mayo 31

ACOMPAÑAMIENTO EN EL PROCESO DE ELECCIÓN

Esta semana utilizamos nuestra entrada para abordar el proceso de orientación académica- profesional: Decisiones vocacionales.

¿Qué quieres ser de mayor? Seguramente que es la pregunta que más has oido, que te han hecho; es la pregunta que mayor interés tiene para tí y los más cercanos a tí.

La complejidad de la sociedad actual, los cambios que se producen en el medio socioeconómico, cultural y laboral afectan de manera clara en la toma de decisiones. Esto hace necesario una orientación dirigida a promover y favorecer los procesos de toma de decisiones, desde una perspectiva que implica a familias, alumnado, centro y profesores…

Para empezar este proceso es necesario conocer el significado de VOCACIÓN. Por ello te presentamos varias definiciones:

  • Es la inclinación, tendencia, preferencia por determinadas actividades sobre otras.

  • Es la realización personal como expresión de un actividad (inquietuddes y capacidades más profundas).

  • La dedicación voluntaria a aficiones placenteras

  • El compromiso y dedicación superior a lo habitual.

ESCAMILLA define la ORIENTACIÓN VOCACIONAL como el sistema de apoyo a los alumnos, el proceso que engloba actuaciones planificadas de intervención directa e indirecta y que tiene como finalidad la educación vocacional, entendida ésta como la integración de aspectos de su educación personal, académica y laboral. Capacitar a los alumnos en la toma de decisiones vocacionales, decisiones que engloban opciones personales, académicas, profesionales, opciones de trabajo y de vida.

En la elección vocacional influyen varios factores como:

  1. Sociogénesis: que son los condicionantes familiares, estereotipos, poder, prestigioy condicionantes académicos.

  2. Psicogénesis: que son la madurez vocacional y el asesoramiento vocacional ( familia, profesores,…)

  3. Oportunidad: preparación para la oportunidad y la oportunidad de formación

Las decisiones vocacionales pueden generar conflictos, inquietudes, ansiedad al adolescente en la medida que éste no se encuentre preparado, no tenga clara la dirección a tomar o tenga un enfrentamiento entre valores. Por ello, es fundamental el proceso de acompañamiento que hagamos los padres, orientadores y profesores en la toma de decisiones.

Cuando llega este momento nos cuestionamos si nuestros adolescentes serán capaces de ello, si tendrán la suficiente madurez vocacional para abordarlo. Y la respuesta es que sí están preparados que necesitan que les acompañemos en el proceso de reflexión pero dándoles autonomía, independencia para no teledirigirlos en su observación e interpretación. Es bueno que les digamos lo que pensamos, nuestras opiniones, nuestro punto de vista que les ofrezcamos el apoyo incondicional como padres, orientadores o profesores pero siempre teniendo en cuenta que la decisión es suya y que deben hacerla sin miedo a equivocarse.

A veces los chicos están influenciados por sus referentes deportivos, musicales, de moda… y los tienen idealizados lo que les pueden llevar a tomar decisiones erróneas… pero un aspecto claro que influye es que la educación es un espacio donde las influencias están en continuo cambio y que junto con nuestras ideas, valores… van configurando rutas y formas de interpretar y salir adelante.

El autor ,SUPER ha influido de manera decisiva y desde un enfoque evolutivo, en la forma de concebir la madurez vocacional y la configuración de un proyecto de vida, sujeto a la influencia de variables educativas familiares, institucionales y ambientales. El período que nos ocupa se conoce como de exploración y abarca desde los 15 a los 25 años. La mayor parte de los logros en esta etapa se centran en la formación de la identidad, el desarrollo de un sistema de valores, ideologías y elección del ámbito vocacional. Es por ello imprescindible promover las tres fases del proceso de orientación académica

  1. El desarrollo del Autoconocimiento ( físico, valores, capacidades, formación, intereses, motivaciones, posibilidades…) para facilitar la elección de estudios y profesiones.

  2. Posteriormente debemos ofrecer y obtener Información que se llevaría a cabo una vez conocidos los Intereses Profesionales, las Aptitudes Académicas y el Historial Académico del alumno o alumna, y antes de pasar a la toma de decisiones se debe de tener información adecuada tanto de lo que se oferta en el Sistema educativo y en la enseñanza formal como fuera de éste.

  3. Y por último, la Toma de Decisiones. Hay tres aspectos fundamentales en el proceso de toma de decisiones :

  • La decisión tiene que ser REALISTA.¿Qué quiere decir? que las decisiones que tomen tienen que tener en cuenta su situación ACTUAL: sus motivaciones, sus intereses, sus capacidades, sus resultados académicos…

  • La decisión la tiene que tomar EL ALUMNO, de forma AUTÓNOMA y RESPONSABLE: el proceso de toma de decisiones supone ser capaz de que el chico aprenda a tomar decisiones de forma autónoma. Esto no quita que tenga en cuenta las opiniones de sus familiares o de sus amistades, pero sin que esas opiniones les condicionen. Tienen que pensar que, al final, sois ellos quienes os van a enfrentarse a esa carrera, ciclo formativo o empleo y, por eso, su decisión tiene que ajustarse a sus GUSTOS, INTERESES, MOTIVACIONES…

  • La toma de decisiones supone COMPROMETERSE con la propia decisión: el compromiso supone valorar los pasos que debe tomar para lograr lo que uno quiere. Eso implica ESFUERZO y CONSTANCIA, dos variables que son necesarias en cualquier carrera, ciclo formativo o empleo.

  • La toma de decisiones a veces crea miedos, inseguridades, inquietudes. Ya que son procesos que tomamos en nuestras vidas que hacen que salgamos de nuestra ZONA DE CONFORT, de nuestra rutina habitual, para enfrentarnos a nuevas situaciones que nos acercarán hacia nuestro sueño, hacia nuestro objetivo final.

Esperamos que toda la información aportada os sea de utilidad tanto a padres como a alumnos en la toma de decisiones.

Ningún viento es favorable para el que no sabe donde va”

Donde estaremos mañana es el resultado de las decisiones que tomemos hoy”

 

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mayo 24

CÓMO POTENCIAR EL PLACER POR LA LECTURA EN FAMILIA

Introducción

A todos nos gustaría que nuestros hijos fueran grandes lectores. La realidad es que no siempre sucede así. Para muchos niños leer constituye un aburrimiento o cuanto mas una obligación que les quita tiempo para sus diversiones favoritas.

La lectura puede ser un instrumento de capital importancia para formación integral del  niño. Y en efecto es así, porque a través de ella:

–         se favorece la creatividad del niño

–         enriquece su vocabulario

–         desarrolla su expresión oral

–         asimila de modo intuitivo las normas que rigen la escritura de una lengua ( ortografía, sintaxis etc.. )

–         desarrolla su comprensión lectora (con todo lo que ello implica en la mejora de su capacidad para el estudio)

–         incrementa de forma amena y gradual la cultura

–         abre horizontes y se fomenta el interés por determinadas materias 

–         ocupa cantidad de su tiempo de ocio en una actividad formativa

Pero a la vez para que la lectura sea un instrumento eficaz es necesario que esté debidamente orientada, por ello es necesario tener en cuenta que:

–         no se trata tan sólo de leer por leer

–         no da igual hacerlo con cualquier libro

–         no es indiferente que su dedicación sea ordenada y equilibrada a que lo sea arbitraria y caótica 

–         no debe interferir con otras actividades tan necesarias para un niño como el hacer deporte, o relacionarse con sus amigos

No olvidar que para un niño todo lo que está en letra impresa constituye un «dogma» para él

–         Un mal libro puede hacerle más daño que una mala imagen de TV

–         En consecuencia los padres han de ser muy prudentes a la hora de elegir un libro para sus hijos. Ante la duda es mejor esperar a comprarlo después de haberse asesorado  con una persona idónea.

–         No hay que dejarse llevar por el título del libro o de la colección (al igual que ocurre con determinados programas de TV denominados  «infantiles»)

–         Los padres – principales responsables de su educación – deben saber siempre qué libros están leyendo sus hijos

–         Asimismo conviene revisar los libros que se tienen en casa. Es posible que alguno de ellos no sea conveniente que esté al alcance de un niño.

–         Afortunadamente hoy día existe mucha y  buena literatura para todas las edades. Sería una pena que habiendo tanto para escoger, nuestros hijos acabaran leyendo el primer libro   que les «cayera» en sus manos

No conviene olvidar que  cualquier actividad para niños – el deporte, el  arte, la música,  la lectura…..- no son formativas en sí mismas. Lo son en la medida que los responsables de la actividad se propongan a través de ella, objetivos formativos y pongan los medios necesarios para conseguirlos. Los padres han de descubrir que la lectura tiene para sus hijos la vertiente de un complejo vitamínico. No sólo por su carácter formativo ya aludido anteriormente,  sino porque además, incide de forma  muy positiva en el futuro de su  rendimiento académico  

–         El libro es un elemento físico a través del cual  se pueden establecer infinidad de vínculos emocionales entre padres e hijos. Acercarse a un hijo que lee interesándose por la historia que está leyendo y escuchar lo que os cuenta es una forma de comunicación con él y una oportunidad excelente de incidir en su formación. El intercambio de libros también puede ser una buena  forma de facilitar el diálogo entra padres e hijos. Un libro que se comparte da mucho de que hablar.

–         Puede ser una buena medida práctica  proponerse con ocasión de celebraciones o de situaciones propicias – cumpleaños, regalo de reyes, vacaciones de verano, etc.. –  regalar a los hijos libros explícitamente muy bien escogidos.

No hay que  esperar a que un niño sepa leer para motivarlo por la lectura. Un buen lector comienza a formarse cuando todavía no sabe leer

–         Es conveniente fomentar – con naturalidad y sin imposiciones – un rato de lectura al día. Puede ser práctico asociar la lectura a algún momento del día   (antes de al irse a dormir, después de cenar etc.)

–         Hay que facilitar que poco a poco los niños vayan teniendo su propia biblioteca (o compartida con sus hermanos)

–         En la medida que sean mayores  es conveniente buscar libros  relacionados con sus aficiones  e intereses. No olvidar que un objetivo es mantener vivo el hábito de lectura

–         Por otra parte no hay que precipitarse, hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

–         Hay que fomentar el hábito de tener por lo menos siempre un libro empezado.

–         Intentar sustituir tiempo de TV por tiempo de lectura. ¡Esto sería un buen objetivo! Pero a la vez nunca plantear la TV como enemigo. Si es la TV lo que realmente atrae al niño, habría que fijarse en cuáles son sus programas favoritos y  tratar de buscar libros relacionados con esa temática.

–         Incluir dentro de las salidas habituales de compras, dar una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada es bueno ver las novedades que han aparecido y familiarizarse con el mundo de los libros.

Asimismo también es bueno para fomentar el gusto por la lectura ir de vez en cuando a una biblioteca.

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono…todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una regañina, pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse… 

Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.

Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra “Cómo fomentar loa hábitos de lectura”, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

   Es ineficaz plantear la animación a la lectura como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños «odiaran la literatura». Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las «distracciones» que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.

    La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso «virus». Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

   

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes:

Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.

Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.

Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.

Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.

Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.

Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa.

– Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.

Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.

No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

   El consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva.

¿Me lees un cuento?

¿A quién no le gusta que le lean? El “cuento de antes de dormirse” o las horas interminables de cuentos cuando uno está en la cama con paperas o con una gripe con fiebre son algunos de los recuerdos más bonitos que se tiene de la infancia.

A los niños en realidad les gusta que les lean cuentos o que les enseñen libros ilustrados. Son momentos de proximidad y recogimiento. Normalmente uno se sienta cómodamente con el niño, y el que o la que lee se entrega totalmente. Muchos niños esperan con ilusión esos momentos en los que se les lee un cuento, por ejemplo antes de ir a dormir. No es lo mismo que un niño esté solo en su habitación escuchando un cassette de un cuento o con un adulto que se lo lea. El cassette va sonando, y no se puede hacer preguntas sobre lo que se escucha, a diferencia de cuando alguien te lo lee en voz alta. El miedo o las sensaciones que el niño quiera expresar en ese momento no encuentran ningún interlocutor. El niño está solo.

