mayo 31

ACOMPAÑAMIENTO EN EL PROCESO DE ELECCIÓN

Esta semana utilizamos nuestra entrada para abordar el proceso de orientación académica- profesional: Decisiones vocacionales.

¿Qué quieres ser de mayor? Seguramente que es la pregunta que más has oido, que te han hecho; es la pregunta que mayor interés tiene para tí y los más cercanos a tí.

La complejidad de la sociedad actual, los cambios que se producen en el medio socioeconómico, cultural y laboral afectan de manera clara en la toma de decisiones. Esto hace necesario una orientación dirigida a promover y favorecer los procesos de toma de decisiones, desde una perspectiva que implica a familias, alumnado, centro y profesores…

Para empezar este proceso es necesario conocer el significado de VOCACIÓN. Por ello te presentamos varias definiciones:

  • Es la inclinación, tendencia, preferencia por determinadas actividades sobre otras.

  • Es la realización personal como expresión de un actividad (inquietuddes y capacidades más profundas).

  • La dedicación voluntaria a aficiones placenteras

  • El compromiso y dedicación superior a lo habitual.

ESCAMILLA define la ORIENTACIÓN VOCACIONAL como el sistema de apoyo a los alumnos, el proceso que engloba actuaciones planificadas de intervención directa e indirecta y que tiene como finalidad la educación vocacional, entendida ésta como la integración de aspectos de su educación personal, académica y laboral. Capacitar a los alumnos en la toma de decisiones vocacionales, decisiones que engloban opciones personales, académicas, profesionales, opciones de trabajo y de vida.

En la elección vocacional influyen varios factores como:

  1. Sociogénesis: que son los condicionantes familiares, estereotipos, poder, prestigioy condicionantes académicos.

  2. Psicogénesis: que son la madurez vocacional y el asesoramiento vocacional ( familia, profesores,…)

  3. Oportunidad: preparación para la oportunidad y la oportunidad de formación

Las decisiones vocacionales pueden generar conflictos, inquietudes, ansiedad al adolescente en la medida que éste no se encuentre preparado, no tenga clara la dirección a tomar o tenga un enfrentamiento entre valores. Por ello, es fundamental el proceso de acompañamiento que hagamos los padres, orientadores y profesores en la toma de decisiones.

Cuando llega este momento nos cuestionamos si nuestros adolescentes serán capaces de ello, si tendrán la suficiente madurez vocacional para abordarlo. Y la respuesta es que sí están preparados que necesitan que les acompañemos en el proceso de reflexión pero dándoles autonomía, independencia para no teledirigirlos en su observación e interpretación. Es bueno que les digamos lo que pensamos, nuestras opiniones, nuestro punto de vista que les ofrezcamos el apoyo incondicional como padres, orientadores o profesores pero siempre teniendo en cuenta que la decisión es suya y que deben hacerla sin miedo a equivocarse.

A veces los chicos están influenciados por sus referentes deportivos, musicales, de moda… y los tienen idealizados lo que les pueden llevar a tomar decisiones erróneas… pero un aspecto claro que influye es que la educación es un espacio donde las influencias están en continuo cambio y que junto con nuestras ideas, valores… van configurando rutas y formas de interpretar y salir adelante.

El autor ,SUPER ha influido de manera decisiva y desde un enfoque evolutivo, en la forma de concebir la madurez vocacional y la configuración de un proyecto de vida, sujeto a la influencia de variables educativas familiares, institucionales y ambientales. El período que nos ocupa se conoce como de exploración y abarca desde los 15 a los 25 años. La mayor parte de los logros en esta etapa se centran en la formación de la identidad, el desarrollo de un sistema de valores, ideologías y elección del ámbito vocacional. Es por ello imprescindible promover las tres fases del proceso de orientación académica

  1. El desarrollo del Autoconocimiento ( físico, valores, capacidades, formación, intereses, motivaciones, posibilidades…) para facilitar la elección de estudios y profesiones.

  2. Posteriormente debemos ofrecer y obtener Información que se llevaría a cabo una vez conocidos los Intereses Profesionales, las Aptitudes Académicas y el Historial Académico del alumno o alumna, y antes de pasar a la toma de decisiones se debe de tener información adecuada tanto de lo que se oferta en el Sistema educativo y en la enseñanza formal como fuera de éste.

  3. Y por último, la Toma de Decisiones. Hay tres aspectos fundamentales en el proceso de toma de decisiones :

  • La decisión tiene que ser REALISTA.¿Qué quiere decir? que las decisiones que tomen tienen que tener en cuenta su situación ACTUAL: sus motivaciones, sus intereses, sus capacidades, sus resultados académicos…

  • La decisión la tiene que tomar EL ALUMNO, de forma AUTÓNOMA y RESPONSABLE: el proceso de toma de decisiones supone ser capaz de que el chico aprenda a tomar decisiones de forma autónoma. Esto no quita que tenga en cuenta las opiniones de sus familiares o de sus amistades, pero sin que esas opiniones les condicionen. Tienen que pensar que, al final, sois ellos quienes os van a enfrentarse a esa carrera, ciclo formativo o empleo y, por eso, su decisión tiene que ajustarse a sus GUSTOS, INTERESES, MOTIVACIONES…

  • La toma de decisiones supone COMPROMETERSE con la propia decisión: el compromiso supone valorar los pasos que debe tomar para lograr lo que uno quiere. Eso implica ESFUERZO y CONSTANCIA, dos variables que son necesarias en cualquier carrera, ciclo formativo o empleo.

  • La toma de decisiones a veces crea miedos, inseguridades, inquietudes. Ya que son procesos que tomamos en nuestras vidas que hacen que salgamos de nuestra ZONA DE CONFORT, de nuestra rutina habitual, para enfrentarnos a nuevas situaciones que nos acercarán hacia nuestro sueño, hacia nuestro objetivo final.

Esperamos que toda la información aportada os sea de utilidad tanto a padres como a alumnos en la toma de decisiones.

Ningún viento es favorable para el que no sabe donde va”

Donde estaremos mañana es el resultado de las decisiones que tomemos hoy”

 

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mayo 24

CÓMO POTENCIAR EL PLACER POR LA LECTURA EN FAMILIA

Introducción

A todos nos gustaría que nuestros hijos fueran grandes lectores. La realidad es que no siempre sucede así. Para muchos niños leer constituye un aburrimiento o cuanto mas una obligación que les quita tiempo para sus diversiones favoritas.

La lectura puede ser un instrumento de capital importancia para formación integral del  niño. Y en efecto es así, porque a través de ella:

–         se favorece la creatividad del niño

–         enriquece su vocabulario

–         desarrolla su expresión oral

–         asimila de modo intuitivo las normas que rigen la escritura de una lengua ( ortografía, sintaxis etc.. )

–         desarrolla su comprensión lectora (con todo lo que ello implica en la mejora de su capacidad para el estudio)

–         incrementa de forma amena y gradual la cultura

–         abre horizontes y se fomenta el interés por determinadas materias 

–         ocupa cantidad de su tiempo de ocio en una actividad formativa

Pero a la vez para que la lectura sea un instrumento eficaz es necesario que esté debidamente orientada, por ello es necesario tener en cuenta que:

–         no se trata tan sólo de leer por leer

–         no da igual hacerlo con cualquier libro

–         no es indiferente que su dedicación sea ordenada y equilibrada a que lo sea arbitraria y caótica 

–         no debe interferir con otras actividades tan necesarias para un niño como el hacer deporte, o relacionarse con sus amigos

No olvidar que para un niño todo lo que está en letra impresa constituye un «dogma» para él

–         Un mal libro puede hacerle más daño que una mala imagen de TV

–         En consecuencia los padres han de ser muy prudentes a la hora de elegir un libro para sus hijos. Ante la duda es mejor esperar a comprarlo después de haberse asesorado  con una persona idónea.

–         No hay que dejarse llevar por el título del libro o de la colección (al igual que ocurre con determinados programas de TV denominados  «infantiles»)

–         Los padres – principales responsables de su educación – deben saber siempre qué libros están leyendo sus hijos

–         Asimismo conviene revisar los libros que se tienen en casa. Es posible que alguno de ellos no sea conveniente que esté al alcance de un niño.

–         Afortunadamente hoy día existe mucha y  buena literatura para todas las edades. Sería una pena que habiendo tanto para escoger, nuestros hijos acabaran leyendo el primer libro   que les «cayera» en sus manos

No conviene olvidar que  cualquier actividad para niños – el deporte, el  arte, la música,  la lectura…..- no son formativas en sí mismas. Lo son en la medida que los responsables de la actividad se propongan a través de ella, objetivos formativos y pongan los medios necesarios para conseguirlos. Los padres han de descubrir que la lectura tiene para sus hijos la vertiente de un complejo vitamínico. No sólo por su carácter formativo ya aludido anteriormente,  sino porque además, incide de forma  muy positiva en el futuro de su  rendimiento académico  

–         El libro es un elemento físico a través del cual  se pueden establecer infinidad de vínculos emocionales entre padres e hijos. Acercarse a un hijo que lee interesándose por la historia que está leyendo y escuchar lo que os cuenta es una forma de comunicación con él y una oportunidad excelente de incidir en su formación. El intercambio de libros también puede ser una buena  forma de facilitar el diálogo entra padres e hijos. Un libro que se comparte da mucho de que hablar.

–         Puede ser una buena medida práctica  proponerse con ocasión de celebraciones o de situaciones propicias – cumpleaños, regalo de reyes, vacaciones de verano, etc.. –  regalar a los hijos libros explícitamente muy bien escogidos.

No hay que  esperar a que un niño sepa leer para motivarlo por la lectura. Un buen lector comienza a formarse cuando todavía no sabe leer

–         Es conveniente fomentar – con naturalidad y sin imposiciones – un rato de lectura al día. Puede ser práctico asociar la lectura a algún momento del día   (antes de al irse a dormir, después de cenar etc.)

–         Hay que facilitar que poco a poco los niños vayan teniendo su propia biblioteca (o compartida con sus hermanos)

–         En la medida que sean mayores  es conveniente buscar libros  relacionados con sus aficiones  e intereses. No olvidar que un objetivo es mantener vivo el hábito de lectura

–         Por otra parte no hay que precipitarse, hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

–         Hay que fomentar el hábito de tener por lo menos siempre un libro empezado.

–         Intentar sustituir tiempo de TV por tiempo de lectura. ¡Esto sería un buen objetivo! Pero a la vez nunca plantear la TV como enemigo. Si es la TV lo que realmente atrae al niño, habría que fijarse en cuáles son sus programas favoritos y  tratar de buscar libros relacionados con esa temática.

–         Incluir dentro de las salidas habituales de compras, dar una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada es bueno ver las novedades que han aparecido y familiarizarse con el mundo de los libros.

Asimismo también es bueno para fomentar el gusto por la lectura ir de vez en cuando a una biblioteca.

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón, hablando por teléfono…todo menos coger un libro y leer. La afición a leer, que los padres valoramos tanto, parece ser el último recurso para los chicos. Tu primer impulso es echarle una regañina, pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse… 

Algunos padres tienen la impresión de que sus hijos no leen jamás. Les parece que cualquier afición, dinámica o sedentaria, resulta más atractiva para los chicos que coger un libro. En consecuencia, nace en ellos el deseo de ver a los niños más aficionados a la lectura.

Nos estamos refiriendo, claro, a una lectura libre, no concebida específicamente como un aprendizaje, sino como un gusto, una afición, un hobby. Eveline Charmeux , en su obra “Cómo fomentar loa hábitos de lectura”, distingue dos clases de lectura: la lectura funcional y la lectura de placer. Mediante la primera, los lectores obtienen información, solventan situaciones. Es la lectura necesaria para resolver un problema, para conocer las reglas de un juego o un deporte, para saber cómo se monta una máquina. Mediante la segunda, se lee para divertirse, para pasar el rato, para explorar nuevos mundos. Es el tipo de lectura en la que el lector se deja llevar por las palabras, sin ningún tipo de propósito concreto que no sea el puro placer de sumergirse en un libro.

   Es ineficaz plantear la animación a la lectura como una actividad de estudio, como plantearíamos, por ejemplo, la hora de los deberes. El famoso pedagogo y escritor italiano Gianni Rodari creó, con mucha ironía, unos consejos para conseguir que los niños «odiaran la literatura». Repasándolos vemos muchas de las actitudes equivocadas que empleamos a veces los adultos para conseguir que nuestros hijos lean. Por ejemplo, solemos presentar el libro como una alternativa (buena) a la televisión (mala) o a los cómics (malos). O les reñimos porque tienen demasiadas distracciones y diversiones. O les obligamos a leer un libro concreto sobre el que después tendrán que contestar unas preguntas. De esta manera el niño ve el libro como algo alejado de las «distracciones» que realmente le gustan, y, en cambio, lo identifica como algo muy próximo a los deberes escolares.

    La animación a la lectura difícilmente se consigue por imposición. Se obtiene a través de un tratamiento positivo, obrando indirectamente para que se cree un clima favorable a la lectura. Hay quien dice que la afición de leer actúa por contagio: por contagio de unas actitudes, de un ambiente o de una oferta creada en su entorno para que se desarrolle este beneficioso «virus». Muchas veces las aficiones y los gustos están más ligados a la afectividad que a la efectividad. Más próximo a la persuasión que de la obligación. Se trata de conseguir que el hábito nazca de los propios niños, de crear las condiciones favorables para que surja de ellos el deseo de leer, y de seguir leyendo.

