junio 17

ESTUPENDAS IDEAS PARA HACER CON TUS HIJOS EN VERANO

Son muchas las familias de padres-madres trabajadores fuera de casa, y también de padres-madres a tiempo completo, que tiemblan cuando se acercan las largas vacaciones estivales de los niños porque hay mucho día por delante. Por ello os queremos proponer un montón de ideas para hacer con niños.

Además del recurso de abuelos y campamentos y talleres de verano, el tiempo que los padres están con sus hijos puede ser muy enriquecedor y divertido si lo aprovechamos para hacer cosas juntos.

“Se aprende más jugando que estudiando”, así que merece la pena realizar alguna de las muchas actividades que os proponemos.

El verano ya está aquí y ha llegado para quedarse. Eso significa que nuestros hijos tienen todo el tiempo del mundo para jugar y disfrutar. Y aunque nosotros todavía no estemos de vacaciones debemos intentar que nuestros ratos con ellos sean como-si-estuviéramos-de-vacaciones. Ellos se merecen este descanso de cole, de extraescolares, de horarios, de un no parar de un lado a otro y se merecen que dediquemos nuestro tiempo a disfrutarlo con ellos. ¡Y nosotros también nos lo merecemos!

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mayo 28

La regla de las tres C para educar niños felices

Mi mamá me regaña y hasta me castiga cuando descubre que le he dicho una mentira, platica Maru, de ocho años de edad. Lo raro, continúa la niña, es que ayer fuimos a un restaurante y de buenas a primeras me dijo: ’Ahí viene la señorita, si te pregunta tu edad le dices que tienes seis, ¿entendiste?’
También la otra vez, me estaba recordando que no debo mentir y en eso sonó el teléfono. Fui a contestar y mi mamá me advirtió: ’Si es fulanita dile que no estoy.’
¿Qué pasa? ¿Antes era malo mentir y ahora ya no lo es tanto? Tiene razón Maru en estar un poco confundida, ¿no? Sencillamente su mamá no le está dando, por el momento, ejemplo de congruencia.

Las tres ’C’

El ejemplo anterior demuestra la existencia de una regla básica (en este caso, no usada) que ayuda a los padres para formar buenos hábitos en sus hijos, es la regla de las tres C, que significan: congruencia, constancia y consecuencias.
Los padres que siguen esta regla tienen la total garantía de que habrá buenos resultados, el único pequeño detalle es que esta regla los compromete también a ellos, no es una regla para aplicar a otros sino para aplicarla con los hechos a la propia conducta.

Resultados
Cuando en el hogar no se pone en práctica la regla de las tres ’C’, lo único que se logra es un ambiente de tensiones, desorden, gritos, regaños, caras largas y malestar general.
Es momento ahora de pensar en estrategias que nos ayuden a evitar situaciones de conflicto entre padres e hijos.
¿Cómo le podemos hacer los padres para inculcar la responsabilidad en nuestros hijos? La responsabilidad se empieza a inculcar desde que el niño es pequeño, ¡sí, pequeño! Este ya puede empezar a recoger sus juguetes y regresarlos a su lugar, esto le enseña que hay cosas por hacer que le corresponden a él, que las puede hacer bien y que se espera que las haga.
Los niños son serviciales, y les gusta ayudar en diferentes actividades. Si esperamos a que sean adolescentes para pedirles que recojan su plato de la mesa o recojan su cuarto, ¡créame!, será muy tarde.