Leerle cuentos a un niño fomenta la capacidad de concentración. Un niño al que se le lean cuentos regularmente puede concentrarse bien por lo general. De este modo, a los niños les gusta aprender y escuchar con atención, hacer preguntas y divertirse con lo que les leen.

Leerle cuentos a un niño sirve para ampliar el vocabulario. Los niños a los que se les leen cuentos a menudo tienen un vocabulario bastante amplio. Claro que leer cuentos a los niños no debería hacerse sólo teniendo en cuenta este aspecto. ¡Tiene que ser divertido!

Leerle cuentos a un niño no debe acabar con el inicio de la Educación Primaria. Cuando los niños abandonan Educación Infantil  no significa que “ahora que aprendes a leer, tienes que leer tú solito”. A los que van a la escuela también les gusta que les lean algún cuento. Ya lo dirán si no les apetece.

Empiecen lo antes posible a leerles cuentos y hagan que eso se convierta en un hábito. Más adelante, decidan juntos qué leer y no pierdan esta costumbre.

¿Y qué pasa cuando nuestro hijo ya es demasiado mayor y ya no quiere que le lean nada? Pues, entonces le motivaremos para que sea él el que lea a otros; a los hermanitos, a los abuelos…

 La promoción de la lectura: un compromiso de todos ¿Qué pueden hacer los padres para motivar los niños en el hábito de la lectura? 

– Leer ante sus hijos y demostrarles con el ejemplo lo bonito, bueno y divertido que es leer. Los padres pueden apagar la TV y abrir un libro, esto es crear ejemplo. Los niños imitan los actos de los padres. No hacerlo como castigo sino como una actividad creativa y recreativa. Primero los padres debemos ser modelos lectores y después proporcionar a nuestros hijos material que puedan leer. Estar motivados ellos mismos para motivar a sus hijos a conocer más lecturas, preocuparse por la educación de sus hijos. Hablar constantemente con los profesores de sus hijos y teniendo libros en casa para leer con ellos.

– También es importante comprarles a los niños libros para niños, de temas que ellos elijan. Leerles cuentos para dormir o para amenizar la tarde o entre tiempo y tiempo de la tarea, etc.

– Compartir momentos sistemáticos de lectura con los niños, facilitando la creación de un vínculo con el libro que luego le permita acceder a cualquier fuente de conocimiento.

– Leerle historias muy sencillas para niños y, más que leerlas, actuar con la voz, hacer voces de duendes, de animalillos, de osos, de brujas y de hadas y de esa manera ella volarán en esas historias con su imaginación. De tal manera que ahora, cuando ellos lean sus historias en voz alta, harán las mismas gamas de voces, es decir: «actúan los personajes». Pero eso sí, lecturas sencillas para niños de su edad. Es conveniente leer libros que despierten el interés en los niños. Deben leer animadamente. El tono del padre al leer el libro, su interés en la lectura lo delata en las facciones. Es decir el padre debe mostrar animación e interés también.

– Acompañarles en el proceso de lectura. Facilitarles el acceso a información amena para ellos, diseñar un mecanismo de auto-evaluación lúdica (evaluar con juegos) para los niños, estar prestos a solucionar las dudas que se presenten durante la lectura a fin de evitar que los niños se desanimen por no entender lo que están leyendo.

– Deben involucrarse ellos mismos en la lectura y mostrar que encuentran placer en el acto de leer. No resulta eficaz recomendar u ordenar a los menores que lean, si padres y maestros no lo hacen y disfrutan con ello. El ejemplo es el mejor estímulo. Los padres no sólo pueden sino que deben iniciar a sus hijos en la lectura, pues todo aquello que se aprende con amor, entre los brazos de padres cariñosos va a marcar una huella indeleble en la mente del niño, que al recordar la lectura como un espacio placentero va a cultivarla por siempre.

– Es importante a través del ejemplo sentar las bases para construir en los niños el hábito, sin embargo, debe ser una labor conjunta entre todo el grupo social que rodea al niño(s), ya que el medio presiona demasiado y lleva al ser social a buscar actitudes que le den un «valor» entre un grupo. La lectura jamás debe ser utilizada como medio de castigo, es algo que se ve con frecuencia, y en ello están involucrados padres y maestros.

– Deben dar ejemplo como lectores. Comentar con la familia las experiencias gratas y los conocimientos conseguidos a través del manejo de la información escrita en libros, revistas, periódicos o a través de la web. Identificar y seleccionar materiales de interés para cada uno de los miembros de la familia y sugerirlos como posibles fuentes de información más amplia que puede dar rendimientos en términos de aprendizaje y de disfrute sobre el mundo de las letras. Para comenzar deben dar ese ejemplo de lectura, deben mostrarle a los niños que la lectura no tiene porque ser fastidiosa, y para que comiencen con la lectura incitarlos a leer periódicos infantiles con temas de su interés y cuentos infantiles.

– Jamás obligarlos a leer, hay que respetar siempre el gusto de cada uno, y darle tiempo.

– Lo primero que deben hacer los padres es leer en presencia de sus hijos. No solamente libros, sino todo aquello que signifique información: instrucciones de uso de aparatos, recetas, carteles de la vía pública, propagandas, etc. Lo segundo es opinar sobre lo que se lee, acuerdos o desacuerdos en cuanto al contenido, correcciones en cuanto a redacción y ortografía (muchos mensajes contienen errores). Otras acciones que pueden ser positivas de parte de los padres serían: Acompañarlos a Bibliotecas públicas, enseñarles a pedir libros, cuidarlos y devolverlos. Mirar escaparates de librerías o kioscos, para interesarse sobre los diferentes temas que tratan los libros y revistas.

 – Proporcionarles al inicio libros de cuentos, para que de una manera ilustrativa los niños se acostumbren a leer y aumentar su imaginación, luego, poco a poco crear una biblioteca familiar con todo tipo de libros para leernos en familia con el propósito de propiciar el hábito de la lectura.

– Deben leer ellos y comentar lo que leen. Deben comprender lo que leen. El ejemplo es la base para que los niños se motiven a leer. La lectura debe ejercitarse en diversos niveles y modalidades, dándoles un tiempo en el día para leer, para pintar, para ver televisión, para jugar, para meditar, para orar, para almorzar, para conversar.

– Ligar los juegos de los niños con la lectura de textos con diferente estructura. Conversar con los niños sobre los textos de la vida cotidiana, por ejemplo, las cartas que recibimos, los poemas que aparecen en las tarjetas de felicitación, etc.

– Ante todo leerle a sus niños en momentos privilegiados donde el contacto, la ternura y el afecto priman. Ofrecer textos a los niños. Contarle historias y motivar a los niños para que ellos las cuenten. Mostrar a través de sus propios actos el placer de leer.

– Demostrarles que en los libros puede estar la información requerida para resolver múltiples situaciones de la vida y múltiples oportunidades para estar actualizado recrearse y divertirse. Compartir con ellos lecturas de cuentos y crear historietas escritas de relatos familiares, para que los niños lean; dejar cartas y enviar cartas, ver películas de cuentos y luego decirles que hay libros en los que se basaron las películas e invitarlos a leer.

– Deberían leer juntos, y divertirse haciéndolo!!!! Y no solo en libros impresos sino también virtuales Es un motivo para compartir, aprender y tender un puente más fuerte entre padres e hijos…

DIEZ IDEAS PARA POTENCIAR EL PLACER POR LA LECTURA EN NUESTROS HIJOS 

  1. Procurar que haya libros en casa desde que son pequeños.
  2. Actuar como modelo de los hijos: que nos vean leer, que nos vean disfrutar con la lectura, con un buen libro entre las manos. Hablar con entusiasmo de los libros.
  3. Leer con ellos o para ellos, cuando son pequeños y cuando no lo son tanto.
  4. Reservar un ratito para leer todos los días, convirtiéndolo en una agradable rutina. Hacerlo en un ambiente relajado, que el niño asocie la lectura con momentos de intimidad y de cariño entre la familia.
  5. Mantener siempre una actitud positiva hacia la lectura, no echar en cara que lee poco, no utilizar nunca la lectura como castigo, no convertirla en una obligación odiosa. No situarlo como alternativa a ver la televisión o a ir al cine: una cosa no quita la otra.
  6. Comentar con nuestro hijo lo que ha leído, pero no examinarle. Y dejar que sea en el momento en que él tenga ganas de hablar.
  7. Permitirle leer lo que le guste, en función de sus preferencias. Dejar las lecturas obligatorias para la escuela. Leer debe ser un placer. No forzar nunca a terminar un libro si no le interesa. Dejar que lea lo que le guste.
  8. Visitar con él/ella bibliotecas y librerías. Que se conviertan en lugares agradables y “cómplices”.
  9. Fomentar que vaya formando su propia biblioteca, en un lugar propio ( y que trate a los libros como objetos preciados).
  10. Convertir la lectura en un premio. Regalar libros. Pedir que nos regalen libros.

 

 

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mayo 17

Pensando en mi futuro

Buenos días a todos/as, ya han pasado 64 días desde que iniciamos este periodo atípico que nos ha hecho replantearnos muchas cosas en nuestras vidas, y que estoy segura ha cambiado el orden de prioridades de este pequeño universo. Por suerte, parece que ya empezamos a ver la luz y si somos responsables seguro que dentro de poco podremos retomar nuestras vidas.

El mes de mayo, se suele dedicar a trabajar más en profundidad la orientación académica- profesional en las sesiones de tutoría de Secundaria, debido a la toma de decisiones que tenéis que realizar de cara al próximo curso.

Para esta semana teníamos programado una charla para nuestros alumnos de 4º de ESO a cargo de la sección de información y formación de las Fuerzas Armadas. Por este motivo, esta entrada  se basa en presentaros información sobre ello: “Las Fuerzas Armadas: Acceso a la profesión militar”, con la finalidad de que vayáis reflexionado sobre vuestro proyecto de vida.( Pincha en el enlace)

https://drive.google.com/open?id=1Y_cnpMbsVI2QjJgjiMi58ihFEM8o4iXE

Agradecer al punto de información de las Fuerzas Armadas el habernos proporcionado tan valiosa información

mayo 10

«LAS RABIETAS» (ETAPA DE EDUCACIÓN INFANTIL)

INTRODUCCIÓN

¿Quién no ha tenido que aguantar en ocasiones una serie de rabietas especialmente en niños y niñas de entre dos y tres años?

Las rabietas son expresiones agresivas de desacuerdo que algunos niños utilizan frecuentemente. Son un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño ( 2 – 3 años) y van desapareciendo a medida que el niño crece, de modo que a los 5 o 6 años prácticamente han desaparecido del repertorio conductual del niño, a menos que el pequeño haya aprendido que tener rabietas es una forma eficaz y rápida para lograr sus propósitos.

En estas edades, nuestros hijos e hijas están intentando demostrar que son capaces de actuar por sí mismos, de establecer su individualidad y pretenden hacerlo a su manera en lugar de como se les pide.

Todo ello es un signo normal de aumento de independencia, si bien no significa que sea fácil de resistir y mucho menos cuando lo hacen en público (que por otra parte es su especialidad).

Dichas rabietas siempre tienen un motivo que está clarísimo para el niño y la niña, y además, generalmente por casualidad, se han dado cuenta de que este comportamiento consigue los resultados que buscaban. Sin embargo, deben aprender que esta es una conducta inadecuada, que no conduce a nada, que no le libra de sus obligaciones y que no modifica nuestra manera de pensar con respecto a algo.

El objetivo de casi todas las rabietas es llamar la atención del adulto, y esta la consiguen no solo cuando les damos lo que piden, sino también cuando les regañamos, les miramos, intentamos razonar con ellos…etc.

Por todo ello, la forma más rápida de librarse de este comportamiento es ignorar al niño o la niña, ya que no hay forma de razonar mientras dura el enfado.

Solo así aprenderán que las rabietas no son eficaces y poco a poco decidirá usarlas con menos frecuencia.

La firmeza de los padres y madres para no ceder, esperar hasta que se calmen para hablar con los niños tranquilamente, buscar con ellos otras formas de pedir las cosas y la claridad de ideas acerca de lo que pueden y no pueden conseguir, estará en la base de la desaparición de estas conductas indeseables.

