Ayer, 12 de octubre, celebrábamos la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, una de las advocaciones de la Virgen María más queridas en España.
La tradición cuenta que, cuando el apóstol Santiago se encontraba en Zaragoza anunciando el Evangelio y estaba cansado y desanimado, María se le apareció sobre un pilar para animarle y recordarle que Dios estaba con él.
Por eso, el Pilar nos habla de algo muy sencillo: hay momentos en los que necesitamos algo o alguien que nos sostenga.
Todos tenemos días en los que estamos fuertes y todo parece ir bien. Pero también hay momentos en los que aparecen las dudas, el cansancio, los problemas o el miedo.
Y precisamente ahí podemos mirar a María.
María nos enseña que tener fe no significa tenerlo todo claro.
A veces significa simplemente confiar y dar el siguiente paso.
Maria te pedimos que nos cuides y nos abras las puertas para acercarnos más a Jesús, ayúdanos a confiar y a ver todos los pilares que Dios ha puesto en nuestras vidas.
Rezamos juntos Dios te Salve María…
Terminamos haciendo la Señal de la Cruz
Maria te pedimos que nos cuides y nos abras las puertas para acercarnos más a Jesús, ayúdanos a confiar y a ver todos los pilares que Dios ha puesto en nuestras vidas.
Rezamos juntos Dios te Salve María…
Terminamos haciendo la Señal de la Cruz