{"id":516,"date":"2017-01-12T21:59:38","date_gmt":"2017-01-12T21:59:38","guid":{"rendered":"https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/?p=516"},"modified":"2017-01-12T21:59:38","modified_gmt":"2017-01-12T21:59:38","slug":"lo-que-le-puede-pasar-a-tu-hijo-de-mayor-si-no-aprende-a-gestionar-la-frustracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/2017\/01\/12\/lo-que-le-puede-pasar-a-tu-hijo-de-mayor-si-no-aprende-a-gestionar-la-frustracion\/","title":{"rendered":"Lo que le puede pasar a tu hijo de mayor si no aprende a gestionar la frustraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">De forma muy gen\u00e9rica, cuando hablamos de tolerancia a la frustraci\u00f3n estamos definiendo la amarga sensaci\u00f3n de impotencia, rabia y tristeza por no conseguir aquello que dese\u00e1bamos. La frustraci\u00f3n es una emoci\u00f3n percibida como negativa cuando no se llega a cumplir un proyecto, una ilusi\u00f3n, un deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los ni\u00f1os, especialmente los m\u00e1s peque\u00f1os, tienen conductas que son consideradas por los adultos como ego\u00edstas o egoc\u00e9ntricas. Y, efectivamente, as\u00ed es, sin embargo, es necesario quitarle a esa forma de comportarse la connotaci\u00f3n social o el juicio peyorativo que nosotros ponemos. Este forma parte del desarrollo normal del ser humano que va alcanzando progresivamente mayores niveles de madurez neurol\u00f3gica, tanto a nivel motriz como intelectual o cognitivo. Entre los tres y los seis a\u00f1os, los ni\u00f1os se consideran el centro del mundo, los dem\u00e1s no existen. A esta edad la capacidad emp\u00e1tica es a\u00fan un proceso muy precario e indefinido y no es hasta los seis a\u00f1os cuando se inicia la etapa de la empat\u00eda cognoscitiva o la capacidad de ver las cosas desde la perspectiva del otro, que alcanzar\u00e1 su madurez definitiva en torno a los 10-12 a\u00f1os con la empat\u00eda abstracta o social.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/1483961196_654002_1484046194_noticia_normal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-519\" src=\"https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/1483961196_654002_1484046194_noticia_normal-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/1483961196_654002_1484046194_noticia_normal-300x169.jpg 300w, https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/1483961196_654002_1484046194_noticia_normal-768x433.jpg 768w, https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/1483961196_654002_1484046194_noticia_normal-408x230.jpg 408w, https:\/\/diocesanos.es\/blogs\/orientapvi\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/1483961196_654002_1484046194_noticia_normal.jpg 980w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Saber esto ayuda a entender la raz\u00f3n por la cual los ni\u00f1os peque\u00f1os se comportan de forma narcisista. Ahora bien, de la misma forma que nacemos programados para el lenguaje, pero necesitamos del entorno para producirlo, tambi\u00e9n necesitamos aprender a ser emp\u00e1ticos y a tolerar la frustraci\u00f3n con ayuda de los dem\u00e1s. Con especial protagonismo de los padres que son los referentes fundamentales en edades tempranas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este sentido, resulta frecuente ver c\u00f3mo hay una polarizaci\u00f3n en la forma de gestionar esta habilidad en los ni\u00f1os. Todos conocemos padres que opinan que a los ni\u00f1os se les debe evitar cualquier frustraci\u00f3n, pues ya la vida se encargar\u00e1 de \u201chacerles sufrir\u201d. Tambi\u00e9n est\u00e1n los del lado opuesto que tienden a frustrar de forma intencional al ni\u00f1o en la creencia de que eso \u201cconfiere car\u00e1cter\u201d y as\u00ed aprender\u00e1n a