   

He aquí unas cuantas líneas de actuación interesantes:

Crear en casa un ambiente de lectura. Ver al padre o a la madre con un libro o un periódico en las manos se convierte en una referencia importante del propio comportamiento. Supone además que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden sumar.

Hablar sobre libros. Oír cómo se comenta el interés -o incluso el aburrimiento, por qué no- que suscita la novela que tienes entre manos prolonga la actividad lectora; se crea una transmisión de saberes y de comunicación muy importante para cimentar el gusto lector.

Leer los libros apropiados para tu hijo. Acercarse a la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.

Buscar entre esta oferta temas que conecten con sus aficiones. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.

Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Tenemos ya garantizado un mínimo de interés.

Conocer la biblioteca pública del barrio. Los fondos de la sección infantil y juvenil de las bibliotecas públicas ofrecen muchos más libros de los que se puedan comprar en casa.

– Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.

Tratar de averiguar qué tipo de lector es nuestro hijo y respetar sus ritmos. Hay lectores compulsivos, que no paran hasta que hayan terminado el libro. Los hay, en cambio, calmosos. Hay lectores a quienes les gusta releer el mismo libro y los hay ávidos de novedades. Los hay noctámbulos y diurnos. Darle un margen a su manera de leer contribuye a consolidar el hábito.

No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

   El consejo más importante: no hay que impacientarse si vemos que estas estrategias no funcionan a la primera. Justamente porque actúan de manera indirecta, cuesta a veces que arraiguen desde el primer momento. A base de tantear, de descubrir sus aficiones y sus inquietudes se puede ir marcando la línea por la que desarrollar este hábito de manera efectiva, y, sobre todo, afectiva.

¿Me lees un cuento?

¿A quién no le gusta que le lean? El “cuento de antes de dormirse” o las horas interminables de cuentos cuando uno está en la cama con paperas o con una gripe con fiebre son algunos de los recuerdos más bonitos que se tiene de la infancia.

A los niños en realidad les gusta que les lean cuentos o que les enseñen libros ilustrados. Son momentos de proximidad y recogimiento. Normalmente uno se sienta cómodamente con el niño, y el que o la que lee se entrega totalmente. Muchos niños esperan con ilusión esos momentos en los que se les lee un cuento, por ejemplo antes de ir a dormir. No es lo mismo que un niño esté solo en su habitación escuchando un cassette de un cuento o con un adulto que se lo lea. El cassette va sonando, y no se puede hacer preguntas sobre lo que se escucha, a diferencia de cuando alguien te lo lee en voz alta. El miedo o las sensaciones que el niño quiera expresar en ese momento no encuentran ningún interlocutor. El niño está solo.

Leerle cuentos a un niño fomenta la capacidad de concentración. Un niño al que se le lean cuentos regularmente puede concentrarse bien por lo general. De este modo, a los niños les gusta aprender y escuchar con atención, hacer preguntas y divertirse con lo que les leen.

Leerle cuentos a un niño sirve para ampliar el vocabulario. Los niños a los que se les leen cuentos a menudo tienen un vocabulario bastante amplio. Claro que leer cuentos a los niños no debería hacerse sólo teniendo en cuenta este aspecto. ¡Tiene que ser divertido!

Leerle cuentos a un niño no debe acabar con el inicio de la Educación Primaria. Cuando los niños abandonan Educación Infantil  no significa que “ahora que aprendes a leer, tienes que leer tú solito”. A los que van a la escuela también les gusta que les lean algún cuento. Ya lo dirán si no les apetece.

Empiecen lo antes posible a leerles cuentos y hagan que eso se convierta en un hábito. Más adelante, decidan juntos qué leer y no pierdan esta costumbre.

¿Y qué pasa cuando nuestro hijo ya es demasiado mayor y ya no quiere que le lean nada? Pues, entonces le motivaremos para que sea él el que lea a otros; a los hermanitos, a los abuelos…

 La promoción de la lectura: un compromiso de todos ¿Qué pueden hacer los padres para motivar los niños en el hábito de la lectura? 

– Leer ante sus hijos y demostrarles con el ejemplo lo bonito, bueno y divertido que es leer. Los padres pueden apagar la TV y abrir un libro, esto es crear ejemplo. Los niños imitan los actos de los padres. No hacerlo como castigo sino como una actividad creativa y recreativa. Primero los padres debemos ser modelos lectores y después proporcionar a nuestros hijos material que puedan leer. Estar motivados ellos mismos para motivar a sus hijos a conocer más lecturas, preocuparse por la educación de sus hijos. Hablar constantemente con los profesores de sus hijos y teniendo libros en casa para leer con ellos.

– También es importante comprarles a los niños libros para niños, de temas que ellos elijan. Leerles cuentos para dormir o para amenizar la tarde o entre tiempo y tiempo de la tarea, etc.

– Compartir momentos sistemáticos de lectura con los niños, facilitando la creación de un vínculo con el libro que luego le permita acceder a cualquier fuente de conocimiento.

– Leerle historias muy sencillas para niños y, más que leerlas, actuar con la voz, hacer voces de duendes, de animalillos, de osos, de brujas y de hadas y de esa manera ella volarán en esas historias con su imaginación. De tal manera que ahora, cuando ellos lean sus historias en voz alta, harán las mismas gamas de voces, es decir: «actúan los personajes». Pero eso sí, lecturas sencillas para niños de su edad. Es conveniente leer libros que despierten el interés en los niños. Deben leer animadamente. El tono del padre al leer el libro, su interés en la lectura lo delata en las facciones. Es decir el padre debe mostrar animación e interés también.

– Acompañarles en el proceso de lectura. Facilitarles el acceso a información amena para ellos, diseñar un mecanismo de auto-evaluación lúdica (evaluar con juegos) para los niños, estar prestos a solucionar las dudas que se presenten durante la lectura a fin de evitar que los niños se desanimen por no entender lo que están leyendo.

– Deben involucrarse ellos mismos en la lectura y mostrar que encuentran placer en el acto de leer. No resulta eficaz recomendar u ordenar a los menores que lean, si padres y maestros no lo hacen y disfrutan con ello. El ejemplo es el mejor estímulo. Los padres no sólo pueden sino que deben iniciar a sus hijos en la lectura, pues todo aquello que se aprende con amor, entre los brazos de padres cariñosos va a marcar una huella indeleble en la mente del niño, que al recordar la lectura como un espacio placentero va a cultivarla por siempre.

– Es importante a través del ejemplo sentar las bases para construir en los niños el hábito, sin embargo, debe ser una labor conjunta entre todo el grupo social que rodea al niño(s), ya que el medio presiona demasiado y lleva al ser social a buscar actitudes que le den un «valor» entre un grupo. La lectura jamás debe ser utilizada como medio de castigo, es algo que se ve con frecuencia, y en ello están involucrados padres y maestros.

– Deben dar ejemplo como lectores. Comentar con la familia las experiencias gratas y los conocimientos conseguidos a través del manejo de la información escrita en libros, revistas, periódicos o a través de la web. Identificar y seleccionar materiales de interés para cada uno de los miembros de la familia y sugerirlos como posibles fuentes de información más amplia que puede dar rendimientos en términos de aprendizaje y de disfrute sobre el mundo de las letras. Para comenzar deben dar ese ejemplo de lectura, deben mostrarle a los niños que la lectura no tiene porque ser fastidiosa, y para que comiencen con la lectura incitarlos a leer periódicos infantiles con temas de su interés y cuentos infantiles.

– Jamás obligarlos a leer, hay que respetar siempre el gusto de cada uno, y darle tiempo.

– Lo primero que deben hacer los padres es leer en presencia de sus hijos. No solamente libros, sino todo aquello que signifique información: instrucciones de uso de aparatos, recetas, carteles de la vía pública, propagandas, etc. Lo segundo es opinar sobre lo que se lee, acuerdos o desacuerdos en cuanto al contenido, correcciones en cuanto a redacción y ortografía (muchos mensajes contienen errores). Otras acciones que pueden ser positivas de parte de los padres serían: Acompañarlos a Bibliotecas públicas, enseñarles a pedir libros, cuidarlos y devolverlos. Mirar escaparates de librerías o kioscos, para interesarse sobre los diferentes temas que tratan los libros y revistas.

 – Proporcionarles al inicio libros de cuentos, para que de una manera ilustrativa los niños se acostumbren a leer y aumentar su imaginación, luego, poco a poco crear una biblioteca familiar con todo tipo de libros para leernos en familia con el propósito de propiciar el hábito de la lectura.

– Deben leer ellos y comentar lo que leen. Deben comprender lo que leen. El ejemplo es la base para que los niños se motiven a leer. La lectura debe ejercitarse en diversos niveles y modalidades, dándoles un tiempo en el día para leer, para pintar, para ver televisión, para jugar, para meditar, para orar, para almorzar, para conversar.

– Ligar los juegos de los niños con la lectura de textos con diferente estructura. Conversar con los niños sobre los textos de la vida cotidiana, por ejemplo, las cartas que recibimos, los poemas que aparecen en las tarjetas de felicitación, etc.

– Ante todo leerle a sus niños en momentos privilegiados donde el contacto, la ternura y el afecto priman. Ofrecer textos a los niños. Contarle historias y motivar a los niños para que ellos las cuenten. Mostrar a través de sus propios actos el placer de leer.

– Demostrarles que en los libros puede estar la información requerida para resolver múltiples situaciones de la vida y múltiples oportunidades para estar actualizado recrearse y divertirse. Compartir con ellos lecturas de cuentos y crear historietas escritas de relatos familiares, para que los niños lean; dejar cartas y enviar cartas, ver películas de cuentos y luego decirles que hay libros en los que se basaron las películas e invitarlos a leer.

– Deberían leer juntos, y divertirse haciéndolo!!!! Y no solo en libros impresos sino también virtuales Es un motivo para compartir, aprender y tender un puente más fuerte entre padres e hijos…

DIEZ IDEAS PARA POTENCIAR EL PLACER POR LA LECTURA EN NUESTROS HIJOS 

  1. Procurar que haya libros en casa desde que son pequeños.
  2. Actuar como modelo de los hijos: que nos vean leer, que nos vean disfrutar con la lectura, con un buen libro entre las manos. Hablar con entusiasmo de los libros.
  3. Leer con ellos o para ellos, cuando son pequeños y cuando no lo son tanto.
  4. Reservar un ratito para leer todos los días, convirtiéndolo en una agradable rutina. Hacerlo en un ambiente relajado, que el niño asocie la lectura con momentos de intimidad y de cariño entre la familia.
  5. Mantener siempre una actitud positiva hacia la lectura, no echar en cara que lee poco, no utilizar nunca la lectura como castigo, no convertirla en una obligación odiosa. No situarlo como alternativa a ver la televisión o a ir al cine: una cosa no quita la otra.
  6. Comentar con nuestro hijo lo que ha leído, pero no examinarle. Y dejar que sea en el momento en que él tenga ganas de hablar.
  7. Permitirle leer lo que le guste, en función de sus preferencias. Dejar las lecturas obligatorias para la escuela. Leer debe ser un placer. No forzar nunca a terminar un libro si no le interesa. Dejar que lea lo que le guste.
  8. Visitar con él/ella bibliotecas y librerías. Que se conviertan en lugares agradables y “cómplices”.
  9. Fomentar que vaya formando su propia biblioteca, en un lugar propio ( y que trate a los libros como objetos preciados).
  10. Convertir la lectura en un premio. Regalar libros. Pedir que nos regalen libros.

 

 

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mayo 17

Pensando en mi futuro

Buenos días a todos/as, ya han pasado 64 días desde que iniciamos este periodo atípico que nos ha hecho replantearnos muchas cosas en nuestras vidas, y que estoy segura ha cambiado el orden de prioridades de este pequeño universo. Por suerte, parece que ya empezamos a ver la luz y si somos responsables seguro que dentro de poco podremos retomar nuestras vidas.

El mes de mayo, se suele dedicar a trabajar más en profundidad la orientación académica- profesional en las sesiones de tutoría de Secundaria, debido a la toma de decisiones que tenéis que realizar de cara al próximo curso.

Para esta semana teníamos programado una charla para nuestros alumnos de 4º de ESO a cargo de la sección de información y formación de las Fuerzas Armadas. Por este motivo, esta entrada  se basa en presentaros información sobre ello: “Las Fuerzas Armadas: Acceso a la profesión militar”, con la finalidad de que vayáis reflexionado sobre vuestro proyecto de vida.( Pincha en el enlace)

https://drive.google.com/open?id=1Y_cnpMbsVI2QjJgjiMi58ihFEM8o4iXE

Agradecer al punto de información de las Fuerzas Armadas el habernos proporcionado tan valiosa información

mayo 3

AUTOCUIDADO Y BIENESTAR

Esta situación de confinamiento es algo nuevo y desconocido para todos, nos genera incertidumbre, se nos escapa de nuestro control y puede generarnos emociones contradictorias; Por ello, es importante expresarlas y gestionarlas para mantener una buena salud.

En todo cambio, por difícil que parezca siempre existen oportunidades de aprender y avanzar como personas y sociedad.

El autocuidado es la decisión o acción que la persona realiza en beneficio propio y que tiene gran importancia para ella. Entre las acciones para el autocuidado se encuentran: la alimentación saludable, el manejo de estrés, el cuidado de las relaciones familiares y sociales, el ejercicio físico y la capacidad de adaptación a los cambios

Disfrutar de los momentos y verbalizarlos es la manera de transmitir emociones positivas que marcan el autocuidado y el bienestar de uno mismo y el de nuestro entorno más cercano.

