Los cristianos somos sensibles a las necesidades y problemas de nuestro mundo y de las personas que están a nuestro alrededor.
Por los jóvenes, para que encuentren caminos de esperanza y puedan desarrollar plenamente sus talentos y sueños. Roguemos al Señor.
Por los jóvenes que se sienten desorientados o desanimados, para que encuentren apoyo en sus familias, amigos y educadores, y descubran que no están solos. Roguemos al Señor.
Por los jóvenes que sufren dificultades —económicas, emocionales o familiares—, para que reciban la fuerza necesaria para superar los obstáculos. Roguemos al Señor.
Por los jóvenes estudiantes, para que crezcan en responsabilidad, esfuerzo y deseos de aprender y puedan ver cumplidos sus sueños. Roguemos al Señor.
Por todos los jóvenes del mundo, para que se conviertan en constructores de paz, respeto y solidaridad en sus familias y en el colegio. Roguemos al Señor.