Primera ’C’: La Congruencia
Se basa en el ejemplo. Si queremos hijos ordenados, amigables y sinceros debemos ser los primeros en ser así.
Hay una frase incongruente que dice: Haz lo que digo, pero no lo que hago. Además de incongruente es inoperante porque lo que se imita es el ejemplo antes que las palabras.
Lo más común es que si usted trata a sus hijos con cortesía y respeto ellos harán lo mismo con los demás.
¡Cómo podemos exigir a nuestros hijos modelos de conducta que ni siquiera nosotros podemos adoptar!
¿Por qué molestarme si me encuentro a mi hijo bebiendo alcohol, si yo he dado el ejemplo?
Segunda ’C’: La constancia
Equivale a no quitar el dedo del renglón. ¡Cuántas veces nos sentimos cansados, sin ganas de corregir a los hijos porque cometen los mismos errores todos los días o simplemente nos hacemos los sordos o los ciegos y dejamos pasar actitudes de ellos, como tomar alimentos entre comidas, hablar bruscamente al pedir las cosas o acostarse sin cepillarse los dientes.
Un ejemplo: si su niño tiene la costumbre de dejar la mochila en el primer lugar que encuentra, usted le recuerda que la lleve a su lugar y él accede, ¡muy bien, ya está! Pero si esta situación se repite y ahora ya no se siente con humor de llamar al niño para que la recoja y usted lo hace, créame, tiene ya parte de la batalla perdida.
La constancia es la base para adquirir hábitos: terminar la tarea empezada, poner en orden los juguetes, ver la televisión sólo a la hora permitida, y más.
La repetición constante de la reglas establecidas nos llevará a las metas que queramos alcanzar. Es aquí donde el cansancio, los estados de ánimo, la impaciencia y la comodidad nos ponen duros obstáculos para no ser constantes con lo que exigimos a nuestros hijos.
Si no permite excepciones, verá los resultados más pronto de lo que se imagina.
Tercera ’C’: Las consecuencias
Cada acción buena o mala tiene su consecuencia o, lo que es lo mismo, cada causa tiene un efecto.
Con sólo esta idea que se grabara a fuego en la mente de los pequeños, se evitaría tantas desgracias futuras.
¡Hay que permitir a los hijos que experimenten las consecuencias de sus propios actos! Si les resolvemos todo les hacemos un gran daño y les robamos la gran oportunidad de crecer y madurar.
Las naturales consecuencias son de gran ayuda para nosotros los padres, ni siquiera hay por qué enojarse si por ejemplo la niña rompe un vaso lleno de leche, lo único que debe hacer en seguida es recoger bien los vidrios, limpiar a profundidad el líquido y dejar tan limpio como estaba.
Las consecuencias actúan por sí solas, ellas marcarán el autocastigo del niño y así, en la próxima ocasión tendrá más cuidado y no habrá motivo para enojarse con sus papás.
Esta es la regla de las tres ’C’, pequeña, pero muy completa, para que empiecen a formarse los hijos y terminemos de formarnos los padres.
Fuente: http://www.churchforum.com/

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mayo 22

Técnica de Relajación 5 4 3 2 1: Sencillo y Efectivo Ejercicio para Niños

¿Qué puedes hacer cuando tu hijo se siente abrumado por emociones desagradables o pensamientos no deseados?
La técnica de relajación «5 4 3 2 1» herramienta para el afrontamiento de emociones intensas como la ira o la ansiedad.
Mensaje para cuando estemos trabajando en casa el desarrollo de habilidades de afrontamiento y el manejo de la ansiedad y la ira, es el siguiente:
«Nuestros pensamientos afectan cómo nos sentimos. No es lo que sucede a nuestro alrededor lo que nos hace sentir mal. Lo que nos hace sentir mal es lo que pensamos sobre las cosas que suceden»

El ejercicio 5 4 3 2 1 es una técnica de mindfulness muy simple pero extremadamente efectiva.
Se trata de una técnica que utiliza nuestros sentidos para ayudarnos a distraer la mente de nuestras emociones no deseadas y situarnos en el momento presente.
¿Cómo practicar la técnica de relajación 5 4 3 2 1?
Poneos cómodos, y lo más relajados posible
Pídale a su hijo/alumno que nombre lo siguiente:
5 cosas que puedes VER en la habitación
4 cosas que puedes SENTIR / TOCAR ahora mismo
3 cosas que puedes ESCUCHAR
2 cosas que puedes OLER ahora
1 cosa que puedes PROBAR/ DEGUSTAR

Una variación del ejercicio de relajación 5 4 3 2 1
El ejercicio anterior repasa nuestros cinco sentidos. Pero se puede practicar una variación de esta actividad.
1. Reemplaza «Nombra 1 cosa que puedes probar» por «Dime 1 COSA BUENA de TI MISMO». Este ejercicio funciona muy bien con este cambio.
Ayuda a distraer sobre pensamientos no deseados, a reflexionar sobre algo realmente bueno sobre sí mismo.