enfrentar la vida que es muy dura. Es decir, infraprotecci\u00f3n frente a sobreprotecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En ese continuo habitamos la mayor\u00eda de padres, m\u00e1s cerca de uno u otro polo, dependiendo de la situaci\u00f3n, del car\u00e1cter del ni\u00f1o, de la forma en que fuimos educados, de nuestro estado de \u00e1nimo en ese momento, cansancio, etc. Es decir, sin una l\u00ednea consistente de actuaci\u00f3n en algo tan b\u00e1sico como es ayudar a nuestros hijos a manejar una de las habilidades emocionales m\u00e1s predictoras de \u00e9xito o de fracaso vital.<\/p>\n<p>Algunos de los <strong>comportamientos t\u00edpicos<\/strong> de ni\u00f1os que no han aprendido a gestionar la frustraci\u00f3n son:<br \/>\n<strong>Agresividad<\/strong>: reaccionan de forma agresiva o con rabietas cuando sienten frustraci\u00f3n.<br \/>\n<strong>Abandono de la tarea<\/strong>, no persisten.<br \/>\n<strong>Impaciencia e impulsividad<\/strong>.<br \/>\n<strong>B\u00fasqueda de refuerzo o gratificaci\u00f3n inmediata<\/strong>.<br \/>\n<strong>Demandan de forma exigente.<\/strong><br \/>\n<strong>Pensamiento polar o radical, poca flexibilidad.<\/strong><br \/>\n<strong> Intolerancia al error o al fracaso.<\/strong><br \/>\n<strong> Dificultad para adaptarse a los cambios.<\/strong><br \/>\n<strong> Ansiedad.<\/strong><br \/>\n<strong> Inseguridad.<\/strong><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida frustra. Por ello es imprescindible tolerar la frustraci\u00f3n y eso se aprende. Hay ni\u00f1os con tendencias de personalidad que estar\u00e1n m\u00e1s predispuestos y otros m\u00e1s resistentes, pero esta es una aptitud, una habilidad que como tantas otras necesita modelaje y herramientas para ser incorporada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No ser capaces de tolerar la frustraci\u00f3n nos convertir\u00e1 en adultos emocionalmente discapacitados, ineptos vitales. La vida va a traer frustraciones s\u00ed o s\u00ed, no siempre nos va a dar aquello que dese\u00e1bamos incluso esforz\u00e1ndonos mucho. Esto es una realidad y no preparar a nuestros hijos para ello es debilitarles, es dejarles sin recursos de afrontamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y no se trata de forzar artificialmente las situaciones que producen frustraci\u00f3n, ya que eso es innecesario, contraproducente y, en mi opini\u00f3n, tambi\u00e9n algo s\u00e1dico. Pero tampoco debemos evitarlas ni mucho menos, compensarlas. Se trata de aprovechar las frustraciones cotidianas, inherentes al hecho de vivir, como preciosas oportunidades de aprendizaje que, sin ellas, no podr\u00edamos hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Nuestro papel como padres y educadores debe ser el del acompa\u00f1amiento emocional en momentos donde la frustraci\u00f3n aparece y duele, reconociendo y validando la emoci\u00f3n primero y ayudando a generar soluciones alternativas despu\u00e9s. Pero debe ser el propio ni\u00f1o quien, sinti\u00e9ndose comprendido y contenido, sea capaz de generar una soluci\u00f3n alternativa. No debemos compensar nosotros lo que fall\u00f3 ya que evitaremos al ni\u00f1o la posibilidad de trabajar aptitudes esenciales como la paciencia, la aceptaci\u00f3n, la soluci\u00f3n de problemas, la demora del refuerzo y la creatividad.<\/p>\n<p><strong>Algunas ideas para ayudar a nuestros hijos a gestionar la frustraci\u00f3n<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<strong>Deja que haga aquello que puede hacer, aunque lo haga despacio y mal<\/strong>. Aunque se equivoque o no lo haga de la forma en que t\u00fa lo har\u00edas. Con ello est\u00e1s capacit\u00e1ndole para vivir el error como algo positivo que nos indica c\u00f3mo no hacer las cosas (luego es un camino, un faro) y est\u00e1s desarrollando en \u00e9l la percepci\u00f3n de logro y competencia personal, ambas pilares de una autoestima s\u00f3lida y resistente a los reveses.