  1. ¿POR QUÉ TODOS LOS NIÑOS TIENE RABIETAS? ¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

      Los niños empiezan a tener rabietas en la edad en que se despierta su necesidad de autonomía y ésta choca con los límites que le imponen sus padres y el medio social.

         Cuando los bebés son más pequeños, tienen otro tipo de rabietas, motivadas por la frustración de no poder lograr algo (pues no tienen suficiente habilidad) o cuando no les entienden los adultos (pues su lenguaje es aún inmaduro).

Desde los 9 meses se pueden dar por tanto este tipo de “berrinches”. El modo en que los padres van manejando estas primeras manifestaciones de la frustración del bebé y el tipo de relaciones familiares, van a condicionar que las rabietas se mantengan, vayan desapareciendo o… aumenten.

Entre los motivos de las rabietas pueden estar:

  • La frustración del niño por no poder hacer algo “inmediatamente”.
  • Su deseo de controlar el ambiente, de “omnipotencia”.

–   El deseo de llamar la atención, de ser el centro, para recibir cariño. Algunos niños descubren que “portándose mal” reciben mucha atención y cuando “son buenos” nadie les hace caso. Prefieren correr el riesgo de recibir un cachete, pero desean contacto.  

  • Cuando las normas de comportamiento son poco claras o incoherentes, el niño trata de descubrir dónde están los límites.

– Cuando los padres dan otras muestras de incoherencia o inconsistencia.

Las rabietas no guardan relación con el sexo. Tampoco se ha establecido que exista un factor hereditario determinante, aunque algunos factores pueden favorecer su aparición.

  Físicos. Los niños que tienen problemas de salud son más susceptibles de presentar rabietas: problemas respiratorios, trastornos del sueño, pérdidas de audición, etc. Igualmente, los niños que tienen retraso en el desarrollo  del lenguaje, Trastorno del Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o autismo, por ejemplo.

  Nivel de desarrollo. Los niños pequeños enfrentan conflictos debido a su deseo de autonomía (ir al sitio que quieren, vestir como desean, etc.) y su clara dependencia. Esta situación les produce frustración, y debido a que su lenguaje es limitado para expresarse, estallan en llanto. Las rabietas en los niños más grandes obedecen quizá a la actitud de los padres: pueden haber aprendido que con esta conducta logran sus deseos o que de esta manera obtienen su atención, aunque sea de forma negativa.

  Entorno. Un niño cuya familia enfrenta problemas de carácter económico, violencia psicológica o física o falta de autoridad, tiene predisposición a sufrir rabietas con mayor frecuencia. Igual sucede si vive en condiciones de hacinamiento o no tiene contacto frecuente con otros ambientes como el parque, el centro comercial, otras casas, etc.

  Temperamento. El carácter del niño es un aspecto importante. Si es terco, nervioso o impositivo, con seguridad tenderá a manifestar sus sentimientos con más intensidad.

  1. ¿QUÉ HACER FRENTE A UNA RABIETA?

Consejos útiles para reducir el número de rabietas:

  • Apártese. Continúe con lo que estaba haciendo y si el niño está en un lugar seguro, obsérvelo a distancia.
  • Ni siquiera lo mire. Una breve mirada puede prolongar la rabieta.
  • Esperar a que el llanto disminuya y recordarle que: Cuando termine de llorar, nos iremos a jugar, o se lo contará todo más despacio.
  • Una vez finalizada la rabieta, recibir al niño o la niña como si nada hubiera pasado, dándole la oportunidad de “hacerse amigos” otra vez.
  • Si mantiene la rabieta recordarle que estamos cansados de oírle.
  • Llevarle a otra habitación y sentarle en una silla donde el niño o la niña no puedan verle pero usted sí pueda controlarle y mantenerlo allí durante dos o tres minutos según la edad (un minuto por año más o menos), recordándole que no podrá moverse de allí hasta que se calme.
  • Recuerde siempre que la rabieta es una herramienta que ellos utilizan para conseguir lo que desean y que generalmente no tiene ninguna razón grave.

Como saben, las rabietas aparecen más fácilmente cuando hay alguien ajeno a la familia, o cuando los padres y madres están más cansados. En este caso recuerde:

  • Anticípese al problema y avise al niño de que va a ocurrir lo que sabe que le molesta. Proporciónele tiempo para preparase y asumir la situación.
  • Dígale que pase lo que pase, o estén donde estén no se va a cambiar el «NO» por un «SI».

Si esta conducta no se trata adecuadamente en esta edad, continuará en adelante cuando los niños sean mayores y cada vez será más difícil de eliminar.

LOS PADRES Y LAS MADRES SOMOS MODELO DE CONDUCTA PARA NUESTROS HIJOS E HIJAS. CONTROLAR NUESTRO PROPIO HUMOR Y EVITAR QUE NUESTROS HIJOS PRESENCIEN ACCESOS DE CÓLERA DEMOSTRÁNDOLES QUE TODO ES MÁS FACIL SI SE COMENTA CON TRANQUILIDAD, NOS AYUDARÁ A EVITAR LAS RABIETAS INCONTROLADAS EN LOS NIÑOS Y NIÑAS.

Posibles pasos a seguir frente a una rabieta

 

Ante la conducta negativa del niño (berrinche, pataleta, etc.) trate de no mirarle a los ojos, no le hable, no le diga ninguna palabra y si es necesario, apártese de él para evitar el contacto físico.

 

Comience ignorando desde el momento en el que va a hacer amagos de ponerse a llorar, etc.

 

Lo más probable es que ante su falta de atención comience a llorar más fuerte. Es muy importante que ante este aumento de sus lloros no le preste atención, ya que estaría consiguiendo el objetivo opuesto, reforzar que llore más alto y fuerte.

 
 

Cuando el niño termine de llorar, puede, sin hablarle nada de lo ocurrido, comenzar a hacerle caso.

 
 

Repita este procedimiento de forma constante cada vez que aparezca la conducta, sin olvidar que no ha de prestarle atención.

 
 

Refuerce a su hijo positivamente cuando se porte bien, ayudará a mantener esa conducta positiva.

 

En resumen: ¿Qué hacer ante una rabieta?

  1. Primero hay que controlar la situación. Lo mejor es retirar al niño del escenario de la pataleta, tomándolo de los brazos, hablándole en voz baja, y mirándole a los ojos para que se calme.
  2. Cuando está calmado se le podrá explicar que de esa manera no va a conseguir nada. Muchos padres cometen el error de gritar y de querer hacerle entender al niño en ese momento su mala conducta. No lo haga. Lo único que conseguirá es que el pequeño se irrite más, pues en el instante de una pataleta el niño no entiende razones”.
  3. Tampoco sucumba a la tentación de complacer al niño con un «premio» para que se calme, pues el niño repetirá la pataleta cuando quiera recibir el «premio» de papá o mamá.
  4. Un niño a través de una rabieta también reclama la atención de los padres. Entonces un buen consejo es «préstele atención cuando está tranquilo y se porta bien». Generalmente los adultos cometemos el error de no hacerle mucho caso al niño en tanto está tranquilo. Pero con esta actitud podemos fomentar que el niño haga berrinches cuando busca nuestra atención”.
  5. Ya lo sabe, las rabietas son algo común, y no hay que darles mucha importancia. Solo preocúpese si suceden frecuentemente.

Para tener en cuenta…

  • Evite situaciones que puedan provocar las rabietas: el hambre, el sueño u obligar al niño a hacer cosas de adultos.
  • Enséñele a vocalizar bien, a expresar en palabras lo que quiere decir. No deje que el niño se acostumbre a expresar sus deseos a través del llanto.
  • Evite gritar o discutir delante del niño. El pequeño solo imitará su comportamiento durante una rabieta.
  • Evite discutir con el niño durante una rabieta.
    Una dosis de humor o tratar de distraer al niño con juegos, o derivando su atención a otros objetos u actividades, puede ser de mucha utilidad.

Algunas estrategias pueden ayudarle a resolver felizmente las rabietas de su hijo:

  Dele oportunidad para que tome algunas decisiones: ¿compramos los cereales con chocolate o los azucarados?

  Empiece a descubrir el temperamento de su hijo para sortear mejor sus frustraciones: ¿Tarda en adaptarse a situaciones nuevas? ¿Necesita permanecer activo todo el día? ¿Tiene hambre en la tarde? ¿Hace amigos con facilidad?

  Aprenda a decir ‘No’. Cuando no pueda concederle algo, basta con que se lo diga con firmeza, sin alzar la voz. Lo importante es que tenga claras las razones por las cuales se lo impide y se sostenga en su decisión, de lo contrario, su pequeño entenderá que puede lograr lo que quiera si insiste en su actitud.

  Ignore inteligentemente sus rabietas. Aunque esta medida a veces suele ser contraproducente o tener resultados a mediano plazo, por lo menos no refuerza su comportamiento.

Durante la crisis:

Los especialistas tienen posturas diferentes acerca de la manera adecuada de responder ante un ataque de ira. La mayoría se inclina por restarle importancia a su comportamiento y plantean algunas indicaciones.

  Aléjese a un par de pasos.

  Continúe con su actividad.

  Si está alterada/o, evite hablar.

  Si opta por hablar, hágalo con firmeza, en un tono que no sea agresivo.

  Fíjese que su hijo no se encuentre cerca de objetos puntiagudos, cortopunzantes o peligrosos.

  Asegúrese de que durante el episodio no se ofenda o lastime a otra persona.  

En cualquier caso, superado el problema no se le debe castigar ni gritar. Cuando se refiera al asunto, opte por hablar de ‘perder el control’ y no de ‘portarse mal’; de esta manera evita crearle sentimientos de culpa innecesarios. Igualmente es contraproducente mimarlo en exceso a continuación de la crisis o darle una golosina (a pesar de que ésta no haya sido el motivo del conflicto).

Manejo de la frustración

       Además de inevitable, la frustración es una experiencia que en cualquier edad, de acuerdo con la manera como es asumida, ayuda a formar el carácter y es una herramienta indispensable en el proceso de madurez.
         Es una circunstancia que aparece como parte inherente al crecimiento. Cuando el niño empieza a dar sus primeros pasos, su entorno se convierte en todo un mundo por explorar. Sus deseos de independencia no se hacen esperar; sus habilidades en ciernes chocan con sus iniciativas y se presentan sus primeras decepciones. Pero el deseo es mayor y pronto insiste en su proyecto. Sólo de esta manera avanza; es la única vía para crecer.
        En la medida en que pasa el tiempo, las circunstancias serán cada vez más complejas y el carácter del niño se desarrollará según la actitud que asuma ante las pérdidas. Por más que quiera, no puede ofrecerle todo lo que desea. El papel que desempeñe es fundamental en este proceso que será definitivo para el resto de su vida.

  1. COMENTARIO FINAL.

No hay dudas que si los padres son pacientes, sensatos, con buen tacto y sentido del humor, el manejo y la aparición de berrinches y rabietas serán un hecho aislado.

Pero es necesario remarcar que estos episodios son patrones de conducta normal en los niños pequeños que ayudan a forjar la personalidad y su carácter.

Todos los niños necesitan ser guiados en sus pautas para la sociabilización más adecuada. Los padres son los encargados de enseñar con el ejemplo además de las palabras. La violencia genera violencia e inseguridad.

Es muy importante que los padres mantengan una actitud coherente y constante, debiendo estar entre sí de acuerdo en el manejo del niño con berrinches y rabietas.

La actitud que asuman los padres en esos momentos es fundamental ya que dependerá en gran parte como el niño se comporte en el futuro.
         No responder con agresión, ni perder los estribos ya que esto genera más inseguridad en el niño y por consiguiente persistencia del problema.
Además los niños imitan estas actitudes de violencia (tirar objetos, pegar a otros niños, etc.).

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mayo 3

AUTOCUIDADO Y BIENESTAR

Esta situación de confinamiento es algo nuevo y desconocido para todos, nos genera incertidumbre, se nos escapa de nuestro control y puede generarnos emociones contradictorias; Por ello, es importante expresarlas y gestionarlas para mantener una buena salud.

En todo cambio, por difícil que parezca siempre existen oportunidades de aprender y avanzar como personas y sociedad.

