Estamos en tiempo de Adviento, un tiempo de preparación para la venida de Jesús.
Cada día escucharemos una historia de un personaje. Hoy es el turno de Sinué.
Sinué vivía en Egipto y era escriba. Su trabajo consistía en poner por escrito datos importantes que le pedían los nobles de aquel país.
Un día un sirviente entró en su casa. El sirviente le habló de que su señor iba a iniciar un viaje y le gustaría llevar consigo a un escriba que pudiese poner por escrito el viaje y lo que aconteciese en el camino. Sin embargo el sirviente le advirtió de que se trataba de un viaje muy largo.
Sinué no tenía muchas ganas, su negocio le iba muy bien y no tenía necesidad de hacer un viaje tan largo. Pero el sirviente insistió. Le contó que su señor había visto una estrella en el cielo. Le explicó también que su señor era un sabio y que había descubierto que esa estrella era el signo de algo importante que iba a ocurrir: anunciaba el nacimiento de un rey, y que aquel nacimiento cambiaría la historia y por eso su señor quería estar presente en un acontecimiento tan importante.
El escriba Sinué comenzó a sentir curiosidad aunque le parecía muy extraño que simplemente por ver una estrella, aquel sabio hubiese deducido que iba a ocurrir algo importante. Sin embargo le llamaba la atención poder participar de un acontecimiento tan importante. Al final se animó a participar en aquella expedición.
Fue así como Sinué, el escriba, acabó llegando al portal de Belén. Fue así también como pudo descubrir al Mesías que había nacido. Y finalmente fue así, gracias a que puso por escrito todo esto, que esta historia ha llegado hasta nuestros días: la historia del viaje que hicieron unos sabios desde oriente hasta llegar a Belén.
Para terminar rezamos juntos esta oración:
Gracias, Jesús, por este tiempo de Adviento
en el que vamos preparando tu llegada.
Ayúdanos a descubrir, en cada historia del Belén,
cómo poder vivir nuestra fe también.
Amén