mayo 24

CÓMO POTENCIAR EL PLACER POR LA LECTURA EN FAMILIA

Introducción

A todos nos gustaría que nuestros hijos fueran grandes lectores. La realidad es que no siempre sucede así. Para muchos niños leer constituye un aburrimiento o cuanto mas una obligación que les quita tiempo para sus diversiones favoritas.

La lectura puede ser un instrumento de capital importancia para formación integral del  niño. Y en efecto es así, porque a través de ella:

–         se favorece la creatividad del niño

–         enriquece su vocabulario

–         desarrolla su expresión oral

–         asimila de modo intuitivo las normas que rigen la escritura de una lengua ( ortografía, sintaxis etc.. )

–         desarrolla su comprensión lectora (con todo lo que ello implica en la mejora de su capacidad para el estudio)

–         incrementa de forma amena y gradual la cultura

–         abre horizontes y se fomenta el interés por determinadas materias 

–         ocupa cantidad de su tiempo de ocio en una actividad formativa

Pero a la vez para que la lectura sea un instrumento eficaz es necesario que esté debidamente orientada, por ello es necesario tener en cuenta que:

–         no se trata tan sólo de leer por leer

–         no da igual hacerlo con cualquier libro

–         no es indiferente que su dedicación sea ordenada y equilibrada a que lo sea arbitraria y caótica 

–         no debe interferir con otras actividades tan necesarias para un niño como el hacer deporte, o relacionarse con sus amigos

No olvidar que para un niño todo lo que está en letra impresa constituye un «dogma» para él

–         Un mal libro puede hacerle más daño que una mala imagen de TV

–         En consecuencia los padres han de ser muy prudentes a la hora de elegir un libro para sus hijos. Ante la duda es mejor esperar a comprarlo después de haberse asesorado  con una persona idónea.

–         No hay que dejarse llevar por el título del libro o de la colección (al igual que ocurre con determinados programas de TV denominados  «infantiles»)

–         Los padres – principales responsables de su educación – deben saber siempre qué libros están leyendo sus hijos

–         Asimismo conviene revisar los libros que se tienen en casa. Es posible que alguno de ellos no sea conveniente que esté al alcance de un niño.

–         Afortunadamente hoy día existe mucha y  buena literatura para todas las edades. Sería una pena que habiendo tanto para escoger, nuestros hijos acabaran leyendo el primer libro   que les «cayera» en sus manos

No conviene olvidar que  cualquier actividad para niños – el deporte, el  arte, la música,  la lectura…..- no son formativas en sí mismas. Lo son en la medida que los responsables de la actividad se propongan a través de ella, objetivos formativos y pongan los medios necesarios para conseguirlos. Los padres han de descubrir que la lectura tiene para sus hijos la vertiente de un complejo vitamínico. No sólo por su carácter formativo ya aludido anteriormente,  sino porque además, incide de forma  muy positiva en el futuro de su  rendimiento académico  

–         El libro es un elemento físico a través del cual  se pueden establecer infinidad de vínculos emocionales entre padres e hijos. Acercarse a un hijo que lee interesándose por la historia que está leyendo y escuchar lo que os cuenta es una forma de comunicación con él y una oportunidad excelente de incidir en su formación. El intercambio de libros también puede ser una buena  forma de facilitar el diálogo entra padres e hijos. Un libro que se comparte da mucho de que hablar.

–         Puede ser una buena medida práctica  proponerse con ocasión de celebraciones o de situaciones propicias – cumpleaños, regalo de reyes, vacaciones de verano, etc.. –  regalar a los hijos libros explícitamente muy bien escogidos.

No hay que  esperar a que un niño sepa leer para motivarlo por la lectura. Un buen lector comienza a formarse cuando todavía no sabe leer

–         Es conveniente fomentar – con naturalidad y sin imposiciones – un rato de lectura al día. Puede ser práctico asociar la lectura a algún momento del día   (antes de al irse a dormir, después de cenar etc.)

–         Hay que facilitar que poco a poco los niños vayan teniendo su propia biblioteca (o compartida con sus hermanos)

–         En la medida que sean mayores  es conveniente buscar libros  relacionados con sus aficiones  e intereses. No olvidar que un objetivo es mantener vivo el hábito de lectura

–         Por otra parte no hay que precipitarse, hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

–         Hay que fomentar el hábito de tener por lo menos siempre un libro empezado.

–         Intentar sustituir tiempo de TV por tiempo de lectura. ¡Esto sería un buen objetivo! Pero a la vez nunca plantear la TV como enemigo. Si es la TV lo que realmente atrae al niño, habría que fijarse en cuáles son sus programas favoritos y  tratar de buscar libros relacionados con esa temática.

–         Incluir dentro de las salidas habituales de compras, dar una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada es bueno ver las novedades que han aparecido y familiarizarse con el mundo de los libros.

Asimismo también es bueno para fomentar el gusto por la lectura ir de vez en cuando a una biblioteca.

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono…todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una regañina, pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse… 

Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.

Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra “Cómo fomentar loa hábitos de lectura”, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

   Es ineficaz plantear la animación a la lectura como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños «odiaran la literatura». Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las «distracciones» que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.

    La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso «virus». Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

   

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes:

Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.

Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.

Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.

Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.

Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.

Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa.

– Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.

Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.

No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

   El consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva.

¿Me lees un cuento?

¿A quién no le gusta que le lean? El “cuento de antes de dormirse” o las horas interminables de cuentos cuando uno está en la cama con paperas o con una gripe con fiebre son algunos de los recuerdos más bonitos que se tiene de la infancia.

A los niños en realidad les gusta que les lean cuentos o que les enseñen libros ilustrados. Son momentos de proximidad y recogimiento. Normalmente uno se sienta cómodamente con el niño, y el que o la que lee se entrega totalmente. Muchos niños esperan con ilusión esos momentos en los que se les lee un cuento, por ejemplo antes de ir a dormir. No es lo mismo que un niño esté solo en su habitación escuchando un cassette de un cuento o con un adulto que se lo lea. El cassette va sonando, y no se puede hacer preguntas sobre lo que se escucha, a diferencia de cuando alguien te lo lee en voz alta. El miedo o las sensaciones que el niño quiera expresar en ese momento no encuentran ningún interlocutor. El niño está solo.

Leerle cuentos a un niño fomenta la capacidad de concentración. Un niño al que se le lean cuentos regularmente puede concentrarse bien por lo general. De este modo, a los niños les gusta aprender y escuchar con atención, hacer preguntas y divertirse con lo que les leen.

Leerle cuentos a un niño sirve para ampliar el vocabulario. Los niños a los que se les leen cuentos a menudo tienen un vocabulario bastante amplio. Claro que leer cuentos a los niños no debería hacerse sólo teniendo en cuenta este aspecto. ¡Tiene que ser divertido!

