales y los estereotipos sexuales. La cantidad de tiempo que los niños miran televisión, sin importar el contenido, debe de ser moderada, ya que reduce el tiempo para que los niños lleven a cabo otras actividades de mayor beneficio, tales como leer y jugar con sus amigos, y desarrollar aficiones.

Recomendaciones finales:

  • No permitir a los niños mirar televisión durante horas; deben de seleccionar programas específicos para los niños.
  • Seleccionen programas que sean adecuados para el nivel de desarrollo de su niño. Los programas de niños en la televisión pública son apropiados, las novelas, comedias y los programas de conversación de adultos no lo son. Consultar con ellos la programación de la televisión y planificar de antemano lo que van a poder ver
  • Establezcan ciertos períodos cuando el televisor esté apagado. Las horas de estudio deben dedicarse al aprendizaje, no deben ver la televisión. Las horas de las comidas son tiempo para conversar con otros miembros de la familia. Para ello: colocar las pantallas a nuestra vista, apagar cuando llega la hora.
  • Conocer como padres lo que van a ver o manejar antes de que lo hagan ellos.
  • Ver juntos programas o películas infantiles. Estimule discusiones con sus hijos sobre lo que están viendo cuando están mirando un programa juntos. Anticipar y comentar lo que va apareciendo, contar y recordar lo que hemos visto.
  • Señáleles el comportamiento positivo como la cooperación, la amistad y el interés por otros. Hágale conexiones con la historia, libros, lugares de interés y eventos personales. Hábleles de sus valores personales y familiares y cómo se relacionan con lo que están viendo en el programa.
  • Pídale a los niños que comparen lo que están viendo con eventos reales. Déjeles saber las verdaderas consecuencias de la violencia.
  • Discuta con ellos el papel de la publicidad y su influencia en lo que se compra.
  • Cree con sus hijos una pequeña vidioteca ( escuchar en otro idioma los diálogos)
  •  Estimule a su niño para que se envuelva en pasatiempos diversos:

 

  •  practicar deporte en familia
  • hacer colecciones de cromos
  • cuidar animales y plantas
  • hacer excursiones
  • jugar a juegos de mesa
  • aprender a montar en bici, a patinar, a jugar a la peonza o a saltar a la comba
  • ir al cine, al teatro, al circo, a museos con programaciones infantiles, al zoologógico…
  • pasear por el casco antiguo de las ciudades y conocer monumentos.
  • escuchar música, a bailar, a tocar un instrumento
  • pintar un cuadro, modelar barro, hacer papiroflexia, ayudarnos cuando cocinamos, etc.

Con la orientación apropiada, su hijo puede aprender a usar la televisión y el resto de los medios de comunicación de una manera saludable y positiva.

 

 

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