Para fomentar el autocuidado es imprescindible el conocernos a nosotros mismos porque lo que está bajo nuestro control, es lo que podemos cambiar, gestionar y nos podemos responsabilizar de ello… del resto no.

El Bienestar es un estado de satisfacción personal, de comodidad, y de confort, que de forma separada o conjunta considera como positivos y/o adecuados aspectos tales como la salud o bienestar psico-biológico, el éxito social y económico, el éxito profesional, el placer personal, la alegría de vivir, la armonía consigo mismo y con el entorno, la sensación de sentirse realizado por haber podido alcanzar ciertas metas. Existen dentro del concepto varios tipos o clases que desarrollamos a continuación:

El Bienestar físico es la práctica de hábitos de aseo personal, orden, alimentación, ejercicio que en estos días se nos puede descontrolar. Para lograrlo es importante fomentar una buena planificación de horarios, no descuidarnos.

El Binestar emocional es la experiencia de sentirse bien y con tranquilidad. Nos ayuda a comprender de qué manera podemos gestionar nuestras propias emociones. También nos ayuda a saber cómo utilizarlas, para establecer positivas relaciones con los demás e interpretar adecuadamente sus comportamientos.

El Bienestar social / digital: Os proporcionamos algunas pautas sencillas y eficaces para que todos podamos adaptarnos al entorno digital necesario en estos momentos, de una manera sana y respetuosa:

  • Fomentar un ambiente de confianza y empatía en el hogar para que los adolescentes puedan expresar sus inquietudes y plantear su punto de vista. Entender sus necesidades y acompañarlos según su nivel de madurez, para que puedan acceder a contenidos seguros y aptos para su edad.

  • Evitar una actitud inflexible frente al uso de pantallas: En su lugar, podemos trasmitirles que no es saludable conectarse a todas horas, y que cambiar de actividad nos permite, por ejemplo, descansar la vista y la postura.

  • Dar prioridad a las actividades diarias básicas: Se deben respetar los horarios para dormir y comer, así como para realizar las obligaciones domésticas y escolares: aunque la situación sea excepcional, no debe servir de excusa para olvidar estas rutinas y dejarse llevar por el impulso no justificado de uso de Internet y dispositivos.

  • No distraerse y fijar objetivos: Cuando se esté utilizando Internet para tareas escolares, es preferible que no usen las aplicaciones de mensajería ni las redes sociales ¡Sólo les servirán como distracción! Deben concentrarse en su objetivo.

  • Dar ejemplo: Los menores tienden a imitar los comportamientos que ven en sus padres y otras personas de referencia y no tendrán en cuenta nuestras pautas si no ven que actuamos con mesura y autocontrol con los dispositivos durante estos días.

  • Gestionar adecuadamente el tiempo del uso de dispositivos electrónicos: Por ejemplo, usando herramientas como pactos familiares y control parental que permiten establecer normas y límites de uso, y facilitan el dialogo, permitiendo plantear dudas, preocupaciones e intereses.

  • Dedicar algunos ratos a compartir en familia actividades en las que se usan dispositivos electrónicos, ya sean educativos, culturales o lúdicos. puede ser una oportunidad única para el fortaleciendo del vínculo familiar.

Es fundamental crear bienestar físico, social y emocional en la adversidad. Debemos percibirlo como una oportunidad para el crecimiento de uno mismo.

Es un tiempo para el autocuidado y bienestar personal y familiar, para cuidar de los que más cerca tenemos y conectar con aquellos que no tenemos cerca.

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abril 13

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS NIÑOS EN LA ETAPA DE INFANTIL

 

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS NIÑOS

Pretendemos ofrecer unas orientaciones para ayudar a los padres a aprovechar los mejores aspectos de los medios de comunicación para sus niños, como alternativa a la restricción del uso de televisión, ordenadores  y videojuegos. De hecho, herramientas de alfabetización de los medios de comunicación que hayan sido empleadas de forma completa podrían ayudar a padres e hijos a ser consumidores más prácticos de los mediosentendiendo como escoger el mejor contenido de medios y aprovechándolo en maneras apropiadas para el desarrollo.

¿Cómo definimos el término ‘medios de comunicación’?

 El término medios de comunicación se refiere típicamente a periódicos, revistas, carteleras, radio, películas, y televisión. Con las nuevas tecnologías digitales, los medios de comunicación ahora incluyen una serie de dispositivos y aplicaciones cableadas o radiofónicas. En resumen, incluimos los medios de comunicación “tradicionales” en adición a cualquier otro medio que transmita información electrónica o digital.

Al desarrollar estrategias para el uso de los medios de comunicación los padres y cuidadores de niños deben plantearse los siguientes aspectos:

  • Identificar las prácticas actuales de su familia con los medios de comunicación;
  • Considerar las etapas y necesidades individuales de sus niños
  • Educarse acerca del panorama de los medios de comunicación para los niños;
  • Seleccionar medios de comunicación que tengan propósito para su familia;
  • Fomentar el uso activo, creativo y flexible de los medios de comunicación;
  • Enseñar a sus niños destrezas de carácter educativo procedentes de los medios de comunicación.

Cómo utilizar los Medios de Comunicación para apoyar el desarrollo del niño:

Partiremos de las características evolutivas de los niños según las diferentes edades y expondremos cómo estimular al niño en el uso de los Medios de Comunicación de manera efectiva y beneficiosa:

A los 2 – 3 años de edad

  • Mejora del equilibrio
  • Comienza el uso de utensilios
  • Se vuelve menos egocéntrico(a)
  • Comienza el desarrollo de la memoria de reconocimiento
  • Aumenta rápidamente el vocabulario
  • En su mayoría sigue el orden correcto de palabras
  • Comienza a desarrollar identidad propia
  • Aumenta la empatía
  • Comienza a mostrar cooperación y agresión
  • Juega cerca de otros niños pero no con ellos
  • Puede frustrarse fácilmente

 ¿Qué hacer en esta etapa?

Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

  • Haga preguntas acerca de cómo se siente un personaje
  • Activamente utilice los medios de comunicación con su niño (por ejemplo, sentándole a su lado cuando use el ordenador)
  • Cante canciones y lea libros con repetición y rima
  • Utilice varias imágenes (en papel y en pantalla) para aumentar el vocabulario
  • Incluya el uso de objetos o utensilios pequeños (como un ratón de computadora, lápiz de cera)
  • Cante canciones y participe de juegos que incorporen movimientos de las manos
  • Aliente el trazar y dibujar tanto en papel, medios electrónicos y en el ordenador
  • Pídale al niño que narre nuevamente lo que sucedió después de leer, mirar, o escuchar un cuento
  • Encuentre objetos y letras en la pantalla (televisión u ordenador) que también se encuentren en el ambiente

A los 3 – 5 años de edad

  • Comienza a saltar, tirar y atrapar (por ejemplo, una pelota)
  • Coordina mejor
  • Empieza a usar las tijeras
  • Comienza a generalizar información de una situación a otra
  • Comienza a contar números pequeños
  • Está consciente de algunas características del idioma escrito
  • Entiende maneras aceptadas culturalmente para su tono de voz ante oyentes
  • Habla en oraciones completas de 3 a 5 palabras
  • Comienza a formar amistades
  • Aumenta a jugar en grupo y de forma interactiva
  • Busca la atención y la aprobación de adultos
  • Puede sentir miedo (por ejemplo, a la oscuridad, los monstruos)

¿Qué hacer en esta etapa? Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

  • Escoja medios que no frustren ni asusten con facilidad a su niño(a)
  • Coloque algunas sillas alrededor del ordenador para fomentar la interacción social
  • Discuta juegos, cuentos y experiencias con los medios
  • Lea con su niño los letreros ambientales (por ejemplo, los letreros en la calle)
  • Escuche con su niño la versión narrada de un libro
  • Lea y haga oraciones usando imágenes o dibujos
  • Use software, libros y juguetes interactivos que usen etiquetas para identificar objetos familiares
  • Aliente el uso de objetos o utensilios pequeños (por ejemplo, el ratón, lápices de cera, lápices de colores)
  • Utilice software electrónico para dibujar y pintar obras de arte
  • Motive a su hijo a imitar movimientos y bailes de un programa educativo
  • Escuche canciones e identifique patrones donde se aplauda y trate de imitarlos
  • Utilice juguetes que fomenten la adquisición de letras, números, y de palabras nuevas
  • Mire programas que alienten a su niño a predecir y a llegar a conclusiones
  • Lea y escuche historias de forma repetitiva
  • Haga predicciones sobre los cuentos e historias que leen
  • Discuta la diferencia entre la realidad y el fingimiento de ella

Estrategias para el Uso de los Medios de Comunicación

A continuación profundizaremos en un medio de comunicación especialmente influyente: La televisión y su influjo en la familia

 Se ha responsabilizado en muchas ocasiones a la televisión de ser la causante directa de la falta de comunicación entre los miembros de la familia. Sin embargo, no hay referencias de investigaciones que demuestren que los miembros de la familia se comunicaban más entre sí antes de 1950 que en la actualidad, ni que la vida comunal era más participativa sin la televisión. Lo que sí es cierto es que la televisión aparece en momentos en que comienza a sedimentarse un intenso proceso urbano, iniciado pocos años antes, y que implicó cambios drásticos en la forma de vida, tanto al nivel de la familia como de la comunidad, y entre los cuales aparece la forma de comunicarse.

       La vida de la familia, en la mayoría de los países, se ha visto afectada en su estructura y dinámica por estos cambios producto de la urbanización. Los miembros de la familia urbana tienen menos tiempo para compartir entre ellos, debido a la concurrencia de factores extrafamiliares, como son: La diversidad de horarios de sus miembros, las distancias desde el hogar a los sitios de trabajo y estudio, las dificultades de tránsito, las múltiples ofertas para satisfacer sus necesidades de recreación, entre muchos otros. Si a esto se agrega la restricción del espacio, las dificultades económicas y, en general, la gran cantidad de demandas y tensiones a las que tienen que enfrentarse los habitantes de las grandes urbes, se encuentran razones más poderosas y complejas que la presencia de la televisión para explicar el por qué de la «pérdida» de la comunicación en la familia moderna.

¿Qué vamos a ver?

      El primer paso es reflexionar sobre el ritual que permite comprender cómo se da esa dinámica en cada familia de uso de la televisión, ya que algunos miembros tienden a encender la televisión más que otros y pueden considerarse como los iniciadores, en contraste con los no iniciadores. De esta manera, el miembro de la familia identificado como el iniciador, suele ser también el líder en otras áreas.

      Con relación a lo que vamos a ver, pareciera una decisión fácil, pero en realidad son complicadas formas de comunicación interpersonal que comprenden relaciones del estatus interfamiliar, el contexto temporal, el número de aparatos disponibles y normas acordadas. La familia, como cualquier otro sistema, funciona de acuerdo a ciertas normas que garantizan su funcionamiento y sirven para establecer límites. La exposición a la televisión se hace bajo ciertas pautas que rigen su funcionamiento y al mismo tiempo permite que la familia ejerza control sobre sus miembros.

     Es posible trazar un continuo en relación con las normas, que va desde la familia «laissez-faire» (“dejar hacer”) a la familia «autoritaria«. El primer tipo se caracteriza por normas muy flexibles o la ausencia de ellas, permitiendo que cualquier miembro de la familia haga uso de la televisión indiscriminadamente. En el otro polo se ubican familias con normas que deben ser respetadas estrictamente.

Familia y comunicación

La comunicación en la familia puede enriquecerse o empobrecerse a través de la exposición de la televisión, dependiendo del estilo de vida de la familia y las circunstancias. En algunos hogares la televisión permanece encendida tanto tiempo como pasa la familia en actividad, pero la comunicación de la familia no parece verse alterada por este hecho. Por el contrario, en algunas circunstancias lo que hace es incrementarla, algunos programas de interés para el grupo propician la invitación a que otros miembros de la casa se acerquen y comenten sobre lo sucedido en episodios o capítulos anteriores, o sobre lo que esté ocurriendo en la pantalla en ese momento.

La existencia de un solo televisor en el hogar, contribuye a que el ver televisión sea una actividad compartida, lo cual promueve, además de oportunidades de conversación, el contacto físico entre los miembros de la familia. Cuando una familia decide colocar un televisor en cada una de las habitaciones de sus miembros, implícitamente está pautando el aislamiento entre ellos y cuando uno cierra la puerta o usa auriculares está indicando, sin hablar, que no quiere comunicarse con los demás. En ocasiones, el ver televisión produce un contacto físico que no se observa en otros momentos. Pero, así como la televisión puede generar comunicación de cualquier tipo entre los miembros de la familia, puede interrumpirla. El ver televisión puede ser una excusa para hablar sobre temas particulares, evitando comunicaciones más profundas o regulando las conversaciones en la familia.