Leerle cuentos a un niño no debe acabar con el inicio de la Educación Primaria. Cuando los niños abandonan Educación Infantil  no significa que “ahora que aprendes a leer, tienes que leer tú solito”. A los que van a la escuela también les gusta que les lean algún cuento. Ya lo dirán si no les apetece.

Empiecen lo antes posible a leerles cuentos y hagan que eso se convierta en un hábito. Más adelante, decidan juntos qué leer y no pierdan esta costumbre.

¿Y qué pasa cuando nuestro hijo ya es demasiado mayor y ya no quiere que le lean nada? Pues, entonces le motivaremos para que sea él el que lea a otros; a los hermanitos, a los abuelos…

 La promoción de la lectura: un compromiso de todos ¿Qué pueden hacer los padres para motivar los niños en el hábito de la lectura? 

– Leer ante sus hijos y demostrarles con el ejemplo lo bonito, bueno y divertido que es leer. Los padres pueden apagar la TV y abrir un libro, esto es crear ejemplo. Los niños imitan los actos de los padres. No hacerlo como castigo sino como una actividad creativa y recreativa. Primero los padres debemos ser modelos lectores y después proporcionar a nuestros hijos material que puedan leer. Estar motivados ellos mismos para motivar a sus hijos a conocer más lecturas, preocuparse por la educación de sus hijos. Hablar constantemente con los profesores de sus hijos y teniendo libros en casa para leer con ellos.

– También es importante comprarles a los niños libros para niños, de temas que ellos elijan. Leerles cuentos para dormir o para amenizar la tarde o entre tiempo y tiempo de la tarea, etc.

– Compartir momentos sistemáticos de lectura con los niños, facilitando la creación de un vínculo con el libro que luego le permita acceder a cualquier fuente de conocimiento.

– Leerle historias muy sencillas para niños y, más que leerlas, actuar con la voz, hacer voces de duendes, de animalillos, de osos, de brujas y de hadas y de esa manera ella volarán en esas historias con su imaginación. De tal manera que ahora, cuando ellos lean sus historias en voz alta, harán las mismas gamas de voces, es decir: «actúan los personajes». Pero eso sí, lecturas sencillas para niños de su edad. Es conveniente leer libros que despierten el interés en los niños. Deben leer animadamente. El tono del padre al leer el libro, su interés en la lectura lo delata en las facciones. Es decir el padre debe mostrar animación e interés también.

– Acompañarles en el proceso de lectura. Facilitarles el acceso a información amena para ellos, diseñar un mecanismo de auto-evaluación lúdica (evaluar con juegos) para los niños, estar prestos a solucionar las dudas que se presenten durante la lectura a fin de evitar que los niños se desanimen por no entender lo que están leyendo.

– Deben involucrarse ellos mismos en la lectura y mostrar que encuentran placer en el acto de leer. No resulta eficaz recomendar u ordenar a los menores que lean, si padres y maestros no lo hacen y disfrutan con ello. El ejemplo es el mejor estímulo. Los padres no sólo pueden sino que deben iniciar a sus hijos en la lectura, pues todo aquello que se aprende con amor, entre los brazos de padres cariñosos va a marcar una huella indeleble en la mente del niño, que al recordar la lectura como un espacio placentero va a cultivarla por siempre.

– Es importante a través del ejemplo sentar las bases para construir en los niños el hábito, sin embargo, debe ser una labor conjunta entre todo el grupo social que rodea al niño(s), ya que el medio presiona demasiado y lleva al ser social a buscar actitudes que le den un «valor» entre un grupo. La lectura jamás debe ser utilizada como medio de castigo, es algo que se ve con frecuencia, y en ello están involucrados padres y maestros.

– Deben dar ejemplo como lectores. Comentar con la familia las experiencias gratas y los conocimientos conseguidos a través del manejo de la información escrita en libros, revistas, periódicos o a través de la web. Identificar y seleccionar materiales de interés para cada uno de los miembros de la familia y sugerirlos como posibles fuentes de información más amplia que puede dar rendimientos en términos de aprendizaje y de disfrute sobre el mundo de las letras. Para comenzar deben dar ese ejemplo de lectura, deben mostrarle a los niños que la lectura no tiene porque ser fastidiosa, y para que comiencen con la lectura incitarlos a leer periódicos infantiles con temas de su interés y cuentos infantiles.

– Jamás obligarlos a leer, hay que respetar siempre el gusto de cada uno, y darle tiempo.

– Lo primero que deben hacer los padres es leer en presencia de sus hijos. No solamente libros, sino todo aquello que signifique información: instrucciones de uso de aparatos, recetas, carteles de la vía pública, propagandas, etc. Lo segundo es opinar sobre lo que se lee, acuerdos o desacuerdos en cuanto al contenido, correcciones en cuanto a redacción y ortografía (muchos mensajes contienen errores). Otras acciones que pueden ser positivas de parte de los padres serían: Acompañarlos a Bibliotecas públicas, enseñarles a pedir libros, cuidarlos y devolverlos. Mirar escaparates de librerías o kioscos, para interesarse sobre los diferentes temas que tratan los libros y revistas.

 – Proporcionarles al inicio libros de cuentos, para que de una manera ilustrativa los niños se acostumbren a leer y aumentar su imaginación, luego, poco a poco crear una biblioteca familiar con todo tipo de libros para leernos en familia con el propósito de propiciar el hábito de la lectura.

– Deben leer ellos y comentar lo que leen. Deben comprender lo que leen. El ejemplo es la base para que los niños se motiven a leer. La lectura debe ejercitarse en diversos niveles y modalidades, dándoles un tiempo en el día para leer, para pintar, para ver televisión, para jugar, para meditar, para orar, para almorzar, para conversar.

– Ligar los juegos de los niños con la lectura de textos con diferente estructura. Conversar con los niños sobre los textos de la vida cotidiana, por ejemplo, las cartas que recibimos, los poemas que aparecen en las tarjetas de felicitación, etc.

– Ante todo leerle a sus niños en momentos privilegiados donde el contacto, la ternura y el afecto priman. Ofrecer textos a los niños. Contarle historias y motivar a los niños para que ellos las cuenten. Mostrar a través de sus propios actos el placer de leer.

– Demostrarles que en los libros puede estar la información requerida para resolver múltiples situaciones de la vida y múltiples oportunidades para estar actualizado recrearse y divertirse. Compartir con ellos lecturas de cuentos y crear historietas escritas de relatos familiares, para que los niños lean; dejar cartas y enviar cartas, ver películas de cuentos y luego decirles que hay libros en los que se basaron las películas e invitarlos a leer.