Consejos prácticos para practicar el ejercicio de mindfulness 5 4 3 2 1
¿Qué pasa si el niño está tan ansioso que no podéis ni empezar el ejercicio?
Es posible que os ayude practicar algunos ejercicios de respiración antes de comenzar. Mezclar dos estrategias de distracción hasta lograr que se calme lo suficiente: sentaros uno frente al otro, con las piernas cruzadas, tomaros de la mano mientras cantáis una canción ( «row your boat»), mientras balancearos hacia adelante y hacia atrás (así se queman energías).
¿Qué pasa si no podemos escuchar, sentir u oler suficientes cosas?
Si no tenemos suficientes estímulos sensoriales tenemos dos alternativas:
1. Puede pedirle a su hijo que nombre cosas favoritas (por ejemplo, «nombra 2 olores que te gustan» en lugar de «nombra 2 cosas que puedes oler»
2. Como se trata de traer la la mente al momento presente, es mucho menos poderoso y efectivo «pensar» en los olores o sonidos favoritos , frente a realmente olerlos u oírlos.
Si no tenemos suficientes estímulos sensoriales en el momento de realizar este ejercicio, se pueden crear. Por ejemplo:
SENTIR / TOCAR: se le pide que cierre los ojos para concentrarse en lo que siente. Así se puede soplar suavemente un poco de aire en su rostro, aplicar una presión suave en un brazo o pasar un dedo por su mano para hacerle cosquillas.
OIR: Nos aseguramos de que la ventana esté abierta. Si en la casa no escuchamos suficientes sonidos (la lavadora, alguien tecleando en el ordenador), es posible que fuera oigamos pájaros cantando, tráfico o el ladrido de perros)
OLOR: En lugar de pedirle que imagine un olor, ¿por qué no proporcionar esa experiencia agradable con una vela perfumada o los pequeños tarros de especias de la despensa?

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abril 28

El virus que enseñará a nuestros hijos a ser resilientes

Dice el proverbio que ningún mar en calma hizo experto al marinero. En efecto, las adversidades tienen la cualidad de volvernos más fuertes, si sabemos aprovechar las lecciones que traen ocultas tras la apariencia de infortunio. Aprovechar el tiempo que ahora sí tenemos para generar vínculos emocionales más fuertes y sanos con nuestros hijos. Una situación inusual que podemos exprimir para hacernos más fuertes y aprender el valor de la resiliencia.
La pandemia del coronavirus viene con una carpeta de lecciones interesantes bajo el brazo. Nos brinda un tiempo de receso y una oportunidad única para reconectar con nosotros mismos, con nuestros anhelos y temores y, como consecuencia, con los de nuestros hijos. “Ante una situación extrema, tenemos dos opciones: podemos venirnos abajo, desesperarnos y entrar en conflicto, o bien aprovecharlo para replantearnos aspectos de nuestras vidas, crecer emocionalmente y tejer vínculos más sanos entre nosotros y nuestra familia. Esto requiere tiempo, un tiempo que ahora sí tenemos”.
Conviene mirar al coronavirus como un maestro y plantearnos qué podemos aprender de una situación tan cruel y adversa. Y nos trae varias lecciones de vida impagables. “Primero: nos puede ayudar a cultivar nuestras fortalezas, aquello que nos mantiene estables en medio del temporal y nos ofrece tiempo interior, hacia adentro. Segundo: hemos comprobado cómo mejora la salud del planeta al estar confinados. Esto también es interesante. Tercero, y muy importante: nos ayuda a practicar la empatía, a desdramatizar nuestra situación, mientras lo más grave sea tener que quedarnos en casa. Porque, aunque tenga momentos dramáticos, debemos tener en cuenta que hay personas en situaciones más desesperadas que la nuestra, y valorarlo en su justa medida es una exigencia moral para con los que están pasándolo realmente mal”.
Todas estas y otras enseñanzas pueden ser compartidas en familia durante los días de confinamiento. De hecho, desde nuestros hogares, podemos observar cómo digieren nuestros hijos la situación e, incluso, aprender de ellos. Aunque los veamos como seres ingenuos y vulnerables, conviene explicarles qué está pasando de forma veraz para que puedan, por ellos mismos, desarrollar una virtud que les será muy útil en la vida adulta: la resiliencia. “Tenemos que decirles la verdad, que existen virus, que a veces mutan y pasan cosas como esta. Pero subrayando que no es el fin, sino que debemos tomar precauciones y quedarnos en casa para poder salir todos juntos de esta situación”.