El autocuidado es la decisión o acción que la persona realiza en beneficio propio y que tiene gran importancia para ella. Entre las acciones para el autocuidado se encuentran: la alimentación saludable, el manejo de estrés, el cuidado de las relaciones familiares y sociales, el ejercicio físico y la capacidad de adaptación a los cambios

Disfrutar de los momentos y verbalizarlos es la manera de transmitir emociones positivas que marcan el autocuidado y el bienestar de uno mismo y el de nuestro entorno más cercano.

Para fomentar el autocuidado es imprescindible el conocernos a nosotros mismos porque lo que está bajo nuestro control, es lo que podemos cambiar, gestionar y nos podemos responsabilizar de ello… del resto no.

El Bienestar es un estado de satisfacción personal, de comodidad, y de confort, que de forma separada o conjunta considera como positivos y/o adecuados aspectos tales como la salud o bienestar psico-biológico, el éxito social y económico, el éxito profesional, el placer personal, la alegría de vivir, la armonía consigo mismo y con el entorno, la sensación de sentirse realizado por haber podido alcanzar ciertas metas. Existen dentro del concepto varios tipos o clases que desarrollamos a continuación:

El Bienestar físico es la práctica de hábitos de aseo personal, orden, alimentación, ejercicio que en estos días se nos puede descontrolar. Para lograrlo es importante fomentar una buena planificación de horarios, no descuidarnos.

El Binestar emocional es la experiencia de sentirse bien y con tranquilidad. Nos ayuda a comprender de qué manera podemos gestionar nuestras propias emociones. También nos ayuda a saber cómo utilizarlas, para establecer positivas relaciones con los demás e interpretar adecuadamente sus comportamientos.

El Bienestar social / digital: Os proporcionamos algunas pautas sencillas y eficaces para que todos podamos adaptarnos al entorno digital necesario en estos momentos, de una manera sana y respetuosa:

  • Fomentar un ambiente de confianza y empatía en el hogar para que los adolescentes puedan expresar sus inquietudes y plantear su punto de vista. Entender sus necesidades y acompañarlos según su nivel de madurez, para que puedan acceder a contenidos seguros y aptos para su edad.

  • Evitar una actitud inflexible frente al uso de pantallas: En su lugar, podemos trasmitirles que no es saludable conectarse a todas horas, y que cambiar de actividad nos permite, por ejemplo, descansar la vista y la postura.

  • Dar prioridad a las actividades diarias básicas: Se deben respetar los horarios para dormir y comer, así como para realizar las obligaciones domésticas y escolares: aunque la situación sea excepcional, no debe servir de excusa para olvidar estas rutinas y dejarse llevar por el impulso no justificado de uso de Internet y dispositivos.

  • No distraerse y fijar objetivos: Cuando se esté utilizando Internet para tareas escolares, es preferible que no usen las aplicaciones de mensajería ni las redes sociales ¡Sólo les servirán como distracción! Deben concentrarse en su objetivo.

  • Dar ejemplo: Los menores tienden a imitar los comportamientos que ven en sus padres y otras personas de referencia y no tendrán en cuenta nuestras pautas si no ven que actuamos con mesura y autocontrol con los dispositivos durante estos días.

  • Gestionar adecuadamente el tiempo del uso de dispositivos electrónicos: Por ejemplo, usando herramientas como pactos familiares y control parental que permiten establecer normas y límites de uso, y facilitan el dialogo, permitiendo plantear dudas, preocupaciones e intereses.

  • Dedicar algunos ratos a compartir en familia actividades en las que se usan dispositivos electrónicos, ya sean educativos, culturales o lúdicos. puede ser una oportunidad única para el fortaleciendo del vínculo familiar.

Es fundamental crear bienestar físico, social y emocional en la adversidad. Debemos percibirlo como una oportunidad para el crecimiento de uno mismo.

Es un tiempo para el autocuidado y bienestar personal y familiar, para cuidar de los que más cerca tenemos y conectar con aquellos que no tenemos cerca.

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abril 25

LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE ORAL EN INFANTIL

EL LENGUAJE ORAL

El lenguaje oral es parte de un complejo sistema comunicativo que se desarrolla entre los humanos. Los estudiosos han llamado al desarrollo del lenguaje en el niño/a “desarrollo de la competencia comunicativa”. Este proceso comienza ya desde las primeras semanas de un bebé recién nacido, al mirar rostros, sonrisas y otros gestos y al escuchar las interpretaciones lingüísticas dadas por el adulto.

El primer año de vida resulta crucial en el aprendizaje del lenguaje. A lo largo de este periodo, el bebé afina, gracias a su experiencia creciente, toda una serie de capacidades de base que le permiten interactuar intencionalmente a un nivel preverbal con el adulto.

Generalmente se considera que el/la niño/a empieza a hablar hacia los 12 meses, cuando produce sus primeras palabras. Sin embargo, la comunicación en el sentido más amplio de la palabra, parafraseando a Rondal, J. (2003), empieza mucho antes, ya que desde el mismo momento de su nacimiento el bebé tiene la capacidad de comunicarse, de percibir los estímulos auditivos, de llorar, gemir y por último, producir sonidos que tienen valor de comunicación y que equivalen a manifestaciones de sus deseos, expectativas y sensaciones; pasa, por tanto, de una forma global de expresión y de comunicación (en la que participa todo el cuerpo), a una forma diferenciada que recurre a la actividad vocal, sobre un fondo de expresión y comunicación gestual que implican el inicio de comprensión verbal.

El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje. Cuando el niño aprende el lenguaje necesita conocer a las personas, objetos y eventos, así como las relaciones que se dan entre ellos, ya que para dar cuenta del contenido del lenguaje precisa de aprender a reconocer los diferentes contextos para múltiples propósitos.

En general los especialistas del lenguaje, salvo excepciones, es posible que un niño/a hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del niño/a a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño/a generando las respuestas adecuadas.

Dadas estas condiciones, el proceso de desarrollo del lenguaje transcurre por etapas que comienzan por un desarrollo prelingüístico, que requiere de:

· Experiencia que en cierto modo posea un sentido para el niño o la niña.
· Las facultades de atención (capacidad de centrar la información para que resulte más relevante para un determinado objetivo).
· Percepción: (convierte datos captados por los sentidos en representaciones abstractas).
· Memoria: almacena las representaciones mentales de los objetos y sucesos percibidos para un posterior uso.
· Mecanismos internos propios del niño.
· Experiencia interactiva para desarrollarse.   

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño/a y las personas que interactúan con él/ella, por ello el lenguaje que sirve de modelo debe cumplir por lo menos con dos condiciones:

· Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.
· Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el/la niño/a.

Es importante recordar siempre que el desarrollo del lenguaje en los pequeños puede darse con diferentes ritmos de evolución. No todos empiezan a la misma edad ni coinciden en el momento de finalizar el proceso, pero dentro de esta variedad, hay unos márgenes dentro de los cuales se habla de “normalidad”.

 

  1. EVOLUCIÓN EN EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

Inicialmente el niño aprende que al producir gestos o sonidos hace que pasen cosas. Más adelante empieza a usar palabras que son también usadas por su familia y finalmente aprenderá a combinar las palabras de acuerdo a las reglas que usa su grupo de lenguaje, es así como adquiere los inicios del sistema de lenguaje de su comunidad.

Todos los niños siguen estas pautas evolutivas en el proceso de adquisición del lenguaje.

A continuación analizaremos la etapa de desarrollo en la que se encuentran nuestros hijos de Educación Infantil:

Etapa de los 3 a 4 años

Durante el 3º y 4º año de vida el lenguaje aun teniendo cierto aire telegráfico crece de forma vertiginosa,

–         El vocabulario pasa de unas cuantas palabras a varios cientos.

–         Las frases se hacen más largas y complicadas.

–         Se incluyen preposiciones en las frases.

–         Aparecen el género y el número en las palabras.

–         Aparecen los artículos.

Durante el tercer año, aunque con diferencias individuales, se adquieren las reglas de sintaxis, es decir se ordenan y se enlazan las palabras para formar oraciones y se unen estas entre sí.

Aparecen las sobrerregulaciones o hiperregulaciones y con ellas surgen errores que en etapas anteriores no cometían. Hacen regulares algunas formas de los verbos que son irregulares.  Seguramente son formas que nunca han oído de labios de los adultos y no lo pueden imitar y ellos mismos recurriendo a ciertas reglas aprendidas las aplican y resultan estas formas que nos resultan graciosas.

Desarrollo del lenguaje después de los cinco años.

Hacía los 4 ó 5 años de edad los niños han adquirido ya los aspectos más importantes del lenguaje, pero su desarrollo continúa durante toda la vida.

Ahora aparecen nuevas experiencias, la escuela, los amigos, la televisión, las lecturas, las lenguas extranjeras… Todos ellos proporcionan gran variedad de conocimientos y nuevos modelos de uso del lenguaje

El dominio de las habilidades básicas de lectura y escritura facilita el acceso a nuevos lenguajes: matemáticos, lógicos…. con los que el lenguaje se hace cada vez más correcto y el vocabulario aumenta  sin cesar.

Los profesores, amigos, radio, televisión, libros, comienzan a ser modelos y a participar de la comunicación.

 Deberíamos concluir reflexionando sobre la necesidad de hablarle y hacerle hablar en cualquier momento o situación y plantearle las  actividades como juegos.

El lenguaje no se desarrolla con un ritmo idéntico en cada individuo, por tanto no podemos establecer un calendario común para todos los niños/as ya que cada uno tiene su propio ritmo.

3. ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE

* Utilizar constantemente un lenguaje claro y adulto, evitando los diminutivos y el lenguaje infantilizado. Hablarle más despacio que lo habitual, sin romper la entonación y prosodia natural. . Pronunciar claramente las palabras. Marcar o «exagerar» ligeramente la pronunciación de los sonidos, fundamentalmente aquellos que el niño suele decir mal u omitir.

* Utilizar frases sencillas, adaptadas al nivel de producción del niño. Ajustaremos el tamaño y la complejidad de nuestras frases a nivel del niño. Usar frases sencillas nunca supondrá utilizar un lenguaje “infantil» o distorsionado, debemos hablar correctamente. Le hablaremos con frases cortas, procurando referirnos a acontecimientos  presentes.

* Recalcar las palabras o tipo de frases que queremos que el niño aprenda a decir mejor, repitiéndolas a menudo. No se trata de repetirlas exactamente como un disco rayado, sino de un modo natural, haciendo reformulaciones de un mismo mensaje.  Ej. «Mira el Coche», este Coche es tuyo, me gusta tu Coche,..»

* Respetar el ritmo personal del niño cuando se expresa. No interrumpirle cuando cuenta algo. No anticipar su respuesta aunque tarde en darla.

* Si el niño comete errores en su lenguaje, no reír estas incorrecciones, repetir constantemente la expresión. Se puede utilizar el método de corrección indirecta de las palabras del niño, respondiéndole frecuentemente, repitiendo sus frases, corrigiendo las palabras mal dichas y añadiendo las que no dice, pero siempre después de que él haya acabado de hablar.

* Habituar al niño a que sepa escuchar y que él también sea escuchado.

*Acostumbrar al niño a que mire a los ojos a la persona que habla, acudir cuando se le llama, dejar lo que está haciendo y atender a lo que se le dice, no interrumpir a los demás hasta que no hayan acabad su mensaje. Que sepa escuchar hasta el final.

*   Dedique un tiempo diariamente para “dialogar” con su hijo y no sea excesivamente exigente con sus progresos. Evite transmitir ansiedad al niño por la dificultad de sus avances y acepte de buen grado  cualquier pequeño logro.

*   Acepte con alegría todos los intentos de comunicación que haga su hijo y refuércele con palabras de cariño y amor.

* Si su hijo imita un fonema parecido al que debe adquirir alabe  su esfuerzo y refuerce la producción del niño mediante expresiones más largas en las que aparezca la palabra que incluye el fonema, exagerando (no excesivamente) su producción y repitiéndola varias veces dentro del discurso.

Ejemplo:

  • Niño: “Me gusta ese pero”.
  • Adulto: “ Si, ese PERRO es muy bonito, mira el PERRO es precioso, no me extraña que te guste ese PERRO, a mí también me gusta el PERRO”

* Su hijo adquiere lenguaje viendo cosas, experimentando sensaciones, recibiendo explicaciones y modelos correctos de producciones orales. Estimule todo lo posible el lenguaje oral del niño mediante explicaciones sencillas pero amplias en las que se incluya un vocabulario cada vez más extenso ( siempre adaptado a su edad ), solicite que el niño le explique lo que piensa, siente o ha hecho y hágale disfrutar de los momentos de conversación como unos instantes agradables que comparten en familia.