– Deberían leer juntos, y divertirse haciéndolo!!!! Y no solo en libros impresos sino también virtuales Es un motivo para compartir, aprender y tender un puente más fuerte entre padres e hijos…

DIEZ IDEAS PARA POTENCIAR EL PLACER POR LA LECTURA EN NUESTROS HIJOS 

  1. Procurar que haya libros en casa desde que son pequeños.
  2. Actuar como modelo de los hijos: que nos vean leer, que nos vean disfrutar con la lectura, con un buen libro entre las manos. Hablar con entusiasmo de los libros.
  3. Leer con ellos o para ellos, cuando son pequeños y cuando no lo son tanto.
  4. Reservar un ratito para leer todos los días, convirtiéndolo en una agradable rutina. Hacerlo en un ambiente relajado, que el niño asocie la lectura con momentos de intimidad y de cariño entre la familia.
  5. Mantener siempre una actitud positiva hacia la lectura, no echar en cara que lee poco, no utilizar nunca la lectura como castigo, no convertirla en una obligación odiosa. No situarlo como alternativa a ver la televisión o a ir al cine: una cosa no quita la otra.
  6. Comentar con nuestro hijo lo que ha leído, pero no examinarle. Y dejar que sea en el momento en que él tenga ganas de hablar.
  7. Permitirle leer lo que le guste, en función de sus preferencias. Dejar las lecturas obligatorias para la escuela. Leer debe ser un placer. No forzar nunca a terminar un libro si no le interesa. Dejar que lea lo que le guste.
  8. Visitar con él/ella bibliotecas y librerías. Que se conviertan en lugares agradables y “cómplices”.
  9. Fomentar que vaya formando su propia biblioteca, en un lugar propio ( y que trate a los libros como objetos preciados).
  10. Convertir la lectura en un premio. Regalar libros. Pedir que nos regalen libros.

 

 

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mayo 10

«LAS RABIETAS» (ETAPA DE EDUCACIÓN INFANTIL)

INTRODUCCIÓN

¿Quién no ha tenido que aguantar en ocasiones una serie de rabietas especialmente en niños y niñas de entre dos y tres años?

Las rabietas son expresiones agresivas de desacuerdo que algunos niños utilizan frecuentemente. Son un fenómeno normal en un determinado estadio evolutivo del niño ( 2 – 3 años) y van desapareciendo a medida que el niño crece, de modo que a los 5 o 6 años prácticamente han desaparecido del repertorio conductual del niño, a menos que el pequeño haya aprendido que tener rabietas es una forma eficaz y rápida para lograr sus propósitos.

En estas edades, nuestros hijos e hijas están intentando demostrar que son capaces de actuar por sí mismos, de establecer su individualidad y pretenden hacerlo a su manera en lugar de como se les pide.

Todo ello es un signo normal de aumento de independencia, si bien no significa que sea fácil de resistir y mucho menos cuando lo hacen en público (que por otra parte es su especialidad).

Dichas rabietas siempre tienen un motivo que está clarísimo para el niño y la niña, y además, generalmente por casualidad, se han dado cuenta de que este comportamiento consigue los resultados que buscaban. Sin embargo, deben aprender que esta es una conducta inadecuada, que no conduce a nada, que no le libra de sus obligaciones y que no modifica nuestra manera de pensar con respecto a algo.

El objetivo de casi todas las rabietas es llamar la atención del adulto, y esta la consiguen no solo cuando les damos lo que piden, sino también cuando les regañamos, les miramos, intentamos razonar con ellos…etc.

Por todo ello, la forma más rápida de librarse de este comportamiento es ignorar al niño o la niña, ya que no hay forma de razonar mientras dura el enfado.

Solo así aprenderán que las rabietas no son eficaces y poco a poco decidirá usarlas con menos frecuencia.

La firmeza de los padres y madres para no ceder, esperar hasta que se calmen para hablar con los niños tranquilamente, buscar con ellos otras formas de pedir las cosas y la claridad de ideas acerca de lo que pueden y no pueden conseguir, estará en la base de la desaparición de estas conductas indeseables.

  1. ¿POR QUÉ TODOS LOS NIÑOS TIENE RABIETAS? ¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

      Los niños empiezan a tener rabietas en la edad en que se despierta su necesidad de autonomía y ésta choca con los límites que le imponen sus padres y el medio social.

         Cuando los bebés son más pequeños, tienen otro tipo de rabietas, motivadas por la frustración de no poder lograr algo (pues no tienen suficiente habilidad) o cuando no les entienden los adultos (pues su lenguaje es aún inmaduro).

Desde los 9 meses se pueden dar por tanto este tipo de “berrinches”. El modo en que los padres van manejando estas primeras manifestaciones de la frustración del bebé y el tipo de relaciones familiares, van a condicionar que las rabietas se mantengan, vayan desapareciendo o… aumenten.

Entre los motivos de las rabietas pueden estar:

  • La frustración del niño por no poder hacer algo “inmediatamente”.
  • Su deseo de controlar el ambiente, de “omnipotencia”.

–   El deseo de llamar la atención, de ser el centro, para recibir cariño. Algunos niños descubren que “portándose mal” reciben mucha atención y cuando “son buenos” nadie les hace caso. Prefieren correr el riesgo de recibir un cachete, pero desean contacto.  

  • Cuando las normas de comportamiento son poco claras o incoherentes, el niño trata de descubrir dónde están los límites.

– Cuando los padres dan otras muestras de incoherencia o inconsistencia.

Las rabietas no guardan relación con el sexo. Tampoco se ha establecido que exista un factor hereditario determinante, aunque algunos factores pueden favorecer su aparición.

  Físicos. Los niños que tienen problemas de salud son más susceptibles de presentar rabietas: problemas respiratorios, trastornos del sueño, pérdidas de audición, etc. Igualmente, los niños que tienen retraso en el desarrollo  del lenguaje, Trastorno del Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o autismo, por ejemplo.

  Nivel de desarrollo. Los niños pequeños enfrentan conflictos debido a su deseo de autonomía (ir al sitio que quieren, vestir como desean, etc.) y su clara dependencia. Esta situación les produce frustración, y debido a que su lenguaje es limitado para expresarse, estallan en llanto. Las rabietas en los niños más grandes obedecen quizá a la actitud de los padres: pueden haber aprendido que con esta conducta logran sus deseos o que de esta manera obtienen su atención, aunque sea de forma negativa.

  Entorno. Un niño cuya familia enfrenta problemas de carácter económico, violencia psicológica o física o falta de autoridad, tiene predisposición a sufrir rabietas con mayor frecuencia. Igual sucede si vive en condiciones de hacinamiento o no tiene contacto frecuente con otros ambientes como el parque, el centro comercial, otras casas, etc.

  Temperamento. El carácter del niño es un aspecto importante. Si es terco, nervioso o impositivo, con seguridad tenderá a manifestar sus sentimientos con más intensidad.

  1. ¿QUÉ HACER FRENTE A UNA RABIETA?