Flexibilidad, pero con sentido común: por ejemplo, permitir un uso más prolongado de pantallas y redes, aunque limitándolo igualmente. ¿Cómo? Proponiendo actividades diferentes, y reservar algunas de ellas para fortalecer la comunicación emocional con la familia. “Por ejemplo, hablar de nuestros sueños o proyectos. Eso nos proyecta hacia el futuro y es muy necesario en ocasiones así y, además, nos da la oportunidad de establecer los pasos para llegar a ellos. También podemos hablar sobre la amistad y pensar en un buen amigo o amiga que haya hecho algo bueno por nosotros, y nosotros por él o ella, y darle las gracias”. Otra opción es conversar sobre lo que hace feliz a cada miembro de la familia, y pensar en qué podemos hacer hoy para hacernos felices mutuamente”. O sea, experimentar la felicidad de hacer feliz al otro.
Pero cuidado. Este no será un camino fácil. Habrá momentos difíciles, de tristeza, confusión, llanto, rabia o agobio que también merecen espacio y respeto, por ello no debemos esconder la vulnerabilidad, siempre y cuando quede clara la transitoriedad de esa emoción. “Lo que tienen que ver nuestros hijos es que el dolor es humano y normal, pero también que somos capaces de salir ahí porque tenemos en qué o en quién apoyarnos. Que se entra sin querer, pero se tiene que salir queriendo y dándole un sentido que nos haga más sabios y resistentes ante la vida”, detallando con precisión la importancia de este momento histórico para los pequeños.
¿Y los adolescentes? Desde luego, merecen un capítulo aparte. Los adolescentes han manifestado que les ha servido para reforzar la comunicación y el vínculo con sus padres. Aunque no lo demuestren, quieren muchísimo a su familia. También que si se encierran en su mundo es para conectarse con ellos mismos, porque también tienen miedo y sufren. Por eso, aunque no lo parezca, ellos también necesitan palabras de consuelo. “A los adolescentes hay que hablarles con mucha dulzura y amor porque, aunque nos pongan caras raras, su corazón sí lo registra”.
Empatía, responsabilidad, solidaridad, paciencia, autodisciplina, generosidad, altruismo, libertad y confianza en que esto pasará, que vamos a salir de esta. Estas son las fichas de aprendizaje que trae el coronavirus en su lección pandémica, y depende de nosotros aprovecharlas, si no todas, alguna de ellas, ya que nos ayudarán a ver la vida con otros ojos. “La vida es preciosa y vale la pena vivirla, a pesar de las dificultades, y por tanto debemos cuidar mucho nuestra vida y la de las personas que tenemos alrededor”.