Televisión y aprendizaje

Se ha demostrado que «las personas aprendemos con la televisión» y ésta puede afectar diferentes áreas del televidente: Cognitiva, emocional o conductual. Los psicólogos Bandura y Walters, a finales de la década de los setenta, investigaron los efectos de la exposición a conductas violentas. Sus resultados expresan que los niños participantes en sus experimentos tienden a repetir la conducta de los modelos, pocos minutos después de haberla observado. Este hecho se ha convertido en una poderosa evidencia acerca de los riesgos de la exposición a determinados contenidos de la televisión, particularmente aquellos que responden a conductas antisociales. Sin embargo, desde la década de los ochenta, algunos investigadores se han dedicado a explorar el potencial de la televisión cuando presenta actos pro sociales, bajo el supuesto de que si es posible aprender «lo malo», también es posible aprender «lo bueno«. Autores como Bryan y Walbek respaldan esta tesis. Ellos estudiaron la influencia de conductas cooperativas televisadas en niños de edad escolar, y encontraron que aquellos que observaron conductas altruistas imitaron esas conductas, asimismo Stein y Friederich han hallado, con respecto al aprendizaje de conductas no agresivas, que al observar a los modelos «pacíficos», los niños aprenden a autocontrolarse.

De manera que los problemas de la comunicación familiar suelen ser causados por múltiples factores, tanto intra como extrafamiliares. En todo caso, cuando la televisión se convierte en un recurso frecuente para evitar o interrumpir la comunicación en la familia, esto debe interpretarse como un síntoma de desequilibrio en el sistema familiar como un todo y no como una conducta aislada. Pero la televisión también es una oportunidad para el encuentro familiar, «el ver televisión es un hábito conveniente cuando se realiza en grupo».

La televisión y los espacios de comunicación familiar

En todos los hogares en los cuales existe un televisor las familias tienden a congregarse en torno a él, ya sea por acuerdo o desacuerdo sobre cual programa ver. En algunos casos el televisor es un miembro más de la familia que organiza la vida familiar en torno a los horarios de los programas, y desarticula las convencionales sobremesas familiares.

     Como quiera que sea no se puede desestimar la importancia que hoy tiene dentro de las dinámicas de comunicación y encuentro o desencuentro familiar. Es conveniente dejar algunas recomendaciones que permitan que se transforme en un elemento que una a la familia en vez de distanciarla:

  1. Es conveniente que se regulen los horarios de uso del televisor de modo que todos los interesados tengan acceso al menos a un programa de su interés.
  2. El televisor no debe ubicarse en el lugar de encuentro común, ya que el que uno de los miembros esté viendo un determinado programa, afectará las posibilidades de los demás de interactuar entre ellos.
  3. Los programas de interés común o que merezcan dudas a los padres en cuanto a sus valores y modelos de conducta, es conveniente comentarlos y criticarlos positiva o negativamente con los otros. El televisor con alguno de sus programas puede constituir un eje que permita discutir y compartir temas relevantes para la vida familiar.
  4. Es recomendable que cada miembro de la familia no le dedique más de 2 horas diarias a ver televisión, ya que el desarrollo de otras actividades que estimulen la creatividad y la imaginación son muy necesarias para el desarrollo de la inteligencia en niños y adultos.

Riesgos de un uso incontrolado de la televisión:

La televisión puede ser una influencia poderosa en el desarrollo de un sistema de valores y en la formación del comportamiento. Desgraciadamente, una gran parte de la programación actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y los adolescentes han encontrado que los niños pueden:

  • volverse «inmunes» al horror de la violencia
  • gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas
  • imitar la violencia que observan en la televisión
  • identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores

    Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en la televisión tienden a ser más agresivos. Algunas veces, el mirar un sólo programa violento puede aumentar la agresividad. Los niños que miran espectáculos en los que la violencia es muy realista, se repite con frecuencia o no recibe castigo, son los que más tratarán de imitar lo que ven. Los niños con problemas emocionales, de comportamiento, de aprendizaje o del control de sus impulsos puede que sean más fácilmente influenciados por la violencia en la TV. El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas. Esto no indica que la violencia en la televisión sea la única fuente de agresividad o de comportamiento violento, pero es ciertamente un factor contribuyente significativo.

Los padres pueden proteger a los niños de la violencia excesiva en la televisión:

  • prestándole atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirando algunos con ellos
  • estableciendo límites a la cantidad de tiempo que pueden estar mirando televisión; considerando quitar el televisor del cuarto del niño
  • señalándoles que, aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o en muerte
  • negándose a dejar que los niños miren programas que se sabe contienen violencia y cambiando el canal o apagando la televisión cuando se presenta algo ofensivo, explicándoles qué hay de malo en el programa
  • no dando su aprobación a los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema
  • contrarrestando la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y tipo de programa que los niños pueden mirar.

    Los padres deben de también tomar ciertas medidas para prevenir los efectos dañinos de la televisión en temas tales como los asuntos raciales y los estereotipos sexuales. La cantidad de tiempo que los niños miran televisión, sin importar el contenido, debe de ser moderada, ya que reduce el tiempo para que los niños lleven a cabo otras actividades de mayor beneficio, tales como leer y jugar con sus amigos, y desarrollar aficiones.

Recomendaciones finales:

  • No permitir a los niños mirar televisión durante horas; deben de seleccionar programas específicos para los niños.
  • Seleccionen programas que sean adecuados para el nivel de desarrollo de su niño. Los programas de niños en la televisión pública son apropiados, las novelas, comedias y los programas de conversación de adultos no lo son. Consultar con ellos la programación de la televisión y planificar de antemano lo que van a poder ver
  • Establezcan ciertos períodos cuando el televisor esté apagado. Las horas de estudio deben dedicarse al aprendizaje, no deben ver la televisión. Las horas de las comidas son tiempo para conversar con otros miembros de la familia. Para ello: colocar las pantallas a nuestra vista, apagar cuando llega la hora.
  • Conocer como padres lo que van a ver o manejar antes de que lo hagan ellos.
  • Ver juntos programas o películas infantiles. Estimule discusiones con sus hijos sobre lo que están viendo cuando están mirando un programa juntos. Anticipar y comentar lo que va apareciendo, contar y recordar lo que hemos visto.
  • Señáleles el comportamiento positivo como la cooperación, la amistad y el interés por otros. Hágale conexiones con la historia, libros, lugares de interés y eventos personales. Hábleles de sus valores personales y familiares y cómo se relacionan con lo que están viendo en el programa.
  • Pídale a los niños que comparen lo que están viendo con eventos reales. Déjeles saber las verdaderas consecuencias de la violencia.
  • Discuta con ellos el papel de la publicidad y su influencia en lo que se compra.
  • Cree con sus hijos una pequeña vidioteca ( escuchar en otro idioma los diálogos)
  •  Estimule a su niño para que se envuelva en pasatiempos diversos:

 

  •  practicar deporte en familia
  • hacer colecciones de cromos
  • cuidar animales y plantas
  • hacer excursiones
  • jugar a juegos de mesa
  • aprender a montar en bici, a patinar, a jugar a la peonza o a saltar a la comba
  • ir al cine, al teatro, al circo, a museos con programaciones infantiles, al zoologógico…
  • pasear por el casco antiguo de las ciudades y conocer monumentos.
  • escuchar música, a bailar, a tocar un instrumento
  • pintar un cuadro, modelar barro, hacer papiroflexia, ayudarnos cuando cocinamos, etc.

Con la orientación apropiada, su hijo puede aprender a usar la televisión y el resto de los medios de comunicación de una manera saludable y positiva.

 

 

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marzo 29

RESILIENCIA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

El coronavirus es una enfermedad de nueva aparición que ha llegado a nuestro país para quedarse, al menos unos meses. Ha llegado en un lapso de tiempo relativamente muy corto por lo que su impacto ha sido mayor. Todos estamos unidos, compartimos determinados sentimientos y emociones ( miedo, vulnerabilidad, incertidumbre..),lo mostramos en la salida a los balcones para aplaudir a la misma hora.

No exagero si digo que este estado de alarma, desde el punto de vista de la psicología, puede generar malestar psicológico. Vamos a experimentar reacciones de aburrimiento, frustración, pensamientos negativos, irritabilidad…. Incluso insomnio, ansiedad, desánimo… pero estas reacciones pueden ser normales, incluso adaptativas, si no sobrepasan una intensidad y un tiempo concreto. Es por ello que es importante, gestionarlo adecuadamente, descubriéndolas, conectar con ellas, controlándolas, expresándolas…. El sentimiento de miedo es una respuesta adaptativa, protectora, que nos ayuda a mantenernos en alerta, a tomar decisiones, medidas necesarias para minimizar los riesgos.

Esta situación de confinamiento provoca cambios de funcionamiento en el día a día. Es tiempo de quedarse en casa ante la nueva situación que tenemos y debemos plantearnos nuevos hábitos, rutinas…. Que ocupen nuestro tiempo.

A nivel psicológico debemos entender que permanecer tanto tiempo en casa puede pasar factura, por eso, es importante seguir una rutina que nos ayude a mantener nuestro equilibrio emocional.

Se está observando en estos días, tres tipos de personas con estilos de afrontamiento distinto:

  • Los que focalizan en la amenaza, los que se centran en lo negativo, en la crítica. Esta postura no facilita el mantenernos estables, disminuye nuestras estrategias de afrontamiento

  • Los que construyen su día a día. Planifican, buscan la rutina (ejercicio físico, música, meditación…) como forma de controlar y manejar los pensamientos, sentimientos y conductas

  • Los que tiene una percepción de la situación como una forma de afrontamiento para crecer, superarse, aumentar la inteligencia emocional. Es la manera más adecuada, son las personas RESILIENTES

Esta situación de incertidumbre, de amenaza, puede generarnos:

  • Pensamientos irracionales, entendiendo éstos como las ideas de carácter negativo, exagerado e irracional que nos provocan malestar. No son adaptativos. Lo primero que debemos hacer para combatirlos es identificarlos (“no puedo resistir un día más, me voy a contagiar…). Una vez identificados, debemos pararlos y sustituirlos por otros pensamientos más ajustados a la realidad, en positivo (acabará tarde o temprano, es algo temporal y lo superaremos…)

  • Emociones negativas: debemos aprender a gestionarlas adecuadamente. Aunque estas emociones son normales no son adaptativas. Por ello, te aconsejo la relajación, la meditación, el yoga…

  • Cierta claustrofobia ante la imposibilidad de salir de casa. Sentir un miedo infundido a permanecer en un espacio cerrado.

  • Aislamiento social, evitación del contacto con otros. Es importante mantener y buscar el apoyo emocional y social en los seres queridos y amigos a través de las redes sociales. Ayuda mucho las videollamadas ya que al vernos nos hace sentirnos más seguros, nos da confianza y sentimos que los nuestros están bien.

Para afrontar esta situación te proponemos el desarrollo de un concepto actualmente de moda, LA RESILIENCIA, entendida ésta como la capacidad de afrontar y sobreponernos a las adversidades, es decir, perseverancia, fortaleza, superación, coraje y tenacidad. Por ello:

  • Busca el afrontamiento positivo: evitar las frases, comentarios negativos, el rumiar y centrarse en lo malo.

  • Evita la sobreinformación para disminuir el desasosiego, el alarmismo innecesario. Cada día las redes sociales están disparando constantemente mensajes informativos y desinformativos de la situación. Debemos tener en cuenta sólo la información contrastada, de organismos oficiales.

  • Manten el contacto social para expresar cómo nos sentimos pero evitando transmitir miedos, inquietudes a los demás. Evitar el efecto contagio de emociones negativas.

  • Aprovecha el momento. Sabemos que es algo temporal y por ello debemos disfrutar de los momentos que en nuestra vida cotidiana, por las prisas, no podemos tener. Esto puede resultarnos raro al no tenerlos integrados en nuestra rutina pero podemos disfrutar de ello. Es un oportunidad única para crecer, aprender, ser mejores personas, más sabias, más creativas…

No temas a los momentos dificiles, pues de ellos salen las mejores cosas” ( Rita Levi- Muntalcini)

 

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marzo 23

CÓMO POTENCIAR UNA ADECUADA DISCIPLINA

CÓMO POTENCIAR UNA ADECUADA DISCIPLINA Y ESTABLECER NORMAS DE COMPORTAMIENTO EN NUESTROS HIJOS

  1. Cómo influyen los padres en el comportamiento de los hijos.

Todos sabemos que en la etapa infantil los niños necesitan un apoyo o un modelo a seguir para adquirir sus conocimientos. Este modelo suele ser prioritariamente los padres y en el mismo nivel los iguales (otros niños con los que interactúan). En un segundo término se encuentran los abuelos y otros adultos cercanos, (estos últimos comienzan a tener mayor relevancia ya que cada vez más son ellos los que cuidan a los niños).

Por ello es muy importante en el desarrollo infantil el ambiente familiar en el que crece el niño y los mensajes que va captando de la interacción con sus padres, tengamos en cuenta que para muchos niños sus padres son sus héroes y además su entorno se lo hace ver así, por lo tanto tendrá sobreestimadas sus cualidades. Cuando el padre defrauda estos ideales con un comportamiento inadecuado o no existe ese comportamiento que el niño espera, sus esquemas se van a romper y va a generar mecanismos de defensa para enfrentarse a ese padre que no es todo lo que él quisiera.

Todo esto no quiere decir que haya que dejar al niño hacer lo que él quiera para no defraudarle, ni mucho menos; el tema es más profundo que esto. Por supuesto que habrá que castigar cuando sea necesario y premiar el buen comportamiento, pero siempre inculcando unos valores y una autoestima personal al niño para que valore los límites que sus padres le ponen y los acepte con naturalidad (aquí entra en juego la comunicación y el tiempo que se dedica al niño, a explicarle las cosas y los porqués).