Consejos útiles para reducir el número de rabietas:

  • Apártese. Continúe con lo que estaba haciendo y si el niño está en un lugar seguro, obsérvelo a distancia.
  • Ni siquiera lo mire. Una breve mirada puede prolongar la rabieta.
  • Esperar a que el llanto disminuya y recordarle que: Cuando termine de llorar, nos iremos a jugar, o se lo contará todo más despacio.
  • Una vez finalizada la rabieta, recibir al niño o la niña como si nada hubiera pasado, dándole la oportunidad de “hacerse amigos” otra vez.
  • Si mantiene la rabieta recordarle que estamos cansados de oírle.
  • Llevarle a otra habitación y sentarle en una silla donde el niño o la niña no puedan verle pero usted sí pueda controlarle y mantenerlo allí durante dos o tres minutos según la edad (un minuto por año más o menos), recordándole que no podrá moverse de allí hasta que se calme.
  • Recuerde siempre que la rabieta es una herramienta que ellos utilizan para conseguir lo que desean y que generalmente no tiene ninguna razón grave.

Como saben, las rabietas aparecen más fácilmente cuando hay alguien ajeno a la familia, o cuando los padres y madres están más cansados. En este caso recuerde:

  • Anticípese al problema y avise al niño de que va a ocurrir lo que sabe que le molesta. Proporciónele tiempo para preparase y asumir la situación.
  • Dígale que pase lo que pase, o estén donde estén no se va a cambiar el «NO» por un «SI».

Si esta conducta no se trata adecuadamente en esta edad, continuará en adelante cuando los niños sean mayores y cada vez será más difícil de eliminar.

LOS PADRES Y LAS MADRES SOMOS MODELO DE CONDUCTA PARA NUESTROS HIJOS E HIJAS. CONTROLAR NUESTRO PROPIO HUMOR Y EVITAR QUE NUESTROS HIJOS PRESENCIEN ACCESOS DE CÓLERA DEMOSTRÁNDOLES QUE TODO ES MÁS FACIL SI SE COMENTA CON TRANQUILIDAD, NOS AYUDARÁ A EVITAR LAS RABIETAS INCONTROLADAS EN LOS NIÑOS Y NIÑAS.

Posibles pasos a seguir frente a una rabieta

 

Ante la conducta negativa del niño (berrinche, pataleta, etc.) trate de no mirarle a los ojos, no le hable, no le diga ninguna palabra y si es necesario, apártese de él para evitar el contacto físico.

 

Comience ignorando desde el momento en el que va a hacer amagos de ponerse a llorar, etc.

 

Lo más probable es que ante su falta de atención comience a llorar más fuerte. Es muy importante que ante este aumento de sus lloros no le preste atención, ya que estaría consiguiendo el objetivo opuesto, reforzar que llore más alto y fuerte.

 
 

Cuando el niño termine de llorar, puede, sin hablarle nada de lo ocurrido, comenzar a hacerle caso.

 
 

Repita este procedimiento de forma constante cada vez que aparezca la conducta, sin olvidar que no ha de prestarle atención.

 
 

Refuerce a su hijo positivamente cuando se porte bien, ayudará a mantener esa conducta positiva.

 

En resumen: ¿Qué hacer ante una rabieta?

  1. Primero hay que controlar la situación. Lo mejor es retirar al niño del escenario de la pataleta, tomándolo de los brazos, hablándole en voz baja, y mirándole a los ojos para que se calme.
  2. Cuando está calmado se le podrá explicar que de esa manera no va a conseguir nada. Muchos padres cometen el error de gritar y de querer hacerle entender al niño en ese momento su mala conducta. No lo haga. Lo único que conseguirá es que el pequeño se irrite más, pues en el instante de una pataleta el niño no entiende razones”.
  3. Tampoco sucumba a la tentación de complacer al niño con un «premio» para que se calme, pues el niño repetirá la pataleta cuando quiera recibir el «premio» de papá o mamá.
  4. Un niño a través de una rabieta también reclama la atención de los padres. Entonces un buen consejo es «préstele atención cuando está tranquilo y se porta bien». Generalmente los adultos cometemos el error de no hacerle mucho caso al niño en tanto está tranquilo. Pero con esta actitud podemos fomentar que el niño haga berrinches cuando busca nuestra atención”.
  5. Ya lo sabe, las rabietas son algo común, y no hay que darles mucha importancia. Solo preocúpese si suceden frecuentemente.

Para tener en cuenta…

  • Evite situaciones que puedan provocar las rabietas: el hambre, el sueño u obligar al niño a hacer cosas de adultos.
  • Enséñele a vocalizar bien, a expresar en palabras lo que quiere decir. No deje que el niño se acostumbre a expresar sus deseos a través del llanto.
  • Evite gritar o discutir delante del niño. El pequeño solo imitará su comportamiento durante una rabieta.
  • Evite discutir con el niño durante una rabieta.
    Una dosis de humor o tratar de distraer al niño con juegos, o derivando su atención a otros objetos u actividades, puede ser de mucha utilidad.

Algunas estrategias pueden ayudarle a resolver felizmente las rabietas de su hijo:

  Dele oportunidad para que tome algunas decisiones: ¿compramos los cereales con chocolate o los azucarados?

  Empiece a descubrir el temperamento de su hijo para sortear mejor sus frustraciones: ¿Tarda en adaptarse a situaciones nuevas? ¿Necesita permanecer activo todo el día? ¿Tiene hambre en la tarde? ¿Hace amigos con facilidad?

  Aprenda a decir ‘No’. Cuando no pueda concederle algo, basta con que se lo diga con firmeza, sin alzar la voz. Lo importante es que tenga claras las razones por las cuales se lo impide y se sostenga en su decisión, de lo contrario, su pequeño entenderá que puede lograr lo que quiera si insiste en su actitud.

  Ignore inteligentemente sus rabietas. Aunque esta medida a veces suele ser contraproducente o tener resultados a mediano plazo, por lo menos no refuerza su comportamiento.

Durante la crisis:

Los especialistas tienen posturas diferentes acerca de la manera adecuada de responder ante un ataque de ira. La mayoría se inclina por restarle importancia a su comportamiento y plantean algunas indicaciones.

  Aléjese a un par de pasos.

  Continúe con su actividad.

  Si está alterada/o, evite hablar.

  Si opta por hablar, hágalo con firmeza, en un tono que no sea agresivo.

  Fíjese que su hijo no se encuentre cerca de objetos puntiagudos, cortopunzantes o peligrosos.

  Asegúrese de que durante el episodio no se ofenda o lastime a otra persona.  

En cualquier caso, superado el problema no se le debe castigar ni gritar. Cuando se refiera al asunto, opte por hablar de ‘perder el control’ y no de ‘portarse mal’; de esta manera evita crearle sentimientos de culpa innecesarios. Igualmente es contraproducente mimarlo en exceso a continuación de la crisis o darle una golosina (a pesar de que ésta no haya sido el motivo del conflicto).