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abril 22

VIVIR LAS EMOCIONES BASICAS ES EDUCAR EN LAS EMOCIONES

«No hay emociones positivas ni negativas. Todas las emociones son necesarias». 
10 emociones básicas:
El miedo “es el que nos permite estar vivos y tener prudencia” para traspasar los límites. No volvamos a decir a nuestros hijos que no tengan miedo sino que les contemos “cuándo sientes miedo y por qué y en qué situaciones el miedo te ayuda”.
La rabia o el enfado los sentimos cuando las cosas no salen bien y necesitamos aprender a controlarlo. El enfado tiene una misión muy importante: “me da energía para conseguir retos en nuestra vida y salvar los obstáculos”.
La sorpresa es una emoción fundamental en la educación: “tenemos que provocar en la educación de nuestros hijos que no pierdan el proceso de sorpresa”. Cuidar la sorpresa “significa provocar la sensibilidad y permeabilidad en la totalidad de los sentidos de nuestros hijos”. Una de las funciones de la sorpresa es “ser bisagra que me va a permitir cambiar de emoción”.
La culpa no se suele tener en cuenta dentro de las emociones básicas. Una culpa constructiva, “que lleva a la plataforma de acción de la reparación” y nos ayuda a “entender que el error es una oportunidad”. No seria  correcto plantear a nuestros hijos que actúen para el acierto. Planteemos a nuestros hijos que deben actuar para el error, para la resiliencia, para el fracaso”, porque “cuando aprendes del error y del fracaso podemos seguir adelante”. Por eso debemos “entender y trabajar la culpa como emoción en casa”.
La tristeza resetea el cerebro.  “Vuestro ordenador con doscientas ventanas abiertas al mismo tiempo y se peta. ¿Y qué haces? Reseteo”. La tristeza permite resetear, parar “porque no hay actividad química, parar para volver a empezar”.
El asco es necesario para “rechazar lo nocivo” y es una emoción que nos ayuda a “aprender a elegir y a rechazar”. Es una emoción que nos cierra.
La curiosidad nos salvará. Cuando un niño llega por la tarde a casa, no le pregunten qué ha aprendido, sino qué se ha preguntado. En lugar de enseñar consecuencias, tendríamos que preguntarnos por las causas.
La admiración hace que nuestros hijos “no aprenden nada de lo que les decimos, nos aprenden a nosotros”. Nos ubicamos como referentes, “por eso nos admiran y nos aprenden, te aprenden porque te aman y te aman porque te admiran y solo necesitan que tú los admires”.
La seguridad es importante “para arriesgar, equivocarse” y entender que no pasa nada si hay problemas o errores, porque “es una nueva oportunidad para empezar”. La seguridad es fundamental para “aprender y crecer, para dar nuevas oportunidades, y asegurar que estamos aquí, a su espalda, para contenerlos pase lo que pase, porque te quiero por quien eres y no por lo que haces”.
La alegría debe sazonar nuestro día a día. Por eso nos invita a reírnos al menos cinco veces al día “con ruido”. Se trata de disfrutar del momento, aprender a disfrutar del logro conseguido.


Las emociones más importantes para educar están dentro de la palabra CASA: y van a provocar que se dé esa educación afectiva y del afecto: curiosidad, admiración, seguridad y alegría.
Educar en las emociones y crear un buen vínculo.El amor es confianza, es decirle a tu hijo que yo creo en ti y que quiero que seas lo que tú quieras ser y que te quiero por quien eres, no por lo que haces”. Creer es crear y eso es educar. Solo desde estas emociones se crea el vínculo y todo queda definido.
Las claves para crear un buen vínculo con nuestros hijos son varias: otorgándoles un rol activo dentro de casa, debemos “ponernos en su lugar, piensa como él piensa, mira como él mira y aprende de él”. Nuestro hijo “casi siempre te mira a ti y te dice escúchame, sonríeme, dime que me quieres, aunque ya lo sepa”. Colocar normas y hábitos , “asumir nuestras responsabilidades” en lugar de culpar al otro.
“Nuestros hijos son cometas” que aprenden a volar primero dándose golpes, mientras tú sufres y “les aseguras que algún día podrán volar”. Finalmente vuelan y se sueltan “y te das cuenta de que has hecho bien tu trabajo”.