 Nunca emplee vocabulario complicado ni intente mantener conversaciones superiores a su capacidad.

*   Las cosas deben ser denominadas correctamente. No hable con lenguaje de bebé. No contribuya a retenerlo en un grado de infantilismo afectivo y lingüístico.

*  No debe exigirle un esfuerzo que no sea capaz de realizar. La mayor catástrofe que nos puede ocurrir es que su hijo renuncie a hablar.

*   Su  hijo tiene que crear, debe hacer que se esfuerce y que tenga necesidad de hablar.

*   Los libros de imágenes, historietas contadas con palabras y gestos y las canciones infantiles con ritmo y melodía apropiados enriquecerán su vocabulario para dar a su hablar «tesoro» de la comunicación.

*  Hablarle a menudo. No se trata de bombardearle con un lenguaje excesivo, sino de hablarle de aquello que le interesa y de lo que compartimos con él. Debemos hablarle en aquellas situaciones en las que estamos haciendo o mirando cosas juntos (comiendo, dando un    paseo, etc.); hablarle de sus centros de interés, de lo que nos enseña o comenta; hablarle de lo que estamos  haciendo – «aquí y ahora»- en los momentos en que está con nosotros atento a lo que hacemos (por ej. al fregar los platos)…

  POTENCIAR O FAVORECER LOS INTERCAMBIOS COMUNICATIVOS CON  EL NIÑO:

 * Atender y escuchar todos los intentos comunicativos del niño, todos sus enunciados.

 * Adoptar una actitud positiva frente al niño, hacerle ver que nos interesa lo que nos dice y mostrarle nuestro contento por sus intentos de hablar mejor y/o de contarnos cosas.

* Tener todos los días, un tiempo destinado a hablar  directa y exclusivamente con el niño. Debe ser un  periodo o varios periodos cortos donde estemos con el niño solos, sin ruidos ambientales cercanos (tele apagada, habitación no compartida con otras  personas, etc.). Según la edad del niño dedicaremos estos periodos a un tipo u otro de actividades (ver más adelante actividades propuestas).

* Al escuchar y atender lo que dice el niño, usaremos una técnica que favorece que el niño aprenda a hablar  mejor, se trata de la técnica de expansión, ya comentada anteriormente. Ante una emisión del niño, el adulto le responde haciendo un comentario que «repite» el enunciado del niño mejorándolo o ampliándolo. A modo de comentario natural, el adulto reformula lo que el niño ha dicho  ampliando su frase o formulándola en términos más «adultos» o más  complejos sintácticamente.  Ejemplo:

Niño: «Papá ido»       Adulto: «sí, papá se ha ido»

          Niño: «Papá se ha ido» Adulto: «Papá se ha ido a trabajar» o  «Papá se ha ido en el coche».

  *  Evitar, sobre todo en los primeras fases del desarrollo del lenguaje, la corrección directa («así no se  dice», «lo dices mal», etc.). Utilizar estrategias que favorecen la autocorrección por parte del niño. Se trata de que el niño corrija el solo sus enunciados o palabras mal dichas, dándose cuenta de la necesidad de decirlo mejor para ser entendido. Al principio, sobre todo, no tratar de corregir más de una cosa a la vez dentro de un mismo enunciado.

  Estrategias que favorecen la autocorrección:

  * Corrección indirecta: el adulto responde a una emisión del niño con un comentario natural que corrige su enunciado. El adulto «devuelve» al niño su emisión pero corregida, de este modo, le da un modelo adecuado. No se le pide nada al niño, pero si éste se autocorrige  o repite lo que el adulto ha dicho se le alaba positivamente («que bien lo has   dicho», «que bien dices pelota»,etc.).

         Niño: «una pota»               Adulto: «una pelota ,si»

         Niño: «yo omo pan»            Adulto: ¿comes pan?            yo como patatas.

  * Peticiones de clarificación o aclaración del mensaje: Se trata de hacer una pregunta o un comentario que indiquen al niño que su emisión no ha sido bien entendida y/o que debe completarla o mejorarla. Estas peticiones deben estar adaptadas al nivel de conocimientos del niño, sólo podrá autocorregir lo que potencialmente puede decir bien   (lo dice bien a veces, lo ha estado trabajando y en las clase lo decía bien, lo corrige por imitación..).

Las peticiones de clarificación  pueden tomar múltiples formas «¿qué?»,»¿cómo?»,»no te he oído, dímelo otra vez»,»¿un pato?» (cuando el niño quiere un plato).

            Niño: «voy a cacha» (casa)          Adulto:»¿a la calle?»          «¿te vas a la calle?»

           Niño: «una ama»          Adulto : «¿qué?          Niño: una cama

  * Preguntas de alternativa forzada: Se trata de  preguntas que ofrecen al niño dos posibilidades de respuesta, una de las cuales es la correcta, por lo que se le da el modelo correcto de emisión que queremos conseguir.

            Niño: «pinta un toche»                 Adulto: «¿pinto un techo o un Coche?»

           Niño: «el niño come ea cuchara»  Adulto: «¿come una cuchara o come con la  cuchara?»

    * Proponernos objetivos concretos todas las semanas o quincenalmente. Aunque la mayoría de los puntos señalados  anteriormente están pensados para  estimular el lenguaje de una forma global y natural, es conveniente que nos propongamos periódicamente  objetivos concretos en los que trabajar de una forma  más sistemática en situaciones de juego o en tareas de aprendizaje.

Las técnicas  correctoras directivas o  estructuradas  más  utilizadas serán:

* Imitación o Modelado: Se trata de darle al niño un modelo a imitar. Normalmente se usa insertado en una situación de interés para el niño.

Por ejemplo: Se juega a esconder objetos cuyo nombre comienza por el fonema o sonido que estamos trabajando, se «llama» a los  objetos    mientras se buscan de modo que el  niño  nos imite.                    

Adulto: «pato, ven»                «Ayúdame» o «llámale tu», “pato»

  En la imitación debemos exagerar la articulación del sonido o emisión que queremos conseguir.

Otra idea que puede servirnos es asociar ese sonido o ese objetivo a un gesto manual que lo apoye, por ejemplo asociar el sonido «Pa» (que el niño imite) a un gesto con la mano en forma de pico.

Las actividades elegidas para usar la imitación deben permitir que el niño realice varios ensayos recurrentes de ese aprendizaje, es decir, que repita y/o ensaye varias veces esa palabra o palabras objetivo.

             .Preguntas directas («¿qué es esto?»,»¿qué hace?», etc.) y Preguntas de alternativa forzada (ver punto anterior).

  1. ACTIVIDADES Y JUEGOS

1º. Esquema corporal….

    Cuando el niño está jugando con algún muñeco, podemos nombrarle cada parte del cuerpo del muñeco, señalarla y tocarla. Después haremos que sea él mismo quien lo haga, formulándole preguntas como: ¿Qué es esto?…. ¿Dónde tiene la nariz tu muñeco?….  También podemos aprovechar los momentos del baño para hacerle las mismas preguntas sobre sí mismo.

¡DESCUBRIRÁ SU PROPIO CUERPO!

2º. Los Colores…..

    Mostrarle al niño diversos objetos con diferentes colores y pedirle por ejemplo que nos dé «la manzana roja», «el lápiz azul», etc…. Después se le suprime la ayuda de darle el nombre del objeto y solo se le pide el color. Por ultimo será el niño quien haga las peticiones al adulto.

¡SE DIVERTIRÁ!

3º. ¿Qué vamos a hacer?…..

    Aprovechar cualquier actividad cotidiana para entablar una conversación con el niño, un día de limpieza, el cuidado de las plantas, hacer un pastel, etc…. Utilizar la actividad para ir nombrando los diferentes objetos que se utilizan, decir alguna característica de los mismos, decir cosas que sean parecidas, diferentes, etc….

4º. ¿Qué hay aquí?……

    Se buscará lo que hay dentro de: el bolso de mano, la cartera del colegio, la bolsa de la compra, la bolsa de aseo, la caja de herramientas, el bolsillo del abrigo, etc.. Hay que hacer que el niño busque dentro del bolso y vaya nombrando todo lo que hay. Se pueden sacar todos los objetos y que el niño los vaya introduciendo dentro nombrándolos. Este ejercicio también se puede utilizar matemáticamente, introduciendo los números, agrupando etc…..

¡CUANTAS COSAS!

5º. Vamos a recordar…..

    Cualquier experiencia pasada vivida por el niño puede servirnos como punto de partida para hablar con él, también podemos explicarle el proceso de desarrollo de cada uno de estos acontecimientos. Recordamos, un viaje, una visita a casa de los abuelos, un cumpleaños, una actividad en el colegio, etc…..

¿LO RECUERDAS?

6º. ¡Vamos a escuchar!

    Grabar sonidos que el niño deberá identificar. Estos sonidos pueden ser de:

    – animales (pájaros, perros, gatos, etc…)

    – medio ambiente (una puerta que se cierrra, truenos, lluvia, gente, etc…)

    – instrumentos musicales (una flauta, un tambor, etc…)

    – propio cuerpo ( roncar, voz, toser, risas, llantos, etc..)

7º. Asociación auditiva…..

    ¡Una, dos y tres……! Dime cosas que empiecen por……

* «a» como avión, azul, abuela……..

* «e» como elefante, enano, escoba………..

    ¡Una, dos y tres…! Dime nombres de………..

* Juguetes, animales, frutas………..

    ¡ Una, dos y tres..! 

Un gigante es grande, un enano es…………..

El abuelo es viejo, el niño es………………..

Los perros hacen  «guau», los gatos hacen………..

8º. Los Cuentos……

    Los cuentos fomentan la imaginación del niño, le descubren las cosas más  maravillosas, le divierten, le enseñan a escuchar, a pensar y a hablar: 

* Leer un cuento que tenga vistosos dibujos, se le pide después que identifique los personajes y que explique qué hacen en los dibujos. 

* Después de leer el cuento el adulto, se le pide al niño que se invente un título.

*Que el niño invente el final de un cuento. 

*Primero cuenta el adulto un cuento y después es el niño quien lo cuenta a su manera, dejando que invente cosas


 –    A continuación le proponemos una serie de ejercicios que a forma de juego puede realizar con su hijo para trabajar la movilidad y concienciación de los órganos que intervienen en la producción del habla. :

– Colocar en la boca del niño un chicle o caramelo de un tamaño apropiado para que vaya moviéndolo de un lado a otro de la boca y movilice la lengua. Podrá trabajar su colocación: debajo de la lengua, encima, cerca del paladar, delante de los dientes, detrás, etc.

     – Untar el labio superior, el inferior y lo ángulos o comisuras con miel o azúcar, para así, «obligarle» a sacar la lengua y movilizarla.

     – Las piruletas son útiles para hacer movimientos laterales de la lengua. Se pone el caramelo fuera de la boca, a derecha e izquierda, arriba  y abajo de manera que el niño se vea obligado a empujar el caramelo con la lengua. Estos ejercicios con el caramelo sirven también para tragar saliva y aprender a controlar el babeo mientras chupa el caramelo.

    – Se le darán trocitos de alimentos sólidos: un trocito de plátano, una galleta, etc,. Que se colocarán indistintamente en:

  1. Entre los dientes y el labio superior.
  2. Entre los dientes y el labio inferior.
  3. Debajo de la lengua.
  4. Entre dientes y lengua, a un lado y otro de la boca, primero en la parte anterior de la boca, y luego colocando el trocito progresivamente hacia atrás.

    – Soplar con pitos y trompetillas.

    – Inflar globos de goma.

    – Soplar trocitos de algodón o papelitos desparramados sobre la mesa.

    – Utilizar perfumes para que el niño haga inspiración nasal.

    – Hacer pompas de jabón.

    – Para reforzarle los labios, el niño deberá coger solo los mismos tapones de corcho de distinto tamaño y luego expulsarlos.