Manejo de la frustración

       Además de inevitable, la frustración es una experiencia que en cualquier edad, de acuerdo con la manera como es asumida, ayuda a formar el carácter y es una herramienta indispensable en el proceso de madurez.
         Es una circunstancia que aparece como parte inherente al crecimiento. Cuando el niño empieza a dar sus primeros pasos, su entorno se convierte en todo un mundo por explorar. Sus deseos de independencia no se hacen esperar; sus habilidades en ciernes chocan con sus iniciativas y se presentan sus primeras decepciones. Pero el deseo es mayor y pronto insiste en su proyecto. Sólo de esta manera avanza; es la única vía para crecer.
        En la medida en que pasa el tiempo, las circunstancias serán cada vez más complejas y el carácter del niño se desarrollará según la actitud que asuma ante las pérdidas. Por más que quiera, no puede ofrecerle todo lo que desea. El papel que desempeñe es fundamental en este proceso que será definitivo para el resto de su vida.

  1. COMENTARIO FINAL.

No hay dudas que si los padres son pacientes, sensatos, con buen tacto y sentido del humor, el manejo y la aparición de berrinches y rabietas serán un hecho aislado.

Pero es necesario remarcar que estos episodios son patrones de conducta normal en los niños pequeños que ayudan a forjar la personalidad y su carácter.

Todos los niños necesitan ser guiados en sus pautas para la sociabilización más adecuada. Los padres son los encargados de enseñar con el ejemplo además de las palabras. La violencia genera violencia e inseguridad.

Es muy importante que los padres mantengan una actitud coherente y constante, debiendo estar entre sí de acuerdo en el manejo del niño con berrinches y rabietas.

La actitud que asuman los padres en esos momentos es fundamental ya que dependerá en gran parte como el niño se comporte en el futuro.
         No responder con agresión, ni perder los estribos ya que esto genera más inseguridad en el niño y por consiguiente persistencia del problema.
Además los niños imitan estas actitudes de violencia (tirar objetos, pegar a otros niños, etc.).

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abril 25

LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE ORAL EN INFANTIL

EL LENGUAJE ORAL

El lenguaje oral es parte de un complejo sistema comunicativo que se desarrolla entre los humanos. Los estudiosos han llamado al desarrollo del lenguaje en el niño/a “desarrollo de la competencia comunicativa”. Este proceso comienza ya desde las primeras semanas de un bebé recién nacido, al mirar rostros, sonrisas y otros gestos y al escuchar las interpretaciones lingüísticas dadas por el adulto.

El primer año de vida resulta crucial en el aprendizaje del lenguaje. A lo largo de este periodo, el bebé afina, gracias a su experiencia creciente, toda una serie de capacidades de base que le permiten interactuar intencionalmente a un nivel preverbal con el adulto.

Generalmente se considera que el/la niño/a empieza a hablar hacia los 12 meses, cuando produce sus primeras palabras. Sin embargo, la comunicación en el sentido más amplio de la palabra, parafraseando a Rondal, J. (2003), empieza mucho antes, ya que desde el mismo momento de su nacimiento el bebé tiene la capacidad de comunicarse, de percibir los estímulos auditivos, de llorar, gemir y por último, producir sonidos que tienen valor de comunicación y que equivalen a manifestaciones de sus deseos, expectativas y sensaciones; pasa, por tanto, de una forma global de expresión y de comunicación (en la que participa todo el cuerpo), a una forma diferenciada que recurre a la actividad vocal, sobre un fondo de expresión y comunicación gestual que implican el inicio de comprensión verbal.

El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje. Cuando el niño aprende el lenguaje necesita conocer a las personas, objetos y eventos, así como las relaciones que se dan entre ellos, ya que para dar cuenta del contenido del lenguaje precisa de aprender a reconocer los diferentes contextos para múltiples propósitos.

En general los especialistas del lenguaje, salvo excepciones, es posible que un niño/a hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del niño/a a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño/a generando las respuestas adecuadas.

Dadas estas condiciones, el proceso de desarrollo del lenguaje transcurre por etapas que comienzan por un desarrollo prelingüístico, que requiere de:

· Experiencia que en cierto modo posea un sentido para el niño o la niña.
· Las facultades de atención (capacidad de centrar la información para que resulte más relevante para un determinado objetivo).
· Percepción: (convierte datos captados por los sentidos en representaciones abstractas).
· Memoria: almacena las representaciones mentales de los objetos y sucesos percibidos para un posterior uso.
· Mecanismos internos propios del niño.
· Experiencia interactiva para desarrollarse.   

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño/a y las personas que interactúan con él/ella, por ello el lenguaje que sirve de modelo debe cumplir por lo menos con dos condiciones:

· Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.
· Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el/la niño/a.

Es importante recordar siempre que el desarrollo del lenguaje en los pequeños puede darse con diferentes ritmos de evolución. No todos empiezan a la misma edad ni coinciden en el momento de finalizar el proceso, pero dentro de esta variedad, hay unos márgenes dentro de los cuales se habla de “normalidad”.

 

  1. EVOLUCIÓN EN EL PROCESO DE ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

Inicialmente el niño aprende que al producir gestos o sonidos hace que pasen cosas. Más adelante empieza a usar palabras que son también usadas por su familia y finalmente aprenderá a combinar las palabras de acuerdo a las reglas que usa su grupo de lenguaje, es así como adquiere los inicios del sistema de lenguaje de su comunidad.

Todos los niños siguen estas pautas evolutivas en el proceso de adquisición del lenguaje.

A continuación analizaremos la etapa de desarrollo en la que se encuentran nuestros hijos de Educación Infantil:

Etapa de los 3 a 4 años

Durante el 3º y 4º año de vida el lenguaje aun teniendo cierto aire telegráfico crece de forma vertiginosa,

–         El vocabulario pasa de unas cuantas palabras a varios cientos.

–         Las frases se hacen más largas y complicadas.

–         Se incluyen preposiciones en las frases.

–         Aparecen el género y el número en las palabras.

–         Aparecen los artículos.

Durante el tercer año, aunque con diferencias individuales, se adquieren las reglas de sintaxis, es decir se ordenan y se enlazan las palabras para formar oraciones y se unen estas entre sí.

Aparecen las sobrerregulaciones o hiperregulaciones y con ellas surgen errores que en etapas anteriores no cometían. Hacen regulares algunas formas de los verbos que son irregulares.  Seguramente son formas que nunca han oído de labios de los adultos y no lo pueden imitar y ellos mismos recurriendo a ciertas reglas aprendidas las aplican y resultan estas formas que nos resultan graciosas.

Desarrollo del lenguaje después de los cinco años.

Hacía los 4 ó 5 años de edad los niños han adquirido ya los aspectos más importantes del lenguaje, pero su desarrollo continúa durante toda la vida.

