Pasamos a cada apartado.
1. Nos preparamos: Nos hacemos la señal de la cruz y nos quedamos un ratito en silencio para abrir el corazón a Jesús.
2. Leemos despacito:
Señor Jesús:
Cuando yo tenga hambre, ayúdame a compartir mi merienda con quien no tiene.
Cuando tenga sed, recuérdame ofrecer un vaso de agua.
Cuando sienta frío, enséñame a abrigar al que lo necesita.
Cuando me sienta triste, dame fuerzas para consolar a un amigo.
Cuando algo me cueste mucho trabajo, ayúdame a echarle una mano a los demás.
Cuando no tenga ganas de jugar, haz que me acuerde del que está solo en el patio.
Cuando me enfade o sienta ganas de protestar, ayúdame a decir palabras bonitas a los demás.
Cuando esté aburrido o triste, dame ganas de sacarle una sonrisa a alguien.
Cuando quiera que todos me escuchen a mí, ayúdame a escuchar primero a mis compañeros.
Cuando quiera que me cuiden, recuérdame cuidar yo a los demás.
Y cuando solo piense en mí mismo, haz que mire a mi alrededor para ver quién me necesita.
Señor, queremos ser tus superayudantes en el mundo.
Usa nuestras manos no solo para compartir lo que tenemos, sino para regalar tu cariño y tu amor a todos.
Amén.
3. Compartimos: Invitamos a los niños a decir en voz alta qué frase o idea les ha gustado más o cómo pueden ponerla en práctica hoy en el colegio.
4. Despedida: Terminamos todos juntos haciéndonos la señal de la cruz.
Oración para Aprender a Amar
Comenzamos haciendo la señal de la cruz y guardando un ratito de silencio para prepararnos para la oración.
El profesor lee muy despacio la oración.
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.
-Madre Teresa de Calcuta M.C.
Al finalizar la oración , invitamos a los alumnos a decir en voz alta las frases que más les ha gustado.
Terminamos todos haciendo la señal de la cruz