     – Tragar cucharaditas de líquido con la cabeza en posición vertical o ligeramente inclinada hacia atrás. Este ejercicio se hará progresivamente con la cabeza vertical, y luego ligeramente inclinada hacia delante, de tal modo que el niño se vea obligado a hacer movimientos con los labios y la lengua para llevar el líquido hacia atrás y tragarlo. Para realizar este ejercicio es bueno utilizar naranjada, agua azucarada o cualquier otro líquido que le guste beber.

* Otros ejercicios que podrá realizar con su hijo, al igual que se hace en el aula, podrán ser:

  • Abrir y cerrar la boca lentamente. De forma continuada o en varios tiempos.
  • Desplazar lateralmente la mandíbula. Con la boca abierta. Con la boca cerrada.
  • Propulsar los labios hacia delante (morro). Estirarles lateralmente (sonrisa).
  • Desplazar los labios hacia los lados, con la boca abierta, sin mover la mandíbula.
  • Sujetar algo entre los labios (una tarjeta) con fuerza e impedir que se caiga.
  • Introducir el labio superior y luego el inferior entre los dientes. Introducir ambos a la vez.
  • Mover el labio superior y el inferior por separado, con la boca entreabierta.
  • Desplazar la lengua hacia la derecha y la izquierda. Dentro de la boca con ella cerrada y fuera con ella abierta.
  • Con la boca abierta sacar la lengua y desplazarla hacia arriba y abajo.
  • Introducir la lengua entre el labio superior y la encía, ente el labio inferior y la encía. Con la boca cerrada o entreabierta.
  • Sacar la lengua, adelgazarla y engordarla.
  • Sacar la lengua y doblarla con los dientes de arriba y los de abajo.
  • Poner la boca en forma de surco longitudinal.
  • Con la punta de la lengua, con la boca abierta tocar distintos puntos del paladar.
  • Hinchar los carrillos. Pasar el aire de uno a otro.
  • Sorber líquidos con una pajita. Hacerlos burbujear.
  • Hacer gárgaras con agua tibia.

Es fundamental realizar esta serie de ejercicios dotándoles de un carácter lúdico. El niño debe disfrutar de un momento de intercambio y de juego con sus padres.

 

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abril 20

AUTORIENTARSE EN EL CONFINAMIENTO

Muchos de vosotros, os encontráis en un momento crucial de vuestro proceso educativo, al tener que elegir qué estudiar cuando termine vuestra etapa actual (de Secundaria o Bachillerato). Todo el ámbito educativo está sumergido en una palabra: INCERTIDUMBRE, ¿qué va a pasar ahora con nosotros? es la gran incognita que nos preocupa a todos; lo que nos atemoriza porque se nos escapa a nuestro control; si ya de por sí este curso era decisivo, vinculante, cargado de tensión, se añade el factor COVID-19. Por eso, debemos estar preparados para decidir adecuadamente.El confinamiento marca una nueva forma de vida, de relacionarnos, de seguir aprendiendo. Es un proceso nuevo al que forzosamente nos hemos ido adaptando vertiginosamente, de lo presencial a lo digital familias, profesores, alumnos… la sociedad en general.

La autorientación no es un término nuevo ni original, se ha definido como el proceso educativo que debe conseguir en el alumnado desarrollar destrezas, habilidades para orientarse él mismo. La autorientación ha sido siempre el fin último de la orientación académico profesional

Hoy más que nunca es urgente enseñaros a prepararos para solucionar los problemas que te deparará en el futuro tu vida y al mismo tiempo dotarte de las herramientas y recursos para que cada uno elabore su propio proyecto personal y de vida.

La tarea de autorientarse no es fácil, los recursos de internet son ilimitados y corremos el riesgo de perdernos en la búsqueda, por el exceso de información que nos proporciona. Es por ello, que debemos ser selectivos, no todo nos vale, debemos ser rigurosos y críticos para seleccionar páginas e informaciones oficiales.

La autorientación se caracteriza por:

  • Ser un proceso sencillo

  • Tratar de clarificar la identidad vocacional y analizar la realidad en función de intereses y expectativas propias

  • Ser un proceso individual y concreto

  • Ser un proceso constructivo

  • Basarse en un modelo de intervención a través de los medios tecnológicos (TICs), lo que le dota de mayor motivación, autonomía

Los pasos para autorientarte:

  1. Conócete a ti mismo: aptitudes, habilidades, capacidades, aficiones, motivación

  2. Infórmate: oferta educativa, listado de intereses y preferencias, estudios, centros don de se cursan, notas de corte, requisitos de acceso

  3. Decide: en función de tus intereses, valora las ventajas y desventajas, los factores que influyen en la decisión…

En esta aventura de construir nuestro propio proyecto de vida, académico- profesional, es un elemento clave el AUTOCONOCIMIENTO, sobre todo en la toma de decisiones para poder hacerlo adecuada y satisfactoriamente. Es importante conocer cómo eres y reflexionar, analizar tus aspectos personales (los puntos fuertes y débiles)

Personalidad

Cómo soy

Valores ocupacionales

Qué es importante para mí en un trabajo

Habilidades/ competencias

Qué sé hacer, en qué destaco

Intereses

Qué me gusta hacer, mis preferencias

A continuación te dejamos una serie de recursos que pueden ser de tu interés.

Recursos para orientarte:

*(Esta entrada ha tomado como referencia las aportaciones del blog Colectivo Orienta)

No olvides que el Departamento de Orientación está disponible para atender tus demandas y solucionar tus dudas. Puedes contactar con nosotros a través del correo de EDUCAMOS.

#YOMEORIENTODESDECASA#

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abril 13

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS NIÑOS EN LA ETAPA DE INFANTIL

 

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS NIÑOS

Pretendemos ofrecer unas orientaciones para ayudar a los padres a aprovechar los mejores aspectos de los medios de comunicación para sus niños, como alternativa a la restricción del uso de televisión, ordenadores  y videojuegos. De hecho, herramientas de alfabetización de los medios de comunicación que hayan sido empleadas de forma completa podrían ayudar a padres e hijos a ser consumidores más prácticos de los mediosentendiendo como escoger el mejor contenido de medios y aprovechándolo en maneras apropiadas para el desarrollo.

¿Cómo definimos el término ‘medios de comunicación’?

 El término medios de comunicación se refiere típicamente a periódicos, revistas, carteleras, radio, películas, y televisión. Con las nuevas tecnologías digitales, los medios de comunicación ahora incluyen una serie de dispositivos y aplicaciones cableadas o radiofónicas. En resumen, incluimos los medios de comunicación “tradicionales” en adición a cualquier otro medio que transmita información electrónica o digital.

Al desarrollar estrategias para el uso de los medios de comunicación los padres y cuidadores de niños deben plantearse los siguientes aspectos:

  • Identificar las prácticas actuales de su familia con los medios de comunicación;
  • Considerar las etapas y necesidades individuales de sus niños
  • Educarse acerca del panorama de los medios de comunicación para los niños;
  • Seleccionar medios de comunicación que tengan propósito para su familia;
  • Fomentar el uso activo, creativo y flexible de los medios de comunicación;
  • Enseñar a sus niños destrezas de carácter educativo procedentes de los medios de comunicación.

Cómo utilizar los Medios de Comunicación para apoyar el desarrollo del niño:

Partiremos de las características evolutivas de los niños según las diferentes edades y expondremos cómo estimular al niño en el uso de los Medios de Comunicación de manera efectiva y beneficiosa:

A los 2 – 3 años de edad

  • Mejora del equilibrio
  • Comienza el uso de utensilios
  • Se vuelve menos egocéntrico(a)
  • Comienza el desarrollo de la memoria de reconocimiento
  • Aumenta rápidamente el vocabulario
  • En su mayoría sigue el orden correcto de palabras
  • Comienza a desarrollar identidad propia
  • Aumenta la empatía
  • Comienza a mostrar cooperación y agresión
  • Juega cerca de otros niños pero no con ellos
  • Puede frustrarse fácilmente

 ¿Qué hacer en esta etapa?

Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

  • Haga preguntas acerca de cómo se siente un personaje
  • Activamente utilice los medios de comunicación con su niño (por ejemplo, sentándole a su lado cuando use el ordenador)
  • Cante canciones y lea libros con repetición y rima
  • Utilice varias imágenes (en papel y en pantalla) para aumentar el vocabulario
  • Incluya el uso de objetos o utensilios pequeños (como un ratón de computadora, lápiz de cera)
  • Cante canciones y participe de juegos que incorporen movimientos de las manos
  • Aliente el trazar y dibujar tanto en papel, medios electrónicos y en el ordenador
  • Pídale al niño que narre nuevamente lo que sucedió después de leer, mirar, o escuchar un cuento
  • Encuentre objetos y letras en la pantalla (televisión u ordenador) que también se encuentren en el ambiente

A los 3 – 5 años de edad

  • Comienza a saltar, tirar y atrapar (por ejemplo, una pelota)
  • Coordina mejor
  • Empieza a usar las tijeras
  • Comienza a generalizar información de una situación a otra
  • Comienza a contar números pequeños
  • Está consciente de algunas características del idioma escrito
  • Entiende maneras aceptadas culturalmente para su tono de voz ante oyentes
  • Habla en oraciones completas de 3 a 5 palabras
  • Comienza a formar amistades
  • Aumenta a jugar en grupo y de forma interactiva
  • Busca la atención y la aprobación de adultos
  • Puede sentir miedo (por ejemplo, a la oscuridad, los monstruos)

¿Qué hacer en esta etapa? Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

  • Escoja medios que no frustren ni asusten con facilidad a su niño(a)
  • Coloque algunas sillas alrededor del ordenador para fomentar la interacción social
  • Discuta juegos, cuentos y experiencias con los medios
  • Lea con su niño los letreros ambientales (por ejemplo, los letreros en la calle)
  • Escuche con su niño la versión narrada de un libro
  • Lea y haga oraciones usando imágenes o dibujos
  • Use software, libros y juguetes interactivos que usen etiquetas para identificar objetos familiares
  • Aliente el uso de objetos o utensilios pequeños (por ejemplo, el ratón, lápices de cera, lápices de colores)
  • Utilice software electrónico para dibujar y pintar obras de arte
  • Motive a su hijo a imitar movimientos y bailes de un programa educativo
  • Escuche canciones e identifique patrones donde se aplauda y trate de imitarlos
  • Utilice juguetes que fomenten la adquisición de letras, números, y de palabras nuevas
  • Mire programas que alienten a su niño a predecir y a llegar a conclusiones
  • Lea y escuche historias de forma repetitiva
  • Haga predicciones sobre los cuentos e historias que leen
  • Discuta la diferencia entre la realidad y el fingimiento de ella

Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

A continuación profundizaremos en un medio de comunicación especialmente influyente: La televisión y su influjo en la familia

 Se ha responsabilizado en muchas ocasiones a la televisión de ser la causante directa de la falta de comunicación entre los miembros de la familia. Sin embargo, no hay referencias de investigaciones que demuestren que los miembros de la familia se comunicaban más entre sí antes de 1950 que en la actualidad, ni que la vida comunal era más participativa sin la televisión. Lo que sí es cierto es que la televisión aparece en momentos en que comienza a sedimentarse un intenso proceso urbano, iniciado pocos años antes, y que implicó cambios drásticos en la forma de vida, tanto al nivel de la familia como de la comunidad, y entre los cuales aparece la forma de comunicarse.

       La vida de la familia, en la mayoría de los países, se ha visto afectada en su estructura y dinámica por estos cambios producto de la urbanización. Los miembros de la familia urbana tienen menos tiempo para compartir entre ellos, debido a la concurrencia de factores extrafamiliares, como son: La diversidad de horarios de sus miembros, las distancias desde el hogar a los sitios de trabajo y estudio, las dificultades de tránsito, las múltiples ofertas para satisfacer sus necesidades de recreación, entre muchos otros. Si a esto se agrega la restricción del espacio, las dificultades económicas y, en general, la gran cantidad de demandas y tensiones a las que tienen que enfrentarse los habitantes de las grandes urbes, se encuentran razones más poderosas y complejas que la presencia de la televisión para explicar el por qué de la «pérdida» de la comunicación en la familia moderna.

¿Qué vamos a ver?