Ahora aparecen nuevas experiencias, la escuela, los amigos, la televisión, las lecturas, las lenguas extranjeras… Todos ellos proporcionan gran variedad de conocimientos y nuevos modelos de uso del lenguaje

El dominio de las habilidades básicas de lectura y escritura facilita el acceso a nuevos lenguajes: matemáticos, lógicos…. con los que el lenguaje se hace cada vez más correcto y el vocabulario aumenta  sin cesar.

Los profesores, amigos, radio, televisión, libros, comienzan a ser modelos y a participar de la comunicación.

 Deberíamos concluir reflexionando sobre la necesidad de hablarle y hacerle hablar en cualquier momento o situación y plantearle las  actividades como juegos.

El lenguaje no se desarrolla con un ritmo idéntico en cada individuo, por tanto no podemos establecer un calendario común para todos los niños/as ya que cada uno tiene su propio ritmo.

3. ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LA ESTIMULACIÓN DEL LENGUAJE

* Utilizar constantemente un lenguaje claro y adulto, evitando los diminutivos y el lenguaje infantilizado. Hablarle más despacio que lo habitual, sin romper la entonación y prosodia natural. . Pronunciar claramente las palabras. Marcar o «exagerar» ligeramente la pronunciación de los sonidos, fundamentalmente aquellos que el niño suele decir mal u omitir.

* Utilizar frases sencillas, adaptadas al nivel de producción del niño. Ajustaremos el tamaño y la complejidad de nuestras frases a nivel del niño. Usar frases sencillas nunca supondrá utilizar un lenguaje “infantil» o distorsionado, debemos hablar correctamente. Le hablaremos con frases cortas, procurando referirnos a acontecimientos  presentes.

* Recalcar las palabras o tipo de frases que queremos que el niño aprenda a decir mejor, repitiéndolas a menudo. No se trata de repetirlas exactamente como un disco rayado, sino de un modo natural, haciendo reformulaciones de un mismo mensaje.  Ej. «Mira el Coche», este Coche es tuyo, me gusta tu Coche,..»

* Respetar el ritmo personal del niño cuando se expresa. No interrumpirle cuando cuenta algo. No anticipar su respuesta aunque tarde en darla.

* Si el niño comete errores en su lenguaje, no reír estas incorrecciones, repetir constantemente la expresión. Se puede utilizar el método de corrección indirecta de las palabras del niño, respondiéndole frecuentemente, repitiendo sus frases, corrigiendo las palabras mal dichas y añadiendo las que no dice, pero siempre después de que él haya acabado de hablar.

* Habituar al niño a que sepa escuchar y que él también sea escuchado.

*Acostumbrar al niño a que mire a los ojos a la persona que habla, acudir cuando se le llama, dejar lo que está haciendo y atender a lo que se le dice, no interrumpir a los demás hasta que no hayan acabad su mensaje. Que sepa escuchar hasta el final.

*   Dedique un tiempo diariamente para “dialogar” con su hijo y no sea excesivamente exigente con sus progresos. Evite transmitir ansiedad al niño por la dificultad de sus avances y acepte de buen grado  cualquier pequeño logro.

*   Acepte con alegría todos los intentos de comunicación que haga su hijo y refuércele con palabras de cariño y amor.

* Si su hijo imita un fonema parecido al que debe adquirir alabe  su esfuerzo y refuerce la producción del niño mediante expresiones más largas en las que aparezca la palabra que incluye el fonema, exagerando (no excesivamente) su producción y repitiéndola varias veces dentro del discurso.

Ejemplo:

  • Niño: “Me gusta ese pero”.
  • Adulto: “ Si, ese PERRO es muy bonito, mira el PERRO es precioso, no me extraña que te guste ese PERRO, a mí también me gusta el PERRO”

* Su hijo adquiere lenguaje viendo cosas, experimentando sensaciones, recibiendo explicaciones y modelos correctos de producciones orales. Estimule todo lo posible el lenguaje oral del niño mediante explicaciones sencillas pero amplias en las que se incluya un vocabulario cada vez más extenso ( siempre adaptado a su edad ), solicite que el niño le explique lo que piensa, siente o ha hecho y hágale disfrutar de los momentos de conversación como unos instantes agradables que comparten en familia.

 Nunca emplee vocabulario complicado ni intente mantener conversaciones superiores a su capacidad.

*   Las cosas deben ser denominadas correctamente. No hable con lenguaje de bebé. No contribuya a retenerlo en un grado de infantilismo afectivo y lingüístico.

*  No debe exigirle un esfuerzo que no sea capaz de realizar. La mayor catástrofe que nos puede ocurrir es que su hijo renuncie a hablar.

*   Su  hijo tiene que crear, debe hacer que se esfuerce y que tenga necesidad de hablar.

*   Los libros de imágenes, historietas contadas con palabras y gestos y las canciones infantiles con ritmo y melodía apropiados enriquecerán su vocabulario para dar a su hablar «tesoro» de la comunicación.

*  Hablarle a menudo. No se trata de bombardearle con un lenguaje excesivo, sino de hablarle de aquello que le interesa y de lo que compartimos con él. Debemos hablarle en aquellas situaciones en las que estamos haciendo o mirando cosas juntos (comiendo, dando un    paseo, etc.); hablarle de sus centros de interés, de lo que nos enseña o comenta; hablarle de lo que estamos  haciendo – «aquí y ahora»- en los momentos en que está con nosotros atento a lo que hacemos (por ej. al fregar los platos)…

  POTENCIAR O FAVORECER LOS INTERCAMBIOS COMUNICATIVOS CON  EL NIÑO:

 * Atender y escuchar todos los intentos comunicativos del niño, todos sus enunciados.

 * Adoptar una actitud positiva frente al niño, hacerle ver que nos interesa lo que nos dice y mostrarle nuestro contento por sus intentos de hablar mejor y/o de contarnos cosas.

* Tener todos los días, un tiempo destinado a hablar  directa y exclusivamente con el niño. Debe ser un  periodo o varios periodos cortos donde estemos con el niño solos, sin ruidos ambientales cercanos (tele apagada, habitación no compartida con otras  personas, etc.). Según la edad del niño dedicaremos estos periodos a un tipo u otro de actividades (ver más adelante actividades propuestas).

* Al escuchar y atender lo que dice el niño, usaremos una técnica que favorece que el niño aprenda a hablar  mejor, se trata de la técnica de expansión, ya comentada anteriormente. Ante una emisión del niño, el adulto le responde haciendo un comentario que «repite» el enunciado del niño mejorándolo o ampliándolo. A modo de comentario natural, el adulto reformula lo que el niño ha dicho  ampliando su frase o formulándola en términos más «adultos» o más  complejos sintácticamente.  Ejemplo:

Niño: «Papá ido»       Adulto: «sí, papá se ha ido»

          Niño: «Papá se ha ido» Adulto: «Papá se ha ido a trabajar» o  «Papá se ha ido en el coche».