No cabe duda que la respuesta que tengan los padres ante determinadas situaciones va a dejar huella en un niño que está absorbiendo todo lo que le brinda su entorno y que está formando su propia personalidad a través de esa información. Por ello, a continuación detallamos las características de diferentes tipos de padres y como interactúan con los hijos, además de la huella a nivel psicológico que estas actitudes pueden dejar en el niño perdurando hasta la edad adulta

2. Tipos de padres:                                                                                                1.  

Padre pasivo

Es un padre que colabora poco en el cuidado de los hijos, generalmente no asiste a las reuniones del colegio, no hace los deberes con ellos, tampoco les lleva a espectáculos o actividades de ocio, siendo estas tareas realizadas por otros adultos de tu entorno. Esta actitud hace que los niños tampoco cuenten con él a la hora de proponer planes. En su casa se está generando una dinámica de no inclusión y los niños están creciendo con un modelo que transmite poca información. El padre que no se involucra en el cuidado de los hijos y en su educación, carece de mecanismos y de estrategias para hacerlo y en vez de buscar soluciones y ponerlas en práctica se dedica a dejarlo en manos de otros.

Estos niños crecerán con una falta de apego a la figura del padre y con una falta de valores necesarios para generar su propio rol en la edad adulta. Por supuesto el niño cuando crece repetirá muchos patrones aprendidos de su padre y tendrá muchas posibilidades de ser un padre pasivo, sobre todo si siempre se ha aceptado ese papel en la familia como algo normal.

Padre autoritario

Va a estar dictando muchas normas en la dinámica familiar Las normas deben cumplirse por encima de todo y no se admiten errores. Las expectativas respecto a sus hijos son extremadamente elevadas por ello cuando ocurre algún error (mala nota, peleas con amigos, etc) lo va a vivir como una catástrofe, imputando al niño toda la responsabilidad y no dando lugar a explicaciones. Este tipo de padre tan controlador va a provocar en el niño el retraimiento por miedo a las consecuencias de sus conductas.

Pocas veces va a expresar lo que piensa y va a ser un niño cohibido, con miedo de incumplir las normas. Por otro lado, el padre busca la aprobación de los demás a través de los hijos, es decir, “si mi hijo saca buenas notas, es aplicado y bueno, podré presumir de hijo delante de los demás” y así ser valorado por el grupo de referencia.

En la edad adulta y ya en la adolescencia estos niños probablemente tengan dificultades en la comunicación y en el compromiso, no se abren a nadie y sus sentimientos están guardados, han aprendido que hay que hacer lo que se espera de ellos y que sus intereses no son importantes, serán personas inseguras y muy rígidas al igual que lo fueron sus padres.

Padre amigo

En esta relación prima la comunicación al mismo nivel. Se comporta como un colega, compartiendo aficiones y actividades con su hijo, su forma de expresarse y de hablar con él es afín a la de sus amigos y el chico está encantado. Para mantener una relación así, tendrá que saltarse muchas reglas y no establecerá los límites de lo que está bien y lo qué está mal.

Por tanto el niño crece a sus anchas, no tiene visión de padre que dicta lo que hay que hacer y aunque la comunicación entre ellos será muy buena. La parte mala de ello es que el hijo no tendrá estrategias a la hora de enfrentarse a los problemas en la edad adulta. No sabrá cuando se porta mal con alguien y cuando tiene que pedir perdón, todo esto le provocará dificultades en la comunicación interpersonal y una sensación de indefensión ante los problemas. Tengamos en cuenta que a veces los niños se portan mal para recibir atención de los padres aunque reciban un castigo, les gratifica que sus padres le hagan caso y le dicten las normas, por supuesto siempre con unos límites.  Cuando los padres son muy permisivos, habrá muy buen ambiente familiar, pero el niño echará de menos al guía – instructor que necesita en pleno desarrollo.

Padre ausente

En la base es muy parecido al padre pasivo, sin embargo, va a colmar de regalos y de actividades a sus hijos, para cubrir ese tiempo que no pasa con ellos. Sí va a estar preocupado por la educación de los hijos pero sus normas y pretensiones no tendrán ningún valor y no serán seguidas por ellos ya que no estará presente para supervisarlo. La figura de este padre es muy positiva para el niño ya que le da lo que quiere y no le pone límites, pero al igual que con el padre amigo echará en falta una guía, un patrón a seguir.

Los hijos de un padre ausente, cuando sean adultos serán personas inseguras, con incertidumbre, no tienen las bases de una buena actitud, no saben resolver y enfrentarse a los problemas porque nadie les ha enseñado. Darán mucho valor a las cosas materiales y serán impacientes a la hora de conseguirlas, están habituados a conseguir lo que quieren y cuando quieren sin ningún esfuerzo y eso, cuando se es adulto se convierte en una trampa.

Características positivas y negativas

Como vemos cada tipología de padre tiene características positivas y negativas, la clave estará en encontrar el punto intermedio y lograr adquirir y fomentar lo bueno de cada tipología.

Si es un padre amigo, intente poner algunos límites como hace el autoritario, pero sin pasarte.

Si es un padre pasivo intente tomar algo del autoritario y del amigo, mejorará sus relaciones con tus hijos y con el resto de la familia.

Y si es un padre ausente pero preocupado, lo tienes más fácil, no tiene que cambiar su actitud, solo busque todo el tiempo libre que pueda y dedíqueselo a sus hijos, lo importante es la calidad y no la cantidad.

La disciplina y las normas de comportamiento

La Real Academia de la Lengua Española define la disciplina como la «doctrina o instrucción de una persona especialmente en lo moral». Así mismo hace referencia al cumplimiento de una serie de normas, especialmente de comportamiento.
             Todos los niños anhelan tener disciplina, aunque parezca todo lo contrario. Incluso los adolescentes desean en cierto modo tener deberes, obligaciones y límites, aunque a veces sólo sea para poder transgredirlos.
       Pero la disciplina no debe confundirse en absoluto con la violencia o el maltrato, o con la frialdad. No se trata de convertir nuestra vida en un cuartel, pero sí de establecer ciertas normas que todos deben conocer. Estas normas son de muchos tipos:

  • Dentro de la familia: destinadas a la convivencia agradable entre las personas que comparten un espacio, a establecer hábitos de aseo e higiene, a tener presentes conductas saludables en cuanto a alimentación y salud…

    · Dentro de la comunidad: destinadas a la adecuada convivencia entre los miembros de la sociedad: esperar en una fila, respetar las normas de tráfico, ser cívico…

    · En la escuela o lugar de trabajo: las normas específicas de ese grupo concreto de personas.

REGLAS:
Evidentemente las normas deben seguir unas reglas, para que sean eficaces:

  1. Sencillas y comprensibles : Que sean premisas claras, sin excepciones, con un lenguaje sencillo. Siempre se debe asegurar que lo ha entendido
  2. Justas : No hay nada peor que establecer normas injustas o injustificadas. Se debe explicar a los niños el porqué de las normas, adaptando esta explicación a su nivel
  3. Estables : Que se mantengan en el tiempo, que no cambien según el día. Si no se ve la televisión por la noche, no se ve nunca. Y no puede ser que se lo permitamos un día que nosotros estamos cansados para que nos dejen tranquilos.
  4.  Iguales para todos: No deben existir diferencias en el deber de cumplir las reglas entre el resto de la familia.
  5. Ser coherentes: Se debe pensar detenidamente la norma, ya que una vez que se establece no se puede cambiar. Siempre tratarán de saltársela, para probar hasta dónde pueden llegar. Y deben ser cumplidas por todos, incluidos los adultos, ya que se aprende más con el ejemplo que con las palabras.

La importancia de establecer unas normas dentro de la familia:

            Debemos ser conscientes de las siguientes realidades:

  • Padres e hijos no son iguales en todos los aspectos. La natural dependencia del niño en relación con la seguridad, el apoyo y la alimentación, otorga a los padres una responsabilidad natural sobre amplias áreas de la vida del niño.
  • Los padres que castigan a los niños que no se comportan como se espera de ellos, no son «malos padres». El castigo sólo es malo cuando:
    1. No sirve para cambiar el comportamiento de un niño
    2. Acarrea consecuencias no deseadas para el niño
  • Los padres promueven el sentido de la seguridad en los niños cuando dicen exactamente lo que pretenden, cuando lo dicen claramente y cuando son coherentes y predecibles en su comportamiento.
  • Un niño puede desarrollar su sentido de la responsabilidad sólo cuando se le considera responsable de sus actos. Este sentido de la responsabilidad puede y debe ser enseñado por los padres.
  • La autoridad paterna no tiene porqué ejercerse de manera abusiva, mezquina, dura o dañina para el niño. No obstante, la autoridad corresponde a los padres.
  • La mayor parte de las dificultades entre padres e hijos surgen de la lucha que se establece por disponer de poder y control. Los padres deben saber cómo ganar esta batalla cuando sea necesario, de modo que puedan otorgar poder a sus hijos cuando sea más aconsejable.

Las claves para resolver la mayoría de las dificultades que los padres tienen con sus hijos consisten en establecer unas normas, marcar las consecuencias que se derivan de la ruptura de esas normas y utilizar una disciplina coherente. Las normas efectivas contribuyen a que el niño se sienta seguro, de modo que no tenga que comportarse mal. Un conjunto de normas define cuales son las relaciones entre los miembros de la familia, ofrece pautas para tomar decisiones y proporciona ideas sobre cómo deben producirse los cambios dentro de la familia. El procedimiento de establecer normas y límites para los niños no es inamovible pues deben irse ajustando a las circunstancias cambiantes como el crecimiento físico, la maduración intelectual y afectiva y las nuevas condiciones de la vida familiar.

Los pasos a seguir para establecer normas son:

  1. Observar cuidadosamente a los hijos

La mera presencia de los padres hace que el comportamiento de un niño no sea realmente el que tendría. Para entender esos «otros» comportamientos debemos ser capaces de observar a los niños sin que éstos se den cuenta de nuestra presencia. También preguntar a amigos o parientes qué les parece el comportamiento de su hijo. Cuando se observa a un niño lo que si hay que evitar es la tendencia a ser únicamente las cosas que hace mal, en lugar de observar su comportamiento general.

Una de las principales dificultades que experimentan los padres cuando observan a sus hijos deriva de sus deseos de intervenir en su comportamiento. Si usted quiere que su hijo se comporte «adecuadamente», recuerde que una intervención desafortunada sólo puede conseguir un comportamiento indeseado.

  1. Analizar las situaciones problemáticas

En primer lugar, averigüe cual es el problema. La mejor manera de definir un problema es identificar un comportamiento que desee cambiar.  Una de las tentaciones que más frecuentemente sufren los padres al definir un problema consiste en querer modificar el estado emocional o los sentimientos del niño. Lo más eficaz, por el contrario, es tratar de modificar el comportamiento. Si se consigue modificar un comportamiento, la mayoría de las veces cambia también el estado emocional que sustentaba ese comportamiento.

Una vez definido el problema, el paso siguiente será analizarlo. Para hacerlo necesitamos toda la información que podamos reunir: ¿Cuándo ha surgido? ¿Cómo? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Que parte de él nos corresponde? ¿Cómo reaccionamos? ¿Entendemos porqué reaccionamos de ese modo? ¿Qué nos gustaría hacer? ¿Cómo nos gustaría que se resolviese esta situación por si sola?. Para analizar cada problema lo más conveniente es que los padres, entre sí o con otra persona, sean capaces de hablar.

Tras analizarlo, el siguiente paso consistirá en considerar las distintas posibilidades para poder resolverlo. Después, convendrá revisar cada una de ellas teniendo en cuenta si somos capaces de hacer lo que cada posibilidad exija, las consecuencias probables que ello pueda tener en el niño y en nosotros mismos, y también si la solución es razonable en cuanto se refiere a tiempo, energía y dinero.

  1. Establecer las normas
  • Las normas deben ser razonables
  • Los padres deben asegurarse de poder distinguir cuando se ha cumplido la norma y cuando no.
  • Hay que describir las normas con detalle
  • Las normas deben establecer un límite de tiempo
  • Debe existir alguna consecuencia prevista si se rompe el cumplimiento de una norma
  • Ser coherentes al aplicarlas

La coherencia es una manera de informar al niño de que los padres piensan realmente lo que dicen. La aplicación coherente de buenas normas promoverá el orden y la disciplina en la familia, dará seguridad y contribuirá a que todos ofrezcan una mejor disposición.

Cómo tomar decisiones sobre su hijo

Los padres a los que se les hace tan difícil tomar decisiones respecto a sus hijos no tienen confianza en cómo debe actuarse. Para ciertos padres, cualquier resultado que no sea una comprensión inmediata y espontánea o una respuesta efectiva a las dificultades, es señal de su incapacidad personal. Esto es una auténtica tontería, NADIE HA NACIDO SIENDO PADRE. Por el contrario, ser padre es algo que se aprende.

No resulta sencillo adoptar decisiones sobre cómo proceder con los hijos. Tenemos que hacer lo que podamos con lo que tenemos. Como padre, usted necesitará disponer de tiempo para sentarse tranquilamente a analizar las dificultades de sus hijos y para decidir qué hacer.

Cuando los padres se muestran indecisos en relación con sus hijos, éstos lo perciben y ello afecta a sus sentimientos de seguridad y de bienestar.

Si nos equivocamos al escoger, padres e hijos seguimos juntos y podemos así corregir los errores cometidos en el pasado. Esta voluntad de actuar con decisión, incluso ante la posibilidad de cometer errores, es lo que permite al adulto adquirir cierto grado de confianza, la que a su vez le proporcionará la capacidad de corregir sus errores.