      El primer paso es reflexionar sobre el ritual que permite comprender cómo se da esa dinámica en cada familia de uso de la televisión, ya que algunos miembros tienden a encender la televisión más que otros y pueden considerarse como los iniciadores, en contraste con los no iniciadores. De esta manera, el miembro de la familia identificado como el iniciador, suele ser también el líder en otras áreas.

      Con relación a lo que vamos a ver, pareciera una decisión fácil, pero en realidad son complicadas formas de comunicación interpersonal que comprenden relaciones del estatus interfamiliar, el contexto temporal, el número de aparatos disponibles y normas acordadas. La familia, como cualquier otro sistema, funciona de acuerdo a ciertas normas que garantizan su funcionamiento y sirven para establecer límites. La exposición a la televisión se hace bajo ciertas pautas que rigen su funcionamiento y al mismo tiempo permite que la familia ejerza control sobre sus miembros.

     Es posible trazar un continuo en relación con las normas, que va desde la familia «laissez-faire» (“dejar hacer”) a la familia «autoritaria«. El primer tipo se caracteriza por normas muy flexibles o la ausencia de ellas, permitiendo que cualquier miembro de la familia haga uso de la televisión indiscriminadamente. En el otro polo se ubican familias con normas que deben ser respetadas estrictamente.

Familia y comunicación

La comunicación en la familia puede enriquecerse o empobrecerse a través de la exposición de la televisión, dependiendo del estilo de vida de la familia y las circunstancias. En algunos hogares la televisión permanece encendida tanto tiempo como pasa la familia en actividad, pero la comunicación de la familia no parece verse alterada por este hecho. Por el contrario, en algunas circunstancias lo que hace es incrementarla, algunos programas de interés para el grupo propician la invitación a que otros miembros de la casa se acerquen y comenten sobre lo sucedido en episodios o capítulos anteriores, o sobre lo que esté ocurriendo en la pantalla en ese momento.

La existencia de un solo televisor en el hogar, contribuye a que el ver televisión sea una actividad compartida, lo cual promueve, además de oportunidades de conversación, el contacto físico entre los miembros de la familia. Cuando una familia decide colocar un televisor en cada una de las habitaciones de sus miembros, implícitamente está pautando el aislamiento entre ellos y cuando uno cierra la puerta o usa auriculares está indicando, sin hablar, que no quiere comunicarse con los demás. En ocasiones, el ver televisión produce un contacto físico que no se observa en otros momentos. Pero, así como la televisión puede generar comunicación de cualquier tipo entre los miembros de la familia, puede interrumpirla. El ver televisión puede ser una excusa para hablar sobre temas particulares, evitando comunicaciones más profundas o regulando las conversaciones en la familia.

Televisión y aprendizaje

Se ha demostrado que «las personas aprendemos con la televisión» y ésta puede afectar diferentes áreas del televidente: Cognitiva, emocional o conductual. Los psicólogos Bandura y Walters, a finales de la década de los setenta, investigaron los efectos de la exposición a conductas violentas. Sus resultados expresan que los niños participantes en sus experimentos tienden a repetir la conducta de los modelos, pocos minutos después de haberla observado. Este hecho se ha convertido en una poderosa evidencia acerca de los riesgos de la exposición a determinados contenidos de la televisión, particularmente aquellos que responden a conductas antisociales. Sin embargo, desde la década de los ochenta, algunos investigadores se han dedicado a explorar el potencial de la televisión cuando presenta actos pro sociales, bajo el supuesto de que si es posible aprender «lo malo», también es posible aprender «lo bueno«. Autores como Bryan y Walbek respaldan esta tesis. Ellos estudiaron la influencia de conductas cooperativas televisadas en niños de edad escolar, y encontraron que aquellos que observaron conductas altruistas imitaron esas conductas, asimismo Stein y Friederich han hallado, con respecto al aprendizaje de conductas no agresivas, que al observar a los modelos «pacíficos», los niños aprenden a autocontrolarse.

De manera que los problemas de la comunicación familiar suelen ser causados por múltiples factores, tanto intra como extrafamiliares. En todo caso, cuando la televisión se convierte en un recurso frecuente para evitar o interrumpir la comunicación en la familia, esto debe interpretarse como un síntoma de desequilibrio en el sistema familiar como un todo y no como una conducta aislada. Pero la televisión también es una oportunidad para el encuentro familiar, «el ver televisión es un hábito conveniente cuando se realiza en grupo».

La televisión y los espacios de comunicación familiar

En todos los hogares en los cuales existe un televisor las familias tienden a congregarse en torno a él, ya sea por acuerdo o desacuerdo sobre cual programa ver. En algunos casos el televisor es un miembro más de la familia que organiza la vida familiar en torno a los horarios de los programas, y desarticula las convencionales sobremesas familiares.

     Como quiera que sea no se puede desestimar la importancia que hoy tiene dentro de las dinámicas de comunicación y encuentro o desencuentro familiar. Es conveniente dejar algunas recomendaciones que permitan que se transforme en un elemento que una a la familia en vez de distanciarla:

  1. Es conveniente que se regulen los horarios de uso del televisor de modo que todos los interesados tengan acceso al menos a un programa de su interés.
  2. El televisor no debe ubicarse en el lugar de encuentro común, ya que el que uno de los miembros esté viendo un determinado programa, afectará las posibilidades de los demás de interactuar entre ellos.
  3. Los programas de interés común o que merezcan dudas a los padres en cuanto a sus valores y modelos de conducta, es conveniente comentarlos y criticarlos positiva o negativamente con los otros. El televisor con alguno de sus programas puede constituir un eje que permita discutir y compartir temas relevantes para la vida familiar.
  4. Es recomendable que cada miembro de la familia no le dedique más de 2 horas diarias a ver televisión, ya que el desarrollo de otras actividades que estimulen la creatividad y la imaginación son muy necesarias para el desarrollo de la inteligencia en niños y adultos.

Riesgos de un uso incontrolado de la televisión:

La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de un sistema de valores y en la formación del comportamiento. Desgraciadamente, una gran parte de la programación actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden:

  • volverse «inmunes» al horror de la violencia
  • gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas
  • imitar la violencia que observan en la televisión
  • identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores

    Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en la televisión tienden a ser más agresivos. Algunas veces, el mirar un sólo programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que miran espectáculos en los que la violencia es muy realista, se repite con frecuencia o no recibe castigo, son los que más tratarán de imitar lo que ven. Los niños con problemas emocionales, de comportamiento, de aprendizaje o del control de sus impulsos puede que sean más fácilmente influenciados por la violencia en la TV. El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas. Esto no indica que la violencia en la televisión sea la única fuente de agresividad o de comportamiento violento, pero es ciertamente un factor contribuyente significativo.

Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva en la televisión:

  • prestándole atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos
  • estableciendo límites a la cantidad de tiempo que pueden estar mirando televisión; considerando quitar el televisor del cuarto del niño
  • señalándoles que, aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o en muerte
  • negándose a dejar que los niños miren programas que se sabe contienen violencia y cambiando el canal o apagando la televisión cuando se presenta algo ofensivo, explicándoles qué hay de malo en el programa
  • no dando su aprobación a los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema
  • contrarrestando la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y tipo de programa que los niños pueden mirar.

    Los padres deben de también tomar ciertas medidas para prevenir los efectos dañinos de la televisión en temas tales como los asuntos raciales y los estereotipos sexuales. La cantidad de tiempo que los niños miran televisión, sin importar el contenido, debe de ser moderada, ya que reduce el tiempo para que los niños lleven a cabo otras actividades de mayor beneficio, tales como leer y jugar con sus amigos, y desarrollar aficiones.

Recomendaciones finales:

  • No permitir a los niños mirar televisión durante horas; deben de seleccionar programas específicos para los niños.
  • Seleccionen programas que sean adecuados para el nivel de desarrollo de su niño. Los programas de niños en la televisión pública son apropiados, las novelas, comedias y los programas de conversación de adultos no lo son. Consultar con ellos la programación de la televisión y planificar de antemano lo que van a poder ver
  • Establezcan ciertos períodos cuando el televisor esté apagado. Las horas de estudio deben dedicarse al aprendizaje, no deben ver la televisión. Las horas de las comidas son tiempo para conversar con otros miembros de la familia. Para ello: colocar las pantallas a nuestra vista, apagar cuando llega la hora.
  • Conocer como padres lo que van a ver o manejar antes de que lo hagan ellos.
  • Ver juntos programas o películas infantiles. Estimule discusiones con sus hijos sobre lo que están viendo cuando están mirando un programa juntos. Anticipar y comentar lo que va apareciendo, contar y recordar lo que hemos visto.
  • Señáleles el comportamiento positivo como la cooperación, la amistad y el interés por otros. Hágale conexiones con la historia, libros, lugares de interés y eventos personales. Hábleles de sus valores personales y familiares y cómo se relacionan con lo que están viendo en el programa.
  • Pídale a los niños que comparen lo que están viendo con eventos reales. Déjeles saber las verdaderas consecuencias de la violencia.
  • Discuta con ellos el papel de la publicidad y su influencia en lo que se compra.
  • Cree con sus hijos una pequeña vidioteca ( escuchar en otro idioma los diálogos)
  •  Estimule a su niño para que se envuelva en pasatiempos diversos:

 

  •  practicar deporte en familia
  • hacer colecciones de cromos
  • cuidar animales y plantas
  • hacer excursiones
  • jugar a juegos de mesa
  • aprender a montar en bici, a patinar, a jugar a la peonza o a saltar a la comba
  • ir al cine, al teatro, al circo, a museos con programaciones infantiles, al zoologógico…
  • pasear por el casco antiguo de las ciudades y conocer monumentos.
  • escuchar música, a bailar, a tocar un instrumento
  • pintar un cuadro, modelar barro, hacer papiroflexia, ayudarnos cuando cocinamos, etc.

Con la orientación apropiada, su hijo puede aprender a usar la televisión y el resto de los medios de comunicación de una manera saludable y positiva.

 

 

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marzo 29

RESILIENCIA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

El coronavirus es una enfermedad de nueva aparición que ha llegado a nuestro país para quedarse, al menos unos meses. Ha llegado en un lapso de tiempo relativamente muy corto por lo que su impacto ha sido mayor. Todos estamos unidos, compartimos determinados sentimientos y emociones ( miedo, vulnerabilidad, incertidumbre..),lo mostramos en la salida a los balcones para aplaudir a la misma hora.

No exagero si digo que este estado de alarma, desde el punto de vista de la psicología, puede generar malestar psicológico. Vamos a experimentar reacciones de aburrimiento, frustración, pensamientos negativos, irritabilidad…. Incluso insomnio, ansiedad, desánimo… pero estas reacciones pueden ser normales, incluso adaptativas, si no sobrepasan una intensidad y un tiempo concreto. Es por ello que es importante, gestionarlo adecuadamente, descubriéndolas, conectar con ellas, controlándolas, expresándolas…. El sentimiento de miedo es una respuesta adaptativa, protectora, que nos ayuda a mantenernos en alerta, a tomar decisiones, medidas necesarias para minimizar los riesgos.

Esta situación de confinamiento provoca cambios de funcionamiento en el día a día. Es tiempo de quedarse en casa ante la nueva situación que tenemos y debemos plantearnos nuevos hábitos, rutinas…. Que ocupen nuestro tiempo.

A nivel psicológico debemos entender que permanecer tanto tiempo en casa puede pasar factura, por eso, es importante seguir una rutina que nos ayude a mantener nuestro equilibrio emocional.

Se está observando en estos días, tres tipos de personas con estilos de afrontamiento distinto:

  • Los que focalizan en la amenaza, los que se centran en lo negativo, en la crítica. Esta postura no facilita el mantenernos estables, disminuye nuestras estrategias de afrontamiento

  • Los que construyen su día a día. Planifican, buscan la rutina (ejercicio físico, música, meditación…) como forma de controlar y manejar los pensamientos, sentimientos y conductas

  • Los que tiene una percepción de la situación como una forma de afrontamiento para crecer, superarse, aumentar la inteligencia emocional. Es la manera más adecuada, son las personas RESILIENTES

Esta situación de incertidumbre, de amenaza, puede generarnos:

  • Pensamientos irracionales, entendiendo éstos como las ideas de carácter negativo, exagerado e irracional que nos provocan malestar. No son adaptativos. Lo primero que debemos hacer para combatirlos es identificarlos (“no puedo resistir un día más, me voy a contagiar…). Una vez identificados, debemos pararlos y sustituirlos por otros pensamientos más ajustados a la realidad, en positivo (acabará tarde o temprano, es algo temporal y lo superaremos…)

  • Emociones negativas: debemos aprender a gestionarlas adecuadamente. Aunque estas emociones son normales no son adaptativas. Por ello, te aconsejo la relajación, la meditación, el yoga…

  • Cierta claustrofobia ante la imposibilidad de salir de casa. Sentir un miedo infundido a permanecer en un espacio cerrado.