  *  Evitar, sobre todo en los primeras fases del desarrollo del lenguaje, la corrección directa («así no se  dice», «lo dices mal», etc.). Utilizar estrategias que favorecen la autocorrección por parte del niño. Se trata de que el niño corrija el solo sus enunciados o palabras mal dichas, dándose cuenta de la necesidad de decirlo mejor para ser entendido. Al principio, sobre todo, no tratar de corregir más de una cosa a la vez dentro de un mismo enunciado.

  Estrategias que favorecen la autocorrección:

  * Corrección indirecta: el adulto responde a una emisión del niño con un comentario natural que corrige su enunciado. El adulto «devuelve» al niño su emisión pero corregida, de este modo, le da un modelo adecuado. No se le pide nada al niño, pero si éste se autocorrige  o repite lo que el adulto ha dicho se le alaba positivamente («que bien lo has   dicho», «que bien dices pelota»,etc.).

         Niño: «una pota»               Adulto: «una pelota ,si»

         Niño: «yo omo pan»            Adulto: ¿comes pan?            yo como patatas.

  * Peticiones de clarificación o aclaración del mensaje: Se trata de hacer una pregunta o un comentario que indiquen al niño que su emisión no ha sido bien entendida y/o que debe completarla o mejorarla. Estas peticiones deben estar adaptadas al nivel de conocimientos del niño, sólo podrá autocorregir lo que potencialmente puede decir bien   (lo dice bien a veces, lo ha estado trabajando y en las clase lo decía bien, lo corrige por imitación..).

Las peticiones de clarificación  pueden tomar múltiples formas «¿qué?»,»¿cómo?»,»no te he oído, dímelo otra vez»,»¿un pato?» (cuando el niño quiere un plato).

            Niño: «voy a cacha» (casa)          Adulto:»¿a la calle?»          «¿te vas a la calle?»

           Niño: «una ama»          Adulto : «¿qué?          Niño: una cama

  * Preguntas de alternativa forzada: Se trata de  preguntas que ofrecen al niño dos posibilidades de respuesta, una de las cuales es la correcta, por lo que se le da el modelo correcto de emisión que queremos conseguir.

            Niño: «pinta un toche»                 Adulto: «¿pinto un techo o un Coche?»

           Niño: «el niño come ea cuchara»  Adulto: «¿come una cuchara o come con la  cuchara?»

    * Proponernos objetivos concretos todas las semanas o quincenalmente. Aunque la mayoría de los puntos señalados  anteriormente están pensados para  estimular el lenguaje de una forma global y natural, es conveniente que nos propongamos periódicamente  objetivos concretos en los que trabajar de una forma  más sistemática en situaciones de juego o en tareas de aprendizaje.

Las técnicas  correctoras directivas o  estructuradas  más  utilizadas serán:

* Imitación o Modelado: Se trata de darle al niño un modelo a imitar. Normalmente se usa insertado en una situación de interés para el niño.

Por ejemplo: Se juega a esconder objetos cuyo nombre comienza por el fonema o sonido que estamos trabajando, se «llama» a los  objetos    mientras se buscan de modo que el  niño  nos imite.                    

Adulto: «pato, ven»                «Ayúdame» o «llámale tu», “pato»

  En la imitación debemos exagerar la articulación del sonido o emisión que queremos conseguir.

Otra idea que puede servirnos es asociar ese sonido o ese objetivo a un gesto manual que lo apoye, por ejemplo asociar el sonido «Pa» (que el niño imite) a un gesto con la mano en forma de pico.

Las actividades elegidas para usar la imitación deben permitir que el niño realice varios ensayos recurrentes de ese aprendizaje, es decir, que repita y/o ensaye varias veces esa palabra o palabras objetivo.

             .Preguntas directas («¿qué es esto?»,»¿qué hace?», etc.) y Preguntas de alternativa forzada (ver punto anterior).

  1. ACTIVIDADES Y JUEGOS

1º. Esquema corporal….

    Cuando el niño está jugando con algún muñeco, podemos nombrarle cada parte del cuerpo del muñeco, señalarla y tocarla. Después haremos que sea él mismo quien lo haga, formulándole preguntas como: ¿Qué es esto?…. ¿Dónde tiene la nariz tu muñeco?….  También podemos aprovechar los momentos del baño para hacerle las mismas preguntas sobre sí mismo.

¡DESCUBRIRÁ SU PROPIO CUERPO!

2º. Los Colores…..

    Mostrarle al niño diversos objetos con diferentes colores y pedirle por ejemplo que nos dé «la manzana roja», «el lápiz azul», etc…. Después se le suprime la ayuda de darle el nombre del objeto y solo se le pide el color. Por ultimo será el niño quien haga las peticiones al adulto.

¡SE DIVERTIRÁ!

3º. ¿Qué vamos a hacer?…..

    Aprovechar cualquier actividad cotidiana para entablar una conversación con el niño, un día de limpieza, el cuidado de las plantas, hacer un pastel, etc…. Utilizar la actividad para ir nombrando los diferentes objetos que se utilizan, decir alguna característica de los mismos, decir cosas que sean parecidas, diferentes, etc….

4º. ¿Qué hay aquí?……

    Se buscará lo que hay dentro de: el bolso de mano, la cartera del colegio, la bolsa de la compra, la bolsa de aseo, la caja de herramientas, el bolsillo del abrigo, etc.. Hay que hacer que el niño busque dentro del bolso y vaya nombrando todo lo que hay. Se pueden sacar todos los objetos y que el niño los vaya introduciendo dentro nombrándolos. Este ejercicio también se puede utilizar matemáticamente, introduciendo los números, agrupando etc…..

¡CUANTAS COSAS!

5º. Vamos a recordar…..

    Cualquier experiencia pasada vivida por el niño puede servirnos como punto de partida para hablar con él, también podemos explicarle el proceso de desarrollo de cada uno de estos acontecimientos. Recordamos, un viaje, una visita a casa de los abuelos, un cumpleaños, una actividad en el colegio, etc…..

¿LO RECUERDAS?

6º. ¡Vamos a escuchar!

    Grabar sonidos que el niño deberá identificar. Estos sonidos pueden ser de:

    – animales (pájaros, perros, gatos, etc…)

    – medio ambiente (una puerta que se cierrra, truenos, lluvia, gente, etc…)

    – instrumentos musicales (una flauta, un tambor, etc…)

    – propio cuerpo ( roncar, voz, toser, risas, llantos, etc..)

7º. Asociación auditiva…..

    ¡Una, dos y tres……! Dime cosas que empiecen por……

* «a» como avión, azul, abuela……..