Los padres que se muestran indecisos ofrecen a sus hijos una inmejorable oportunidad para ser caprichosos y dominantes creando un clima de tensión cada vez mayor.

Cuando los padres están además dispuestos a admitir sus errores y a aprender de ellos, también están creando el clima necesario para que los hijos, a su vez, admitan sus propios errores y aprendan de ellos.

Cómo mostrar autoridad:

Para mostrar descontento con el comportamiento de sus hijos, algunos padres recurren a los castigos, que pueden ser físicos. Sin embargo, recurrir a la bofetada es un error muy grave que cometen los padres porque si los padres saben educar, nunca van a tener que levantar la mano al hijo, y si lo hacen es porque algo han hecho mal. Otros castigos pueden ser los gritos, las riñas o los insultos, a los que los padres recurren porque el efecto inmediato es que los niños dejan de hacer sus fechorías. “Pero sucede que el efecto de los castigos es momentáneo. Por lo general, los padres que castigan a sus hijos se quejan de que el niño no aprende por más que lo castigan y que deben castigarle una y otra vez”.

Un castigo es un factor que permite que una conducta disminuya de frecuencia mientras se aplica el castigo, pero que, de la misma manera, hace que la conducta indeseada aumente cuando el castigo cesa. Los inconvenientes, por lo tanto, de esta situación son dos: por un lado, al tener un efecto momentáneo, el niño repetirá la conducta castigada nuevamente, mientras que los padres, al notar que el castigo surte efecto en el momento en que lo aplican, tienden a castigar cada vez más y con mayor energía. Como consecuencia de todo esto, el niño no aprende a mejorar su comportamiento sino a perfeccionar sus travesuras para evitar el castigo, a los que poco a poco se hace insensible. Además, sean o no físicos los castigos, inducen un aumento de la agresividad de los niños.

Por su parte, la Asociación Mundial de Educadores Infantiles insiste también en que “en ningún caso el sistema de castigos debe aplicarse”, bien porque su efecto es temporal y la conducta vuelve a repetirse, o porque “lo que el adulto considera desagradable para el niño, en realidad no lo es para él y, en vez de considerarlo un castigo, se convierte en un reforzador, aumentando el comportamiento desadaptado en intensidad y frecuencia”. Asimismo, hay que cuidar los comentarios que se transmiten al niño, puesto que cuando el niño escucha expresiones como ‘eres un desordenado’ o ‘eres malo’, “lesiona gravemente su autoestima”.

Lo preferible es que los castigos sean sustituidos por técnicas de sanción, con las que el niño aprenderá las consecuencias de sus actos, de las que sólo él será protagonista. Si el pequeño no obedece las normas, debe aprender por sí mismo a resolver los problemas porque nadie los va a resolver por él. Si un niño deja la ropa sucia en el suelo, los padres no pueden recogerla y llevarla a la lavadora, sino al cajón, pero sucia. Entonces el niño recibirá las consecuencias de sus actos cuando quiera ponerse una ropa limpia y vea que no lo está. En la misma línea, al niño que no quiera comer no se lo podrá hacer otra comida hasta que no termine lo que está en el plato y, por supuesto, está totalmente prohibido darle de comer entre horas. Y si no se quiere ir a dormir a la hora que marcan los padres, es posible que elijan ellos la hora, pero al día siguiente deberán levantarse igualmente para ir al colegio o hacer las tareas como si se hubieran acostado pronto.

Alternativas al castigo

  1. Recompensar las actitudes positivas:

El objetivo de los padres es que sus hijos aprendan nuevas pautas de comportamiento para que, a la larga, varíen su conducta. Por este motivo, hay que buscar técnicas que consigan efectos a largo plazo, no momentáneos. Las políticas de recompensa son las técnicas que nos van a servir para este objetivo de conseguir efectos estables.

Estas políticas se basan en el hecho de que las personas tienden a realizar las cosas en las que hallan una compensación y evitan las que les suponen un esfuerzo o una dificultad que no va a ser compensada. En el caso de los niños, aprenderán y repetirán mejor los comportamientos con los que obtengan algún beneficio, aunque hay que tener cuidado con las recompensas y el modo en que se administran. Muchos padres asocian la idea de recompensa con la de un bien material. Sin embargo, las recompensas más eficaces son las más inmateriales: el elogio, la atención, el afecto, la compañía, suelen ser las más económicas y rentables No se puede pretender, eso sí, que la misma recompensa sirva como tal en cada ocasión, aunque a menudo sirva para que el niño aumente la confianza en sus posibilidades.

La pregunta es ¿qué se debe recompensar exactamente?. Hay que dar atención, afecto y elogios ante las conductas que interesa que el niño reproduzca, desde el momento en que el niño intenta actuar correctamente. También hay que tener en cuenta otros aspectos:

  • Dan mejor resultado las recompensas que se aplican en el mismo momento en que se produce la acción que se quiere recompensar, porque si se pospone se corre el riesgo de que el niño olvide por qué se le premia.
  • No es necesario recompensar cada vez que el niño hace algo bueno. Es mejor recompensar de vez en cuando cada dos o tres veces, para que el niño no pueda predecir cuándo se le a premiar.

 Cuando los padres no encuentran en sus hijos conductas que compensar, como en el caso de los niños muy conflictivos, lo más acertado es establecer conductas alternativas e informarle de lo poco apropiada que es la conducta que ha tenido hasta ese momento. El objetivo es que, sin exaltarse ni gritar, los padres inculquen a sus hijos nuevas conductas. Una estrategia con la que, además de cambiar la conducta de los pequeños, se estrecharán lazos entre padres e hijos.

  1. Premios y recompensas

En cuanto al método de recompensas o premios, muchos padres lo utilizan porque inicialmente parece una manera sencilla de controlar la conducta de los hijos. Sin embargo cuando esta pauta se aplica de forma excesiva e indiscriminada, el niño puede llegar a creer que hace un favor portándose bien y por eso deben tener ganancias, sin llegar a comprender las normas. Así también llega un momento en que los premios se agotan y cuando esto sucede ya no es posible controlar su conducta.

Para aplicar correctamente el método de recompensas es necesario comprender que los niños pueden ser premiados, pero no por aquellas conductas que son parte de sus responsabilidades, se deben reconocer los logros del niño y estimularle a que siga adelante, a fin de que el niño se sienta como un miembro de la familia, con responsabilidades y también con derechos, pero no así para controlar su conducta.

Recuerde:

Cuando usted establece normas de disciplina en su hogar está amando a sus hijos, preocupándose y ocupándose de su formación, y otorgándoles las herramientas para que se desarrollen de forma integral como seres humanos seguros de sí mismos, auto-controlados y de beneficio a la sociedad.

¿Cómo aplicar la disciplina?

  • La disciplina que se aplique debe de estar de acuerdo a la edad y capacidades del niño.
  • Los límites deben ser claramente definidos por los padres, y comprendidos por los hijos antes de ser exigidos como pautas de comportamiento.
  • Una vez que su hijo sepa lo que se espera de él considérelo responsable de su comportamiento . Esto parece fácil, pero frecuentemente conduce a una competencia de voluntades con el niño. Es muy importante que los padres ganen esos enfrentamientos.
  • Distinga entre el desafío intencional y la irresponsabilidad infantil. Olvidar, perder, romper y derramar cosas no son desafíos al liderazgo del adulto, y esas situaciones deberían manejarse muy bondadosamente.
  • Tranquilice al niño e instrúyalo tan pronto como el tiempo de enfrentamiento pase. Abrácelo y utilice esa oportunidad para explicarle con mucho cariño lo que acaba de ocurrir.
  • Evite exigencias imposibles. Esté absolutamente seguro de que su niño es capaz de hacer lo que usted le exige.
  • Permita que el amor sea su guía. Es muy probable que la relación sea buena cuando está caracterizada por afecto y amor genuinos.
  • Lo que se limita es la conducta nunca los sentimientos. Al llamarle la atención señale la conducta y no al niño. Esto le permitirá comprender que lo que debe modificar es su conducta y no a él mismo.
  • Las consecuencias deben de ser inmediatas al mal comportamiento. Deben ser apropiadas de acuerdo a la trasgresión y de corta duración.
  • Constantemente alabe lo que su hijo hace bien.
  • Los límites deben fijarse de manera que no afecten el respeto y la autoestima del niño ni de los padres. Se trata de poner límites sin que el niño se sienta humillado, ridiculizado o ignorado y, a la vez, de que el padre no se siente irrespetado por el niño.
  • Cuando sus hijos sean mayores, las reglas y consecuencias se negocian, se discuten y se llega a acuerdos. Una manera eficaz es elaborando contratos por escrito en donde se establezca lo que se espera de ellos y qué pasa sino lo cumplen.
  • Sea firme y constante.
  • No sea repetitivo, los hijos necesitan que se tomen acciones. No es útil repetir insistentemente las mismas instrucciones ya que les habituamos a hacer “oídos sordos” a nuestras exigencias, porque saben que lo repetiremos muchas más veces.
  • Póngase de acuerdo con su pareja, ambos deben coordinar y no contradecirse.

FRASES

  • Evite el abuso físico, verbal, autoritarismo y sobornos, la mayor parte del comportamiento del niño es aprendido. Eduque con disciplina positiva.

La Naturaleza de la Disciplina Positiva. Ejemplos prácticos:

Los padres que usan una disciplina positiva respetan, alimentan, y apoyan a sus hijos. Los niños se sienten con más libertad de compartir sus ideas y sentimientos, escoger opciones, y hacer preguntas. Hay muchas técnicas de disciplina positiva que los padres pueden considerar. Algunas de éstas incluyen:

Ofrezca frases positivas–«Mira que bien estás cortando esas manzanas!»

Haga preguntas–«¿Qué debemos de hacer después?»

Use apropiado lenguaje corporal–mueva la cabeza, sonría, y mire directamente a los niños.

Baje su posición corporal–agáchese, hínquese, o siéntese al nivel de los niños.

Reestructure el ambiente–quite objetos que inviten a una mala conducta.

Dirija la conducta–«Aquí está una esponja para poder limpiar la mesa.»

Re-dirija la conducta–Marta bota la pelota de baloncesto alrededor del cuarto familiar. «Puedes botar tu pelota afuera en el jardín.»

Distracción–Guille rueda su triciclo en contra de los rosales. «Puedes venir con tu triciclo conmigo al buzón.»

Brinde opciones–«Debemos de recoger primero los bloques azules o los amarillos?»

Anime los intentos de los niños–Mientras quita el polvo a los muebles, Pedro mueve el plumero alrededor del cuarto. «Puedo ver que limpiaste el piano y las sillas. Están muy limpios.»

Demuestre conducta deseable–Los padres se lavan las manos con jabón y agua antes de cada comida, tanto como se lo piden a los hijos que lo hagan.

Ignore malas conductas–Alejandra hace caras chistosas mientras come su cena. Mamá y Papá no responden.

Ponga límites específicos– David continúa jugando con  los cochecitos. Papá le dice a David que guarde los juguetes.

Tome un descanso–Papá tiene a David en descanso por varios minutos en una habitación que está segura y aburrida. Después Papá dirige a David a recoger los cochecitos  e ir a jugar con ellos en una habitación de juego.

Debemos evitar  la Disciplina Negativa. Ejemplos prácticos

Algunos padres usan la disciplina negativa para controlar la conducta de sus hijos. Esto puede resultar en niños enfadados y agresivos o que tengan una baja estima de sí mismos. Estrategias negativas incluyen:

Ordenes--«Vete allá y siéntate!»

Frases desagradables--«¡No toques eso!» o «¡No hagas eso!»

Frases de crítica–«¡Oh no, vas a tirar eso!»

Frases ofensivas–«¿Cuándo vas a aprender a estar listo para ir a la cama a tiempo?»

Frases amenazadoras–«¡Si no puedes comer bien ahora, vas a estar en un problema más grande de lo que piensas!»

Castigos irrazonables–«Vete a tu cuarto por todo el día!»

Coraje explosivo–Expresiones de sentimiento emocionales y verbales

La importancia de controlar el nerviosismo:

Hay una variedad de maneras positivas para poder lidiar con el coraje y frustración. Algunos padres les dicen a sus hijos, «Necesito un momento para calmarme; estoy muy enojado ahora.» Otros se calman contando hasta 10 o con salirse del cuarto por unos minutos. Algunos padres describen sus sentimientos a sus hijos para ayudarles a entender que es lo que les molesta de ellos. ¿Qué funciona mejor para usted?. Los padres que pueden frenar el sentimiento de coraje hacia sus hijos son capaces de usar una técnica de disciplina positiva mejor.

Una disciplina efectiva comienza mucho antes de que se necesite corregir algo y depende de la relación de confianza entre el padre y el hijo.

Prevenir conductas antes de intervenir

Las personas que mejor ejercen disciplina son las más amadas por aquellos a quienes reprenden. Esto es porque la disciplina efectiva depende de la relación entre la persona que está disciplinando y aquella que está siendo disciplinada.

Si quiere que sus hijos hagan caso a lo que tienes que decir, tiene que prepararse de antemano para asegurarte de que le escucharán. Ellos deben estar seguros de que aquello que tienes para decirles es para su beneficio.