<br \/>\nNo compenses el error haci\u00e9ndolo t\u00fa. Deja que lo vuelva a intentar e inv\u00edtale a encontrar por s\u00ed mismo nuevas rutas para resolverlo. Permanece a su lado, tu papel es ofrecer contenci\u00f3n y seguridad para que \u00e9l encuentre su forma de hacer las cosas.<br \/>\n<strong>S\u00e9 referente<\/strong>. Los ni\u00f1os aprenden, sobre todo, por modelaje y nosotros somos los modelos a trav\u00e9s de los cuales filtran la realidad y aprenden a estar en el mundo. Si t\u00fa vives el error como algo negativo, si abandonas la tarea cuando te frustras, si vives un rev\u00e9s cotidiano de forma agresiva, est\u00e1s siendo incoherente con lo que pretendes transmitir. Revisa tu forma de afrontar el fracaso, la frustraci\u00f3n y el error. Para educar hay que reeducarse.<br \/>\nNo dejes que se enfrente a aquello para lo que a\u00fan no est\u00e1 listo. Hay situaciones que requieren la intervenci\u00f3n de un adulto.<br \/>\n<strong>Ay\u00fadale a canalizar la frustraci\u00f3n de forma constructiva<\/strong>: es necesario que aprenda a identificarla, nombrarla y despu\u00e9s encontrar una manera de desactivar la agresividad que pueda generar: sencillas t\u00e9cnicas de respiraci\u00f3n diafragm\u00e1tica, el ejercicio f\u00edsico intenso (correr, saltar, gritar\u2026).<br \/>\n<strong>No minimices ni anules el llanto<\/strong>. Llorar es una respuesta necesaria, positiva y posterior a la agresividad que genera la frustraci\u00f3n, por tanto, es un paso previo para neutralizar la impotencia y sentirnos m\u00e1s preparados para el aprendizaje posterior.<br \/>\n<strong>S\u00e9 emp\u00e1tico de verdad<\/strong>. Escucha sus razones y trata de que hable sobre todo de emociones, de c\u00f3mo se siente. Hablar de ello, es el principio de la aceptaci\u00f3n y, por tanto, de empezar a encontrar sus propias maneras de resolverlo. Contar un suceso parecido que te ocurri\u00f3 a ti cuando eras peque\u00f1o, suele ser percibido por el ni\u00f1o como que est\u00e1s entendiendo realmente su situaci\u00f3n dado que la viviste y en ese saberse comprendido hay un enorme camino recorrido.<br \/>\n<strong>La persistencia en la tarea no tiene que ser seguida ni insistente<\/strong>. Si el ni\u00f1o est\u00e1 intentando algo que no consigue y se frustra, puede ser bueno cambiar de actividad y volver a ello m\u00e1s tarde, cuando el \u00e1nimo haya cambiado. Neg\u00f3cialo con \u00e9l previamente.<br \/>\n<strong>Dale la ayuda justa y cuando la pida<\/strong>. Es importante que aprendan tambi\u00e9n a pedir ayuda cuando sientan que la necesitan, pero no des m\u00e1s de lo que es necesario, dale solo aquello que le permita seguir por s\u00ed mismo. Los padres tendemos a hacerlo por ellos en la creencia de que les estamos ayudando, pero es una ayuda cortoplacista y que parchea una situaci\u00f3n concreta en lugar de generar recursos adaptativos de personalidad a largo plazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>En definitiva, no te preocupes demasiado por cu\u00e1nto puedes hacer por tus hijos, sino por cu\u00e1nto pueden hacer por s\u00ed mismos y cu\u00e1nta solidez vital han construido, gracias a c\u00f3mo fueron educados.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nhttp:\/\/elpais.com\/elpais\/2017\/01\/09\/mamas_papas\/1483961196_654002.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De forma muy gen\u00e9rica, cuando hablamos de tolerancia a la frustraci\u00f3n estamos definiendo la amarga sensaci\u00f3n de impotencia, rabia y tristeza por no conseguir aquello que dese\u00e1bamos. 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