* «e» como elefante, enano, escoba………..

    ¡Una, dos y tres…! Dime nombres de………..

* Juguetes, animales, frutas………..

    ¡ Una, dos y tres..! 

Un gigante es grande, un enano es…………..

El abuelo es viejo, el niño es………………..

Los perros hacen  «guau», los gatos hacen………..

8º. Los Cuentos……

    Los cuentos fomentan la imaginación del niño, le descubren las cosas más  maravillosas, le divierten, le enseñan a escuchar, a pensar y a hablar: 

* Leer un cuento que tenga vistosos dibujos, se le pide después que identifique los personajes y que explique qué hacen en los dibujos. 

* Después de leer el cuento el adulto, se le pide al niño que se invente un título.

*Que el niño invente el final de un cuento. 

*Primero cuenta el adulto un cuento y después es el niño quien lo cuenta a su manera, dejando que invente cosas


 –    A continuación le proponemos una serie de ejercicios que a forma de juego puede realizar con su hijo para trabajar la movilidad y concienciación de los órganos que intervienen en la producción del habla. :

– Colocar en la boca del niño un chicle o caramelo de un tamaño apropiado para que vaya moviéndolo de un lado a otro de la boca y movilice la lengua. Podrá trabajar su colocación: debajo de la lengua, encima, cerca del paladar, delante de los dientes, detrás, etc.

     – Untar el labio superior, el inferior y lo ángulos o comisuras con miel o azúcar, para así, «obligarle» a sacar la lengua y movilizarla.

     – Las piruletas son útiles para hacer movimientos laterales de la lengua. Se pone el caramelo fuera de la boca, a derecha e izquierda, arriba  y abajo de manera que el niño se vea obligado a empujar el caramelo con la lengua. Estos ejercicios con el caramelo sirven también para tragar saliva y aprender a controlar el babeo mientras chupa el caramelo.

    – Se le darán trocitos de alimentos sólidos: un trocito de plátano, una galleta, etc,. Que se colocarán indistintamente en:

  1. Entre los dientes y el labio superior.
  2. Entre los dientes y el labio inferior.
  3. Debajo de la lengua.
  4. Entre dientes y lengua, a un lado y otro de la boca, primero en la parte anterior de la boca, y luego colocando el trocito progresivamente hacia atrás.

    – Soplar con pitos y trompetillas.

    – Inflar globos de goma.

    – Soplar trocitos de algodón o papelitos desparramados sobre la mesa.

    – Utilizar perfumes para que el niño haga inspiración nasal.

    – Hacer pompas de jabón.

    – Para reforzarle los labios, el niño deberá coger solo los mismos tapones de corcho de distinto tamaño y luego expulsarlos.

     – Tragar cucharaditas de líquido con la cabeza en posición vertical o ligeramente inclinada hacia atrás. Este ejercicio se hará progresivamente con la cabeza vertical, y luego ligeramente inclinada hacia delante, de tal modo que el niño se vea obligado a hacer movimientos con los labios y la lengua para llevar el líquido hacia atrás y tragarlo. Para realizar este ejercicio es bueno utilizar naranjada, agua azucarada o cualquier otro líquido que le guste beber.

* Otros ejercicios que podrá realizar con su hijo, al igual que se hace en el aula, podrán ser:

  • Abrir y cerrar la boca lentamente. De forma continuada o en varios tiempos.
  • Desplazar lateralmente la mandíbula. Con la boca abierta. Con la boca cerrada.
  • Propulsar los labios hacia delante (morro). Estirarles lateralmente (sonrisa).
  • Desplazar los labios hacia los lados, con la boca abierta, sin mover la mandíbula.
  • Sujetar algo entre los labios (una tarjeta) con fuerza e impedir que se caiga.
  • Introducir el labio superior y luego el inferior entre los dientes. Introducir ambos a la vez.
  • Mover el labio superior y el inferior por separado, con la boca entreabierta.
  • Desplazar la lengua hacia la derecha y la izquierda. Dentro de la boca con ella cerrada y fuera con ella abierta.
  • Con la boca abierta sacar la lengua y desplazarla hacia arriba y abajo.
  • Introducir la lengua entre el labio superior y la encía, ente el labio inferior y la encía. Con la boca cerrada o entreabierta.
  • Sacar la lengua, adelgazarla y engordarla.
  • Sacar la lengua y doblarla con los dientes de arriba y los de abajo.
  • Poner la boca en forma de surco longitudinal.
  • Con la punta de la lengua, con la boca abierta tocar distintos puntos del paladar.
  • Hinchar los carrillos. Pasar el aire de uno a otro.
  • Sorber líquidos con una pajita. Hacerlos burbujear.
  • Hacer gárgaras con agua tibia.

Es fundamental realizar esta serie de ejercicios dotándoles de un carácter lúdico. El niño debe disfrutar de un momento de intercambio y de juego con sus padres.

 

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junio 16

Estimulación motricidad: lateralidad, esquema corporal…

Aquí os dejamos algunas páginas y documentos interesantes para el trabajo de la psicomotricidad en Educación Infantil y Primaria. Son actividades lúdicas y sencillas que podéis poner en práctica con vuestros hijos para mejorar sus habilidades motrices y perceptivo-manipulativas.

trabajo de motricidad Primaria

http://mllamaseducacionfisica.blogspot.com.es/2013/01/ud-percepcion-espacio-temporal.html
https://drive.google.com/file/d/0BxIouI2DYyL8ZlBETHdMU1pSSEk/edit
http://www.educacionfisicaenprimaria.es/
http://jorgegarciagomez.org/
http://edufisrd.weebly.com/psicomotricidad
http://juegosedf.blogspot.com.es/2013/12/juegos-de-educacion-fisica-para-primaria.html
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diciembre 9

EVALUACIÓN DE LA PSICOMOTRICIDAD EN EDUCACIÓN INFANTIL

aula mágica

 

En esta primera semana del mes de Noviembre, desde el Departamento de Orientación, se está llevando a cabo una evaluación de las habilidades de coordinación motora y de las habilidades perceptivo-manipulativas en los alumnos del primer curso del segundo ciclo de Educación infantil.

El objetivo general que se persigue es realizar una valoración y seguimiento de la evolución del/de la niño/a en un ámbito esencial para su desarrollo.

 

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junio 11

ESTIMULACIÓN TEMPRANA

EL AULA MÁGICA

 EL AULA MÁGICA DEL COLE

La estimulación temprana resulta esencial  para un óptimo desarrollo del cerebro del niño. A través de diferentes acciones se potencian las funciones cerebrales en todos los aspectos: cognitivo, lingüístico, motor y social.

Os ofrecemos una presentación en la que explicamos sus beneficios y actividades sencillas que podéis poner en práctica.

¡Esperamos que os resulte útil!

ESTIMULACIÓN TEMPRANA

 

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