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octubre 28

10 CONSEJOS PARA CORREGIR LA CONDUCTA AGRESIVA EN NIÑOS

1.Enséñele las reglas de la casa. Los niños no conocen las reglas de la casa hasta que se le enseñan, por lo que esto es una de sus responsabilidades importantes en la crianza. Es habitual que los niños pequeños estén interesados en tocar y explorar, por lo que si hay cosas valiosas que usted no quiere que toquen, escóndalas o quítelas de donde estén. Piense en la posibilidad de organizar un espacio en su casa donde su hijo pueda jugar con libros y juguetes. Siempre que el niño no obedezca una regla importante, hay que amonestarlo de inmediato para que entienda exactamente qué es lo que hizo mal.
2.Las amenazas están sobrevaloradas. Siempre es más eficaz reforzar de manera positiva las conductas deseadas y enseñar a los niños conductas alternativas en vez de tan solo decir «Deja eso o ya verás». Dígales que la próxima vez que estén enojados, deberán usar sus palabras.
3.Presente distracciones saludables. A la vez que enseña a su hijo a responder de otras maneras, no hay nada de malo en distraerlo a veces o probar otro método. Siempre y cuando no lo esté «sobornando» para que se comporte de otra manera ofreciéndole dulces. Por ejemplo, no hay nada de malo con cambiar intencionalmente su foco de atención.

4.«Contrólate«. Bueno, todavía no puede. Recuerde que los niños pequeños, por naturaleza, tienen poco autocontrol. Necesitan que les enseñen a no patear, golpear o morder cuando están enojados, sino a expresar sus sentimientos con palabras.
5.«No tenemos que lastimarnos«. Supervise a su hijo con atención cuando esté discutiendo con sus compañeros de juego. Si el conflicto es leve, mantenga su distancia y permita que los niños lo resuelvan solos. No obstante, debe intervenir cuando los niños se involucran en una pelea física que sigue aún después de que les dice que se detengan o cuando un niño parece tener una ira incontrolable y está agrediendo o mordiendo al otro. Separe a los niños y manténgalos así hasta que se hayan tranquilizado. Si la pelea fuera demasiado violenta, tal vez tenga que dar por terminada la sesión de juego. Deje en claro que no importa quién «empezó». Intentar lastimarse no tiene excusa.
6.Alternativas a la pelea. Enseñe a su hijo a decir «no» en un tono de voz firme, a dar la espalda o a buscar llegar a un acuerdo en vez de pelear físicamente. A través del ejemplo le está enseñando a su hijo a resolver las discrepancias con palabras, de manera más eficaz y civilizada, en vez de usar la violencia física.
7.«¡Bien hecho!» Elogie a su hijo cuando su comportamiento es adecuado y explíquele cómo se está comportando como una persona «grande» siempre que aplica estas tácticas en vez de pegar, patear o morder. Y siempre reafirme y elogie las conductas cuando vea a su hijo ser amable y gentil.

8.Las pausas obligadas están bien. Tampoco hay nada de malo en poner a su hijo en una pausa obligada cuando se porte mal; estas pausas pueden usarse en niños desde el primer año. Consulte más información en Cómo poner en práctica las «pausas obligadas«.
9.Controle su propio carácter. Esté siempre atento a su propia conducta cuando esté cerca de su hijo. Una de las mejores maneras de enseñarle el comportamiento adecuado es controlando su propio carácter. Si usted expresa su enojo con tranquilidad y discreción, es probable que su hijo siga su ejemplo.
10.Manténgase firme. Si debe disciplinar a su hijo, no se sienta culpable; y no se disculpe bajo ninguna circunstancia. Si su hijo percibe sus sentimientos encontrados, se convencerá de que lo que hizo estuvo bien y que usted es el «malo». Aunque disciplinar a un hijo nunca es agradable, es una parte necesaria de la crianza y no hay razón para sentirse culpable. Es preciso que su hijo entienda cuando está equivocado; es importante que asuma la responsabilidad de sus actos y que esté dispuesto a aceptar las consecuencias.
FUENTE: https://www.healthychildren.org/

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septiembre 17

Una Tragedia silenciosa

Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas:
Las estadísticas no mienten:
• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años
¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal?
Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:
• Padres emocionalmente disponibles
• Limites claramente definidos
• Responsabilidades
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento
En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de:
• Padres distraídos digitalmente
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños «gobiernen el mundo» y sean quienes pongan las reglas
• Un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo
• Sueño inadecuado y nutrición desequilibrada
• Un estilo de vida sedentario
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea y ausencia de momentos aburridos
¿Qué hacer?
Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que despertar y volver a lo básico. ¡Todavía es posible! Muchas familias ven mejoras inmediatas luego de semanas de implementar las siguientes recomendaciones:
• Establezca límites y recuerde que usted es el capitán del barco. Sus hijos se sentirán más seguros al saber que usted tiene el control del timón.

