EL FUTURO ES PRESENTE (Diario de Ávila)

El Instituto Tecnológico de los Colegios Diocesanos ayuda a los alumnos a implicarse en las nuevas tecnologías como una forma de educación transversal y, sobre todo, muy atractiva. Un claro ejemplo son los talleres de robótica.

Explicaciones por parte de uno de los profesores, en una jornada organizada por la Ampa. / FOTOS: SILVIA RINCÓN

 

No se trata de usar las nuevas tecnologías porque sí, sino de fomentar habilidades y competencias, potenciar la educación trasversal y atractiva, el espíritu emprendedor. En definitiva, despertar la curiosidad.

Todas estas ideas están detrás del Instituto Tecnológico de los Colegios Diocesanos, una idea que nació hace unos seis años y que hoy en día es una realidad que tiene mucho futuro porque se prepara a los estudiantes para manejarse en un entorno laboral donde se pedirá a personas activas, flexibles, creativas y orientadas al trabajo en equipo. También capaces de aportar soluciones innovadoras a los retos de hoy.

Esta perspectiva ya se tenía en cuenta cuando se empezó el camino en los Colegios Diocesanos con la idea de convertirse en referentes en el uso de las nuevas tecnologías. Hoy en día siguen trabajando activamente para ello, como se ve con la oferta de talleres de robótica con el uso, por ejemplo, de impresoras 3D.

Lo primero que se hizo fue modernizar los procesos del propio centro, agilizando la información compartida con las familias. Pasos para lo que fue necesario adquisición de ordenadores, modernización de las instalaciones y formación del profesorado, que aún hoy continúa.

Así lo explican David Martín Pascual, director del Instituto Tecnológico de los Colegios Diocesanos; Carlos Sánchez de Miguel, responsable del área de Robótica; Gustavo Rodríguez, jefe de estudios de Secundaria y Miguel Ángel Sánchez, director Pedagógico de Infantil y Primaria.

Se trata de un proyecto en el que se han implicado con intensidad las distintas áreas del centro, pero también, por ejemplo, las Ampas, que han ayudado a adquirir material, algo imprescindible en este camino emprendido y que «no es barato». Con este apoyo se han podido comprar materiales importantes y que hacen que el centro pueda tener pizarras digitales, proyectores, kits de robótica o algo tan esencial como un buen acceso a internet. También se han llegado a introducir impresoras 3D.

Con todos ellos ha sido posible pasar de plantear un departamento de nuevas tecnologías a contar con el instituto tecnológico que ha sido muy bien recibido por los alumnos, a quien se les ha sabido «vender» la idea y que llegaron a pensar en «crear un robot que les hiciera los deberes».

Algunas de las piezas elaboradas.

Evidentemente toda esta formación mantiene el ideario del centro, es decir, hacer cosas que tengan un impacto en la sociedad que nos rodea, algo que sirva para cambiar el mundo. Es por ello que se plantea como algo transversal en las diferentes asignaturas, comenzando con la labor de tener unas competencias básicas como es el caso de aprender a emprender, incentivar el espíritu emprendedor, competencias matemáticas, digital y lingüística, aprender a a pensar y el civismo.

Se fomenta, en todo caso, el espíritu de la cultura libre, con uso de software libre y con la idea de devolver las mejoras a la sociedad.

Lo que hace el instituto tecnológico es potenciar nuevas habilidades y competencias mediante un modelo pedagógico consolidado y contrastado, ideado por ‘Lego Education’ y que ya se utiliza en países líderes en educación como Finlandia, Suecia, Corea o Japón. A través de él se fomenta en los participantes el talento, la comunicación, el espíritu emprendedor y la curiosidad por descubrir y aprender.

Para conseguirlo se plantean talleres que resultan extremadamente atractivos a la hora de instruir a los alumnos en la pasión por la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y muchas otras materias relacionadas de forma transversal.

Un ejemplo de todo el impulso que se ha dado se encuentra en los talleres de robótica educativa, impartidos por profesionales altamente cualificados, que ofrecen una enseñanza divertida e interactiva. Estos talleres se dividen en tres bloques, comenzando por el de introducción a la robótica, pensado para alumnos desde primero a tercero de Primaria. En esas edades, la robótica no pasa de ser un juego entretenido por lo que se introduce al niño en la construcción de robots a través de sistemas de bloques de plástico y la incorporación como sensores y motores que son activados para conseguir un objetivo.

El segundo bloque de robótica es para alumnos de cuarto a sexto de Primaria e incluso primero de Secundaria. Lo que se desarrolla, a través de actividades lúdicas, es la experimentación con sistemas automáticos, sensores, actuadores y aplicación de la realimentación en dispositivos de control, el diseño y construcción de robots y el uso del ordenador como elemento de programación y control. Dividido en dos secciones, la primera comienza a trabajar con la programación mientras que en la segunda se plantea un aprendizaje basado en proyectos, donde cada grupo de alumnos completa un ciclo de creación de un robot, desde el concepto inicial hasta la fabricación de las piezas.

El tercer bloque de talleres es el de introducción a la electrónica y programación con Arduino. Aquí se realiza un recorrido por diversos conocimientos de electrónica, programación, ingeniería, mecánica y electrónica para que los alumnos programen y construyan sus propios experimentos en electrónica, arte digital con LED, ropa inteligente y robots. Por ello terminan construyendo circuitos, soldando conectores, realizando ejercicios con los pulsadores o incluso creando un algoritmo que logre que su robot siga óptimamente una línea.

Los encargados de tecnología y robótica, junto a parte del material.

Pero estos talleres no son el fin sino un paso más en el que se seguirá trabajando en el curso 2017/2018. El objetivo es seguir incidiendo en el diseño e impresión en 3D, por lo que en este curso se abarcará el proceso de creación de un objeto en tres dimensiones. Se planteará la totalidad del proceso, desde la detección de la necesidad, la documentación de la misma, la recolección de los requisitos, hasta el diseño mediante una herramienta CAD y todos los pasos necesarios para llegar a imprimirla en tres dimensiones.

El último paso será la implementación de la pieza en el entorno en el que se ha planeado y la realimentación para su mejora.

Además se plantearán talleres para padres y en campamentos, puesto que se busca abrir el camino a antiguos alumnos, familias y externos.

Y en un futuro inmediato se creará un ‘Maker Space’, como un espacio de aprendizaje digital a bajo coste equipado con láseres cortadores, routers, escáneres 3D y herramientas de programación. Un espacio en el que aprender, diseñar fabricar y «aprender haciéndolo».

BEATRIZ MAS / ÁVILA