  • Aislamiento social, evitación del contacto con otros. Es importante mantener y buscar el apoyo emocional y social en los seres queridos y amigos a través de las redes sociales. Ayuda mucho las videollamadas ya que al vernos nos hace sentirnos más seguros, nos da confianza y sentimos que los nuestros están bien.

Para afrontar esta situación te proponemos el desarrollo de un concepto actualmente de moda, LA RESILIENCIA, entendida ésta como la capacidad de afrontar y sobreponernos a las adversidades, es decir, perseverancia, fortaleza, superación, coraje y tenacidad. Por ello:

  • Busca el afrontamiento positivo: evitar las frases, comentarios negativos, el rumiar y centrarse en lo malo.

  • Evita la sobreinformación para disminuir el desasosiego, el alarmismo innecesario. Cada día las redes sociales están disparando constantemente mensajes informativos y desinformativos de la situación. Debemos tener en cuenta sólo la información contrastada, de organismos oficiales.

  • Manten el contacto social para expresar cómo nos sentimos pero evitando transmitir miedos, inquietudes a los demás. Evitar el efecto contagio de emociones negativas.

  • Aprovecha el momento. Sabemos que es algo temporal y por ello debemos disfrutar de los momentos que en nuestra vida cotidiana, por las prisas, no podemos tener. Esto puede resultarnos raro al no tenerlos integrados en nuestra rutina pero podemos disfrutar de ello. Es un oportunidad única para crecer, aprender, ser mejores personas, más sabias, más creativas…

No temas a los momentos dificiles, pues de ellos salen las mejores cosas” ( Rita Levi- Muntalcini)

 

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marzo 29

RECOMENDACIONES A FAMILIA

No exagero si digo que estos días estamos pasando todos por un estado especial, en todos los sentidos.

Por ello, desde el Departamento de Orientación queremos apoyaros en esta situación proporcionando pautas para desarrollar un concepto actualmente de moda, la “resiliencia”, algo así como la capacidad de afrontar y sobreponerse a las adversidades, es decir, la perseverancia, coraje o tenacidad.

AFRONTAMIENTO POSITIVO

Pero, en concreto, ¿cómo podemos ayudar a nuestros hijos a sobrellevar esta situación?

  1. Horarios y tiempos. Establecer rutinas diarias con actividades diferenciadas. Intentar mantener los horarios de sueño y vigilia parecidos a los habituales, adaptándolos a la nueva situación.

  2. Convivencia: Mantener responsabilidades individuales

  3. Uso del móvil: Los adolescentes necesitan estar conectados con sus iguales, pero cuidado con la hiperconexión y sobreexposición a las pantallas, especialmente si interfiere en las horas de sueño.

  4. Estudio: Establecer un horario de trabajo diario para estudio y tareas. Ayuda a normalizar la situación. Seguir con las indicaciones de los profesores usando la plataforma Educamos.

  5. Gestionar emociones: Fomentar la escucha activa y la comunicación para paliar las reacciones de frustración, enfado e incomprensión. Favorecer la resiliencia

  6. Ejercicio Físico: Es imprescindible par mantener un equilibrio emocional, mejorar la disciplina y disminuir el estrés. ( retos del Departamento de Expresión Artística…)

ÁNIMO # YO ME QUEDO EN CASA#

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marzo 29

ESTUDIAR DESDE CASA

Aún no estamos de vacaciones. Si pones de tu parte puedes seguir aprendiendo desde casa. Tus aliados son los libros, la plataforma de Educamos y otras herramientas.

Por ello es importante:

  1. Poner un horario fijo, por ejemplo, seguir las clases según el horario. Puedes pasar algunas sesiones a la tarde.

  2. Trabaja diariamente con los libros y revisando la plataforma con las indicaciones de los profesores.

  3. Haz las tareas que te indican los profesores porque harán seguimiento de ello y podrán tenerlo en cuenta en su evaluación.

  4. Consulta tus dudas a profesores a través de la plataforma de Educamos.

RECUERDA QUE DEBES PLANIFICAR EL TIEMPO DE OCIO, EJERCICIO FÍSICO EN CASA….

ÁNIMO # YO ME QUEDO EN CASA#

 

 

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marzo 23

PAUTAS PARA HACER DEBERES CON NUESTROS HIJOS

La realización diaria de deberes persigue diferentes objetivos justificados desde el punto de vista educativo: asentar rutinas de trabajo personal y autónomo, afianzar aprendizajes iniciados en el aula, asumir responsabilidades, trabajar la disciplina y la superación personal con el esfuerzo diario y determinar si se han comprendido las explicaciones del profesor o se precisan aclaraciones adicionales que garanticen un adecuado aprendizaje.
El problema surge cuando, como padres, queremos ayudar a nuestros hijos pero no sabemos cuáles son los límites o la mejor forma de llevarlo a cabo. Por ello, en primer lugar, debemos tener claros qué objetivos debe tener nuestra intervención y los expuestos anteriormente pueden servirnos de referencia. Partiendo de ellos, a continuación se ofrecen una serie de consejos que podrían ser de utilidad para ayudar a nuestros hijos:

1. Buscar un lugar apropiado que garantice la comodidad y la concentración. Debemos disponer de una silla y mesa cómodas, eliminar los elementos distractores (ordenador, televisión, radio, etc) cuyo funcionamiento pueda dispersar la atención y tener encima de la mesa únicamente aquello que vayamos a n ecesitar. El lugar debe estar lo más aislado del ruido posible. Todo ello favorecerá un ambiente propicio de trabajo y evitará pérdidas de tiempo innecesarias.

2. Planificar un horario de inicio que podamos cumplir cada día de lunes a viernes. Es bueno que nuestros hijos sepan que el momento de hacer tareas siempre empieza a una determinada hora. Para ello dejaremos un tiempo de descanso después de la comida para jugar, leer, ver la televisión, etc, pero empezaremos a trabajar sin demorarlo mucho ya que el cansancio se incrementa a medida que avanza la tarde y las últimas horas resulta más difícil garantizar la concentración y la eficacia.

3. Planificar el trabajo a realizar. Como se ha dicho anteriormente, uno de los objetivos que persigue la realización de tareas es que los niños sean autónomos en su organización y planificación del trabajo para fomentar su responsabilidad frente a sus obligaciones personales. Por ello, es necesario dedicar un tiempo inicial a planificar la forma de organizar el horario de estudio y tareas de cada día concreto.
En primer lugar, determinaremos qué tiempo vamos a dedicar al repaso, memorización y estudio de algunas materias. Esto debe ser prioritario y hacerlo al principio, para evitar cansancio y garantizar una adecuada concentración. Posteriormente, cuando hayamos terminado el estudio, comenzaremos por las tareas, ejercicios y actividades. Siempre daremos prioridad a las que sea necesario presentar al día siguiente y, si podemos, iniciaremos aquellas que haya que completar para días posteriores. Debemos tener claro que aquello que resulte más complejo a nuestros hijos debe hacerse antes y dejar para el final lo mecánico o distendido. Suele ser un error muy frecuente, en alumnos mayores, empezar haciendo tareas y dejar para lo último el estudio. La consecuencia es que pocas veces tienen ganas suficientes para ponerse a estudiar después de una jornada agotadora y solo estudian el día de antes del examen. Este es un error que hay que evitar creando hábitos adecuados desde el principio.

4. El tiempo de descanso es fundamental. Éste debe realizarse en función de la edad de los niños para evitar excesivo cansancio y agotamiento que acaba derivando en una falta de motivación y enfrentamiento con los padres. No es correcto tampoco abusar de los descansos porque podemos romper momentos de concentración que luego son difíciles de recuperar. En definitiva, debemos conocer el tiempo máximo de concentración que tienen nuestros hijos y, una vez cumplido, hacer un pequeño parón de no más de media hora para merendar, hablar de forma distendida o realizar una breve actividad lúdica que permita volver al trabajo sin problemas.

5. Observar su capacidad de concentración. Una vez que hemos planificado la forma de organizar la jornada y hemos determinado el tiempo que dedicaremos a cada tarea, llámese estudio, actividades o trabajos, observaremos la capacidad de concentración de nuestro hijo y el tiempo que presta una atención focalizada a lo académico. Este tiempo, si trabajamos bien las rutinas propuestas, debe irse incrementando y ser cada vez más eficaz.

6. Debemos dejarles hacer, potenciar su autonomía. Un error muy frecuente es que los padres hacemos las tareas a nuestros hijos. Esto, lejos de beneficiarles, les perjudica y puede generar una dependencia del adulto que derive en inseguridad y apatía. Si nuestros hijos saben hacer los deberes solos, tenemos que dejarles porque de otra forma les privamos de la oportunidad de aprender y crecer. Ellos deben ver en nosotros alguien a quién acudir si tienen dudas y pueden mostrarnos la tarea terminada, pero debemos darles el margen de equivocarse y aprender de sus errores. Esto no debe interpretarse como un fracaso, sino como parte del mismo proceso de aprendizaje.

7. Elogiar su esfuerzo. Debemos transmitir a nuestros hijos que no deben luchar por ser los mejores de la clase, sino superarse a sí mismos. El esfuerzo, la persistencia en el trabajo, el interés, las ganas de aprender y la capacidad de sobreponerse a sus errores debe ser lo que más orgullosos nos haga sentir. No solo los resultados cuentan, en el colegio todos estos aspectos también son calificados y evaluados porque crean personas con unas actitudes ante la vida. Por ello, debemos ser muy explícitos a la hora de transmitirlo a los niños y no escatimar en elogios, caricias y abrazos que así lo demuestren.

8. Coordinarnos con el centro. Tendremos muchas ocasiones en las que no sepamos solucionar sus dudas o ayudarles en determinadas tareas. En estos momentos la coordinación con el centro es imprescindible. Podemos comunicarnos con el profesor pertinente para explicar nuestra situación o pedir aclaraciones sobre la forma de proceder. Desde el centro educativo el profesorado agradece el interés de la familia por trabajar unidos en beneficio de los niños, ya que es tarea común. Por ello, es igualmente importante no hacer comentarios ofensivos hacia los profesores que puedan ser escuchados por los niños, ya que desautorizamos su labor y nuestro hijo puede sentirse muy confundido. Las dudas o sugerencias es mejor tratarlas en persona.

9. Poco a poco debemos retirar nuestra ayuda. Inicialmente dedicaremos mucho tiempo a la planificación del horario de trabajo, la organización a la hora de realizar las tareas, al desarrollo de las mismas, etc. Debemos ser conscientes que esta ayuda, tal y como se ha dicho antes, no puede convertirse en una dependencia hacia nuestra persona. Por ello, una vez que sepan organizar su planificación, supervisaremos los tiempos que dedican a cada materia para finalmente comprobar el trabajo realizado. Este proceso puede durar cursos enteros y dependerá de cada niño. A pesar de ello, debemos observar cierto progreso con el paso del tiempo, de otra forma algo deberíamos cambiar. ¡No pueden llegar a bachillerato y demandar que los padres les ayuden a estudiar!

10. Considerarlo un tiempo para disfrutar con nuestros hijos. Cuando ayudarles en las tareas escolares se convierte en un momento amargo que genera tensiones y deteriora el clima familiar, debemos plantearnos un cambio. Para ello es preciso revisar nuestras expectativas personales sobre lo que queremos que nuestro hijo consiga. El refuerzo positivo, las manifestaciones verbales de orgullo, el elogio delante de la familia sobre sus logros, el reconocimiento de su esfuerzo y la revisión de sus progresos son para ellos más importantes que unas calificaciones numéricas. Debemos disfrutar de este tiempo como una parte más en la que contribuimos a su crecimiento desde el cariño y el afecto con grandes dosis de paciencia.

María Sánchez Calvo.

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