Ofrezca a los niños un estilo de vida equilibrado lleno de lo que los niños NECESITAN, no sólo de lo que QUIEREN. No tenga miedo de decir «no» a sus hijos si lo que quieren no es lo que necesitan.
• Proporcione alimentos nutritivos y limite la comida chatarra.
• Pase por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades como: ciclismo, caminata, pesca, observación de aves / insectos
• Disfrute de una cena familiar diaria sin teléfonos inteligentes o tecnología que los distraiga.
• Jueguen juegos de mesa como familia o si los niños son muy chiquitos para juegos de mesa, déjese llevar por sus intereses y permita que sean ellos quienes manden en el juego
• Involucre a sus hijos en alguna tarea o quehacer del hogar de acuerdo a su edad (doblar la ropa, ordenar los juguetes, colgar la ropa, desembalar los víveres, poner la mesa, dar de comer al perro etc.)
• Implemente una rutina de sueño consistente para asegurar que su hijo duerma lo suficiente. Los horarios serán aún más importantes para los niños de edad escolar.
• Enseñar responsabilidad e independencia. No los proteja en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida,
• No cargue la mochila de sus hijos, no lleve sus mochilas, no les lleve la tarea que se olvidaron, no les pele los plátanos ni les pele las naranjas si lo pueden hacer por sí solos (4-5 años). En vez de darles el pez, enséñeles a pescar.
• Enséñeles a esperar y a retrasar la gratificación.
• Proporcione oportunidades para el «aburrimiento», ya que el aburrimiento es el momento en que la creatividad despierta. No se sienta responsable de mantener siempre a los niños entretenidos.
• No use la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni lo ofrezca al primer segundo de inactividad.
• Evite el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: «aburrimiento»
• Ayúdeles a crear un «frasco del aburrimiento» con ideas de actividades para cuando están aburridos.
• Esté emocionalmente disponible para conectarse con los niños y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales:
• Apague los teléfonos por la noche cuando los niños tengan que ir a la cama para evitar la distracción digital.
• Conviértase en un regulador o entrenador emocional de sus hijos. Enséñeles a reconocer y a gestionar sus propias frustraciones e ira.
• Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.
• Conéctese emocionalmente – sonría, abrace, bese, cosquillee, lea, baile, salte, juegue o gatee con ellos.
FUENTE: La Voz de La Rinconada
Artículo escrito por el Dr. Luis Rojas Marcos Psiquiatra.

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octubre 29

5 TRUCOS PARA QUE TUS HIJOS SEAN ORDENADOS

1. Crear hábitos y rutinas, el ordenar y recoger lo que han utilizado es su responsabilidad.
No hagas el trabajo por ellos, se constante, es indispensable que desde edades muy tempranas asuman la responsabilidad de recoger sus juguetes, ropa o material escolar después de hacer los deberes. Es importante predicar con el ejemplo y enseñar y explicar cómo deben hacer las cosas. Importante ser constantes y nos puede ayudar el tablón de recompensas.
2. Se flexible en cuanto a tiempos y lugares
Es importante que ellos participen en las decisiones de donde guardar sus cosas y en qué momento recoger, ya los motivará y favorecerá la asimilación de responsabilidades. Se flexible y olvida algunas de tus manías, os lo digo por experiencia.

3. Inventa juegos que impliquen ordenar y recoger
Sobre todo con los más peques de la casa funcionan las rutinas divertidas asociadas a juego o canciones, demuestra que ordenar puede ser un juego más y súper divertido.

4. El refuerzo positivo siempre funciona, la educación emocional es indispensable
Refuerza con abrazos, aplausos sus logros, díselo todas las veces que puedas este punto es el más importante que ellos perciban lo orgullosa/o que estas de su trabajo, pero no seas condescendiente con ellos, si algo puede mejorar díselo después de reforzarlo positivamente.
5. La paciencia es la madre de todas las ciencias.
No desesperes, no tires la toalla, se constate, los hábitos se crean poco a poco, plantéate metas reales, objetivos asumibles.

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