Esto significa que una relación fuerte, amorosa y de confianza debe existir antes de que la primera reprimenda se escape de tus labios. Tienes que hacer que tus hijos sean tus discípulos. No es casualidad que la palabra “disciplina” deriva de la palabra “discípulo”.

Si es Importante Para Ti, es Importante Para Mí

El amor puede ser definido así: “si es importante para ti, es importante para mí”. Tiene que enseñarle esto a sus hijos pues las palabras no son suficientes.

Déle a sus hijos un espacio en su mente: Haga tiempo para ellos y escúchelos. Cuando su hijo de tres años viene a la casa balbuceando sobre su día de excursión, usted está cansado y piensa: “Esto es sólo un balbuceo”. No aparte a su hijo. Intente hacerse a si mismo a un lado y escúchelo.

Si expresa que aquello que es importante para su hijo no es necesariamente importante para usted, puede estar seguro de que llegará el día en el cual sus hijos le enviarán un mensaje: «lo que es importante para ti (papá), no es importante para nosotros».

Una vez que haya construido la “base de la disciplina” consérvela y construya una disciplina productiva siguiendo los siguientes principios:

* Mantenga la distancia

Siempre tenga en mente que el castigo es para el beneficio de su hijo, y no para su beneficio. Esto requiere una dosis saludable de objetividad emocional.

Rabbi Simja Wasserman, dijo: «Tu hijo o hija no es tuyo, sino que es un depósito de confianza hecho por Dios. El criarlo y educarlo bien es la manera de mostrarle a Dios que fue puesto en buenas manos”.

Recuerde que cuando el niño se comporta mal es porque tiene un problema de disciplina y usted está ahí para ayudarlo. Si cuando lo ve actuando, ve el problema del niño como su propio problema, entonces verá todo subjetivamente – con miedo y confusión – y perderá la habilidad de ayudar a su hijo a mejorar su comportamiento (y también él perderá la credibilidad).

* Sea específico

Cuando guíe a su hijo sea muy claro. Decirle a un niño: “cruza la calle con cuidado” no es suficiente, porque “con cuidado” puede ser interpretado de muchas maneras. Tiene que ser específico: “Mira ambos lados y camina rápido, y sólo si vez que no hay coches cruza la calle”.

Generalmente es una buena idea el hacer repetir a su hijo lo que has dicho. Puede ser que no haya sido tan claro como pensó. De esta manera, también evita que tu hijo le diga después de haberse equivocado, que “no le entendió”.

* Déle un Ejemplo

Antes solía ocurrir que los hijos veían modelos de disciplina en sus casas. Cuando varias generaciones vivían juntas, los hijos veían a sus padres escuchar a sus abuelos. Hoy, tienes que salirte de tu camino para darles ejemplos de adultos escuchando y llevando a cabo enseñanzas y consejos.

Cuando los abuelos vengan a tu casa, asegúrese de que sus hijos vean cómo los honra y los respeta.

* Sea Justo

Asegúrese de que el castigo sea proporcional al “crimen” y que sea impuesto de manera justa e imparcial. La función básica de un padre es preparar a sus hijos para la vida, y por lo tanto el castigo debe ser – así como muchas veces en la vida – una consecuencia natural del “crimen”.

Además, esto ayuda a eliminar cualquier sentido de resentimiento por parte del niño, ya que el mal comportamiento fue la causa natural de la consecuencia.

* Sea Firme

Medir los límites es una tendencia humana natural. Los hijos automáticamente quieren saber hasta dónde pueden llegar. Una vez que decida algo debe apegarse a ello incondicionalmente.

Esto no significa que deba ser un terco, pero debe prepararse para mantener su postura. Si es necesario, tómese el tiempo para determinar la reacción o el castigo apropiado para que pueda estar seguro de que podrá vivir con lo que ha escogido.

* Sea  consecuente

Nunca prometa. Pocas cosas pueden llegar a destruir su credibilidad tan rápido como una promesa sin cumplir. Si no cumple con una promesa, hay una gran posibilidad de que su hijo nunca se olvide de eso, incluso que sea una promesa muy pequeña. En lugar de prometer diga: “voy a tratar…” o “si puedo…”.

* Sea Amigable

Si su hijo percibe que está siendo disciplinado porque está enojado, y no porque él ha hecho algo erróneo, puede llegar a mal entender la razón por la cual está siendo reprendido. Sea amigable y mantenga la calma. No deje que pase mucho tiempo para responder a su comportamiento negativo, pero si necesita, espérese un período de tiempo hasta que se tranquilice y pueda poner disciplina de la manera adecuada.

Todas estas recomendaciones pretenden cuidar la relación familiar, establecer unos criterios de actuación y determinar las normas. Estas decisiones favorecerán el clima familiar y, sobretodo, favorecerán a su hijo. Algunas pistas para que los niños desarrollen su autoestima:

  1. Desarrollar la responsabilidad del niño en un clima de aprendizaje, dándole la oportunidad de desarrollar tareas en un ambiente cálido, participativo e interactivo.
  2. Darle la oportunidad para tomar decisiones y resolver problemas, mostrando confianza en sus capacidades y habilidades para hacerlo.
  3. Reforzar positivamente las conductas siendo efusivo, claro y concreto.
  4. Establecer una autodisciplina poniendo límites claros, enseñándoles a predecir las consecuencias de su conducta.
  5. Enseñarles a resolver adecuadamente el conflicto y a aprender de los errores y faltas como algo positivo, habitual en el crecimiento y en la vida en general.
  6. Usar algunas reglas básicas del lenguaje: Distinguir entre conducta e individuo, esto es, no globalizar ni personalizar.

En cuanto a este último punto, merece la pena que nos paremos a reflexionar sobre cómo es la comunicación con nuestros hijos. Se ha dicho muy acertadamente que para una buena comunicación, más importante que saber hablar es saber escuchar. Tenemos que aprender a escuchar, y para ello necesitamos tener y dar el mejor regalo para un hijo: el tiempo. Una buena estrategia es reservar momentos para disfrutar juntos y poder dialogar cuando estemos tranquilos, relajados y no agobiados por la prisa, el cansancio o un enfado. La forma de escuchar, y también de hablar, depende por supuesto de cada edad, pero en cualquier caso los niños tienen que sentir que les prestamos atención puesto que para ellos es importante lo que nos quieren comunicar con sus palabras, sus gestos o sus silencios. Precisamente por ello tenemos que estar atentos en el día a día, preguntarles, tocarles, hablarles a menudo y no dejarlo para cuando tienen una rabieta o hacen una trastada.

El respeto mutuo es una base fundamental para el diálogo. También lo es que seamos coherentes con lo que sentimos, lo que decimos y cómo lo decimos. Los niños pequeños en especial, son muy sensibles al lenguaje “no verbal”, es decir, nuestros gestos, miradas y tono de voz. En el caso de los niños más mayores, será necesario explicar el porqué de las normas. Más adelante, en el caso de los adolescentes, tendremos incluso que desarrollar habilidades de negociación. Por otra parte, tenemos la obligación de ser sinceros con nuestros hijos; responder honestamente a sus preguntas, intentando adecuar nuestras respuestas a lo que puedan entender; y si no sabemos algo, admitirlo y tratar de encontrar con ellos la respuesta.

Comunicarse es también aprender a hablar desde el “yo” y concretando al máximo. Por ejemplo, si no nos gusta que el niño tenga la habitación desordenada le diremos con firmeza exactamente eso: “Me disgusta y enfada que tengas el cuarto desordenado, así que me gustaría que metieses tus juguetes en el armario ahora mismo”. Si en cambio nos limitamos a decir: “Eres un desastre y un desordenado, ¿cuándo cambiarás?”, el niño probablemente no sabrá por qué se lo decimos, ni qué es lo que tiene que hacer. En este sentido también es primordial evitar hacer juicios de valor y, por supuesto, insultar o menospreciar. Por ejemplo, si el profesor del niño nos dice que no ha hecho los deberes, evitaremos decirle sin más: “Eres un vago, un mentiroso, un caradura y seguro que no llegarás a ser nada en la vida”. En cambio será más constructivo preguntarle por qué ha mentido, al mismo tiempo que le señalamos nuestro disgusto porque no ha cumplido con su deber y que esperamos sinceramente de él que haga lo posible para aprobar.

En definitiva, educar también implica la capacidad de evaluar los aciertos y errores del viaje y la posibilidad de corregir el trayecto, con humildad pero con decisión.

A modo de resumen:

La base de la disciplina positiva está en:

  • creer firmemente que todos en la familia son importantes
  • transmitirle a los hijos que Uds. los quieren y que ellos son muy importantes para Uds.
  • transmitirles que la familia funciona si todos colaboran
  • transmitirles que cada uno en la familia tiene responsabilidades y tareas que cumplir
  • y, por supuesto, mostrar respeto por los hijos

Durante la infancia los padres tienen que:

  • establecer una rutina diaria
  • poner límites justos
  • proporcionarle a cada hijo su espacio personal
  • tener normas claras
  • en vez de utilizar el castigo, dejar que el niño sienta las consecuencias de sus acciones
  • en vez de utilizar las recompensas para premiar los trabajos cumplidos, motivar a los hijos a colaborar por el bien de la familia

A medida de crecen los hijos los padres tienen que:

  • aprender a compartir su poder dentro de la familia y dejar que los niños muestren su iniciativa y opinen
  • promover una comunicación clara
  • escuchar a los hijos y analizar sus sugerencias

Recuerden que:

El gran motor que facilita la conducta positiva de un niño es el QUERER PERTENECER a su familia.

Otros impulsores de una conducta positiva en el niño es el SENTIRSE QUERIDO y SENTIRSE TOMADO EN CUENTA por sus padres.

A medida que crece, el niño se da cuenta de qué cosas agradan a papá y a mamá y va querer agradarlos para sentirse querido y sentirse tomado en cuenta.

Por ejemplo:

  • Si el niño nace en una familia donde todos tienen responsabilidades definidas y el ser responsable es algo valioso para los padres, el niño se esmerará en ser responsable porqué de esta manera agradará a sus padres y se sentirá importante.
  • Si el niño nace en una familia donde es importante ser ordenado y respetar el espacio personal y las pertenencias de los otros, el niño se esmerará en ser ordenado y respetuoso de las cosas de sus hermanos y de sus padres, porqué de esta manera agradará a sus padres, se sentirá parte de la familia y valioso.

Lo arriba expuesto es un descripción del clima y del ambiente en el cual se da una DISCIPLINA POSITIVA.

Sin este ambiente no se puede dar una disciplina positiva.

Cuando el niño se siente tomado en cuenta, útil y valioso no tiene porqué recurrir a conductas negativas para llamar la atención o expresar su rabia.  El sentirse tomado en cuenta hace que los problemas de conducta desaparezcan.

 

 

 

 

 



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marzo 23

PAUTAS PARA HACER DEBERES CON NUESTROS HIJOS

La realización diaria de deberes persigue diferentes objetivos justificados desde el punto de vista educativo: asentar rutinas de trabajo personal y autónomo, afianzar aprendizajes iniciados en el aula, asumir responsabilidades, trabajar la disciplina y la superación personal con el esfuerzo diario y determinar si se han comprendido las explicaciones del profesor o se precisan aclaraciones adicionales que garanticen un adecuado aprendizaje.
El problema surge cuando, como padres, queremos ayudar a nuestros hijos pero no sabemos cuáles son los límites o la mejor forma de llevarlo a cabo. Por ello, en primer lugar, debemos tener claros qué objetivos debe tener nuestra intervención y los expuestos anteriormente pueden servirnos de referencia. Partiendo de ellos, a continuación se ofrecen una serie de consejos que podrían ser de utilidad para ayudar a nuestros hijos:

1. Buscar un lugar apropiado que garantice la comodidad y la concentración. Debemos disponer de una silla y mesa cómodas, eliminar los elementos distractores (ordenador, televisión, radio, etc) cuyo funcionamiento pueda dispersar la atención y tener encima de la mesa únicamente aquello que vayamos a n ecesitar. El lugar debe estar lo más aislado del ruido posible. Todo ello favorecerá un ambiente propicio de trabajo y evitará pérdidas de tiempo innecesarias.

2. Planificar un horario de inicio que podamos cumplir cada día de lunes a viernes. Es bueno que nuestros hijos sepan que el momento de hacer tareas siempre empieza a una determinada hora. Para ello dejaremos un tiempo de descanso después de la comida para jugar, leer, ver la televisión, etc, pero empezaremos a trabajar sin demorarlo mucho ya que el cansancio se incrementa a medida que avanza la tarde y las últimas horas resulta más difícil garantizar la concentración y la eficacia.

3. Planificar el trabajo a realizar. Como se ha dicho anteriormente, uno de los objetivos que persigue la realización de tareas es que los niños sean autónomos en su organización y planificación del trabajo para fomentar su responsabilidad frente a sus obligaciones personales. Por ello, es necesario dedicar un tiempo inicial a planificar la forma de organizar el horario de estudio y tareas de cada día concreto.
En primer lugar, determinaremos qué tiempo vamos a dedicar al repaso, memorización y estudio de algunas materias. Esto debe ser prioritario y hacerlo al principio, para evitar cansancio y garantizar una adecuada concentración. Posteriormente, cuando hayamos terminado el estudio, comenzaremos por las tareas, ejercicios y actividades. Siempre daremos prioridad a las que sea necesario presentar al día siguiente y, si podemos, iniciaremos aquellas que haya que completar para días posteriores. Debemos tener claro que aquello que resulte más complejo a nuestros hijos debe hacerse antes y dejar para el final lo mecánico o distendido. Suele ser un error muy frecuente, en alumnos mayores, empezar haciendo tareas y dejar para lo último el estudio. La consecuencia es que pocas veces tienen ganas suficientes para ponerse a estudiar después de una jornada agotadora y solo estudian el día de antes del examen. Este es un error que hay que evitar creando hábitos adecuados desde el principio.

4. El tiempo de descanso es fundamental. Éste debe realizarse en función de la edad de los niños para evitar excesivo cansancio y agotamiento que acaba derivando en una falta de motivación y enfrentamiento con los padres. No es correcto tampoco abusar de los descansos porque podemos romper momentos de concentración que luego son difíciles de recuperar. En definitiva, debemos conocer el tiempo máximo de concentración que tienen nuestros hijos y, una vez cumplido, hacer un pequeño parón de no más de media hora para merendar, hablar de forma distendida o realizar una breve actividad lúdica que permita volver al trabajo sin problemas.

5. Observar su capacidad de concentración. Una vez que hemos planificado la forma de organizar la jornada y hemos determinado el tiempo que dedicaremos a cada tarea, llámese estudio, actividades o trabajos, observaremos la capacidad de concentración de nuestro hijo y el tiempo que presta una atención focalizada a lo académico. Este tiempo, si trabajamos bien las rutinas propuestas, debe irse incrementando y ser cada vez más eficaz.

6. Debemos dejarles hacer, potenciar su autonomía. Un error muy frecuente es que los padres hacemos las tareas a nuestros hijos. Esto, lejos de beneficiarles, les perjudica y puede generar una dependencia del adulto que derive en inseguridad y apatía. Si nuestros hijos saben hacer los deberes solos, tenemos que dejarles porque de otra forma les privamos de la oportunidad de aprender y crecer. Ellos deben ver en nosotros alguien a quién acudir si tienen dudas y pueden mostrarnos la tarea terminada, pero debemos darles el margen de equivocarse y aprender de sus errores. Esto no debe interpretarse como un fracaso, sino como parte del mismo proceso de aprendizaje.

7. Elogiar su esfuerzo. Debemos transmitir a nuestros hijos que no deben luchar por ser los mejores de la clase, sino superarse a sí mismos. El esfuerzo, la persistencia en el trabajo, el interés, las ganas de aprender y la capacidad de sobreponerse a sus errores debe ser lo que más orgullosos nos haga sentir. No solo los resultados cuentan, en el colegio todos estos aspectos también son calificados y evaluados porque crean personas con unas actitudes ante la vida. Por ello, debemos ser muy explícitos a la hora de transmitirlo a los niños y no escatimar en elogios, caricias y abrazos que así lo demuestren.

8. Coordinarnos con el centro. Tendremos muchas ocasiones en las que no sepamos solucionar sus dudas o ayudarles en determinadas tareas. En estos momentos la coordinación con el centro es imprescindible. Podemos comunicarnos con el profesor pertinente para explicar nuestra situación o pedir aclaraciones sobre la forma de proceder. Desde el centro educativo el profesorado agradece el interés de la familia por trabajar unidos en beneficio de los niños, ya que es tarea común. Por ello, es igualmente importante no hacer comentarios ofensivos hacia los profesores que puedan ser escuchados por los niños, ya que desautorizamos su labor y nuestro hijo puede sentirse muy confundido. Las dudas o sugerencias es mejor tratarlas en persona.

9. Poco a poco debemos retirar nuestra ayuda. Inicialmente dedicaremos mucho tiempo a la planificación del horario de trabajo, la organización a la hora de realizar las tareas, al desarrollo de las mismas, etc. Debemos ser conscientes que esta ayuda, tal y como se ha dicho antes, no puede convertirse en una dependencia hacia nuestra persona. Por ello, una vez que sepan organizar su planificación, supervisaremos los tiempos que dedican a cada materia para finalmente comprobar el trabajo realizado. Este proceso puede durar cursos enteros y dependerá de cada niño. A pesar de ello, debemos observar cierto progreso con el paso del tiempo, de otra forma algo deberíamos cambiar. ¡No pueden llegar a bachillerato y demandar que los padres les ayuden a estudiar!

10. Considerarlo un tiempo para disfrutar con nuestros hijos. Cuando ayudarles en las tareas escolares se convierte en un momento amargo que genera tensiones y deteriora el clima familiar, debemos plantearnos un cambio. Para ello es preciso revisar nuestras expectativas personales sobre lo que queremos que nuestro hijo consiga. El refuerzo positivo, las manifestaciones verbales de orgullo, el elogio delante de la familia sobre sus logros, el reconocimiento de su esfuerzo y la revisión de sus progresos son para ellos más importantes que unas calificaciones numéricas. Debemos disfrutar de este tiempo como una parte más en la que contribuimos a su crecimiento desde el cariño y el afecto con grandes dosis de paciencia.

María Sánchez Calvo.

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enero 17

EVALUACIÓN FINAL DE BACHILLERATO

A continuación te resumimos la información más destacada de la Orden ECD/1941/2016, de 22 de diciembre, por la que se determinan las características, el diseño y el contenido de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad, las fechas máximas de realización y de resolución de los procedimientos de revisión de las calificaciones obtenidas, para el curso 2016/2017.
La presente orden tiene por objeto determinar:

a) Las características, el diseño y el contenido de la prueba de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad.
b) Las fechas máximas de realización y de resolución de los procedimientos de revisión de las calificaciones obtenidas.

Materias objeto de evaluación.
Las pruebas versarán sobre las materias generales del bloque de las asignaturas troncales de segundo curso de la modalidad elegida para la prueba. Los alumnos que quieran mejorar su nota de admisión podrán examinarse de, al menos, dos materias de opción del bloque de las asignaturas troncales de segundo curso.

Características y diseño de las pruebas.

Comprenderán la matriz de especificaciones, la longitud (número mínimo y máximo de preguntas), tiempo de aplicación, la tipología de preguntas (preguntas abiertas, semiabiertas y de opción múltiple) y los cuestionarios de contexto.

Matrices de especificaciones.

1. Las matrices de especificaciones establecen la concreción de los estándares de aprendizaje evaluables asociados a cada uno de los bloques de contenidos, que darán cuerpo al proceso de evaluación. Así mismo, indican el peso o porcentaje orientativo que corresponde a cada uno de los bloques de contenidos establecidos para las materias objeto de evaluación, de entre los incluidos en el Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre.
2. Las matrices de especificaciones establecidas para cada una de las materias incluidas en la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad son las recogidas en el anexo I de la orden.

Longitud de las pruebas.

1. Se realizará una prueba por cada una de las materias objeto de evaluación.

2. Cada prueba constará de un número mínimo de 2 y un número máximo de 15 preguntas.

3. Cada una de las pruebas de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad tendrá una duración de 90 minutos. Se establecerá un descanso entre pruebas consecutivas de, como mínimo, 30 minutos. No se computará como periodo de descanso el utilizado para ampliar el tiempo de realización de las pruebas de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo a los que se les haya prescrito dicha medida.

4. La evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad tendrá una duración de un máximo de cuatro días.

Pruebas y tipología de preguntas.

1. Preferentemente, las pruebas se contextualizarán en entornos próximos a la vida el alumnado: situaciones personales, familiares, escolares y sociales, además de ntornos científicos y humanísticos.

2. Cada una de las pruebas contendrá preguntas abiertas y semiabiertas que requerirán del alumnado capacidad de pensamiento crítico, reflexión y madurez. Además de estos tipos de preguntas, se podrán utilizar también preguntas de opción múltiple, siempre que en cada una de las pruebas la puntuación asignada al total de preguntas abiertas y semiabiertas alcance como mínimo el 50 %.

Contenido de las pruebas.

1. Al menos el 70 % de la calificación de cada prueba deberá obtenerse evaluando estándares de aprendizaje seleccionados entre los definidos en la matriz de especificaciones de la materia correspondiente, que figura en el anexo I de la orden ministerial y que incluye los estándares considerados esenciales. Las administraciones educativas podrán completar el 30 % restante de la calificación evaluando estándares de los establecidos en el anexo I del Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato.

2. Los porcentajes de ponderación asignados a cada bloque de contenido en cada materia harán referencia a la puntuación relativa que se asignará a las preguntas asociadas a los estándares de aprendizaje evaluados de los incluidos en dicho bloque. Estas ponderaciones son orientativas.

3. En la elaboración de cada una de las pruebas de la evaluación se procurará utilizar al menos un estándar de aprendizaje por cada uno de los bloques de contenido, o agrupaciones de los mismos, que figuran en la matriz de especificaciones de la materia correspondiente.

4. La evaluación del alumnado con necesidades educativas especiales derivadas de discapacidad tomará como referencia las adaptaciones curriculares realizadas para el mismo a lo largo de la etapa.

Fechas límite para la realización de las pruebas.

1. Las pruebas deberán finalizar antes del día 16 de junio. Los resultados provisionales de las pruebas serán publicados antes del 30 de junio.

2. Las pruebas correspondientes a la convocatoria extraordinaria deberán finalizar:

a) Antes del día 8 de julio, en el caso de que la Administración educativa competente determine celebrar la convocatoria extraordinaria en el mes de julio. En este caso, los resultados provisionales de las pruebas deberán ser publicados antes del 22 de julio.
b) Antes del día 15 de septiembre, en el caso de que la Administración educativa competente determine celebrar la convocatoria extraordinaria en el mes de septiembre.
En este caso, los resultados provisionales deberán ser publicados antes del 23 de septiembre.

Calificación de las pruebas.

1. La calificación de la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad será la media aritmética de las calificaciones numéricas obtenidas de cada una de las pruebas realizadas de las materias generales del bloque de asignaturas troncales expresada en una escala de 0 a 10 con tres cifras decimales y redondeada a la milésima. Esta calificación deberá ser igual o superior a 4 puntos.
2. La calificación para el acceso a la Universidad se calculará ponderando un 40 por 100 la calificación señalada en el párrafo anterior y un 60 por 100 la calificación final de la etapa. Se entenderá que se reúnen los requisitos de acceso cuando el resultado de esta ponderación sea igual o superior a cinco puntos.

Revisión de las calificaciones obtenidas.

1. Los padres, madres o tutores legales y, en su caso, los alumnos podrán solicitar al órgano que determine cada Administración educativa la revisión de la calificación obtenida en una o varias de las pruebas que componen la evaluación. El plazo de presentación de las solicitudes para la revisión de la calificación obtenida en una o varias de las pruebas que componen la evaluación será de tres días hábiles, contados a partir de la fecha de publicación de los resultados.
Organización de las pruebas.

1. Las administraciones educativas, en colaboración con las universidades, organizarán la realización material de las pruebas que configuran la evaluación de Bachillerato para el acceso a la Universidad.

Cuestionarios de contexto.

Las administraciones educativas podrán administrar cuestionarios de contexto, de los tipos indicados en el artículo 5 del Real Decreto 310/2016, de 29 de julio. Este cuestionario permite elaborar los indicadores comunes de centro. Los cuestionarios de contexto serán en todo caso anónimos.

Disposición transitoria única. Acceso a la Universidad para el alumnado que inició los estudios de Bachillerato conforme al sistema educativo anterior. En el curso 2016-2017, y en función de lo dispuesto por las administraciones educativas, el alumnado que se incorpore a un curso de Bachillerato del sistema educativo definido por la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, con materias no superadas de Bachillerato del currículo anterior a su implantación y curse dichas materias según el currículo del sistema educativo anterior, no necesitará superar la evaluación de Bachillerato regulada en la presente orden para acceder a los estudios universitarios oficiales de grado. Se aplicará el mismo criterio al alumnado que obtuvo el título de Bachiller en el curso 2015-2016 y no accedió a la Universidad al finalizar dicho curso.
En ambos casos, y cuando este alumnado no se presente a la prueba, la calificación para el acceso a estudios universitarios oficiales de grado será la calificación final obtenida en Bachillerato.
Las matrices de especificaciones de las materias de Bachillerato afectarán a las materias:

Materias generales del bloque de asignaturas troncales
Historia de España
Lengua Castellana y Literatura II
Primera Lengua Extranjera II

Materias generales del bloque de asignaturas troncales según modalidad e itinerario

Ciencias : Matemáticas II
Humanidades :  Latín II
Ciencias Sociales :  Matemáticas aplicadas a las ciencias sociales II
Artes :  Fundamentos del Arte II

Materias de opción del bloque de asignaturas troncales según modalidad

– Ciencias :

Biología
Dibujo técnico II
Física
Geología
Química

– Humanidades y Sociales:

Economía de la Empresa
Geografía
Griego II
Historia del Arte
Historia de la Filosofía

– Artes :

Artes Escénicas
Cultura Audiovisual II
Diseño

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enero 12

¡APRENDE A APRENDER! TÉCNICAS DE ESTUDIO

Como cada año, desde el DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN ponemos en marcha el TALLER DE TÉCNICAS DE ESTUDIO para los alumnos de 6º de Primaria, con el fin de aprender y reforzar técnicas eficaces para obtener buenos resultados.

El taller se compondrá de 8 sesiones, los lunes de 16:30 a 17:30 horas, y comenzará el próximo 16 de Enero. Para participar, sólo es necesario estar dado de alta en el Gabinete Psicopedagógico del Centro y realizar la inscripción.

 

Si tienen cualquier duda, no duden en consultarnos.

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