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Coaching en el ámbito educativo

Posted by on 2 enero, 2015

 

Coaching en el ámbito educativo

Gema Sancho es Coach Profesional ACC Certificada por ICF (International Coach Federation), Experta en Psicología del Coaching, licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, y MBA por el Instituto de Empresa. Posee una amplia experiencia laboral en la gestión de equipos, a través del desempeño en diferentes puestos directivos en España y Portugal. Hace unos años tomó la iniciativa de crear, a través de Facebook, el grupo “Pon un COACH en tu vida” como un espacio abierto para la difusión del coaching.

El coaching ha destacado como una fabulosa herramienta para la mejora y el crecimiento personal. Cada vez son más las empresas que optan por ofrecer a sus directivos la posibilidad de desarrollar sus capacidades y potenciar aquellas competencias que le ayudarán a crecer personal y profesionalmente a través del coaching.

 

El coaching no consiste en decirle a los demás lo que tienen que hacer sino en provocar procesos de reflexión que lleven a las personas a mejorar su autoconocimiento, tomar conciencia de su propia realidad, flexibilizar su pensamiento, encontrar nuevas opciones y a tomar sus propias decisiones, poniéndolas en práctica a través de la acción y asumiendo su responsabilidad. Como consecuencia, las personas mejoran su autoconfianza y aumenta su motivación.

Si se han demostrado las bondades del coaching para provocar cambios significativos en adultos ¿por qué no introducir la metodología del coaching desde la escuela? Hasta ahora, la etapa escolar nos ha servido principalmente para adquirir conocimientos. Pero los tiempos cambian y nuestros jóvenes no sólo necesitan adquirir esos conocimientos sino desarrollar una serie de competencias fundamentales para enfrentarse al mundo laboral, indiferentemente de la rama de ocupación o puesto que vayan a ejercer en el futuro.

El coach, mediante ejercicios de coaching grupal, actividades de coaching outodoor o incluso sesiones individuales, puede acompañar al alumnado en el desarrollo de estas capacidades, las cuatro “C” de la educación del siglo XXI:

  • Creatividad. La mayoría de los jóvenes de hoy en día posiblemente trabajarán en profesiones que aún no existen. Para ellos resulta fundamental aprender a encontrar nuevas posibilidades, descubrir nuevos puntos de vista, nuevas opciones. Deben entender la creatividad no sólo como una forma más de expresión sino como una manera de resolver los conflictos que se les planteen en su día a día.
  • Comunicación. Muchos de los problemas entre las personas surgen a raíz de una mala comunicación. Los jóvenes necesitan aprender a escuchar, apartando sus juicios, prejuicios e interpretaciones. Y a partir de ahí, aprender a trasladar sus ideas y a dar un feedback constructivo a los demás. No basta con saber, también hay que saber transmitirlo.
  • Cooperación. Hoy en día son ya muy pocos los que pueden trabajar de manera aislada. Las nuevas formas de comunicación y la evolución de los mercados nos lleva cada vez más a una forma de trabajo en equipo. Cooperar con los demás, cada uno desde su rol, incluso aprender a liderar un equipo son competencias indispensables en el futuro de nuestros jóvenes.
  • Control o gestión emocional. El conocimiento de nuestras propias emociones, el reconocimiento de estas emociones en los demás y la gestión de las mismas resultan claves para el desarrollo personal. La empatía, la actitud frente a la frustración o la adversidad, incluso frente al éxito, el aplazamiento de la gratificación, son aspectos que deben empezar a trabajarse desde la escuela.

En cualquier ámbito, pero especialmente en el educativo, los procesos de coaching deben ser realizados siempre por un coach profesional con una sólida formación. En estas edades, la autoestima de los alumnos es especialmente vulnerable por lo que no se trata de crear un optimismo artificial en los jóvenes, propio de algunos “vendedores de humo”, sino de propiciar experiencias de éxito que ellos puedan asociar a sus propias acciones, contribuyendo así a la mejora de su autoestima, su confianza y su motivación.

Por otro lado, no conviene olvidar que tanto el profesorado como las familias tienen una enorme influencia en la formación de los alumnos. Resulta muy interesante la posibilidad de que a través de talleres de formación estos colectivos puedan adquirir o desarrollar algunas de las capacidades propias del coach, como son la escucha activa, la comunicación asertiva o la realización de preguntas que inviten a la reflexión, entre otras, para que puedan utilizarlas como una herramienta más en el desarrollo de su propio rol, no como coach, sino como profesor o padre.

En muchas ocasiones los profesores y padres en su afán de ayudar a los jóvenes tienden a sobreprotegerles, a querer ofrecerles la solución a sus problemas a través de consejos. Y es cierto que muchas veces será necesario que tanto padres como profesores impongan su criterio o guíen a sus alumnos. Pero también habrá ocasiones en las que, más que una respuesta, los jóvenes necesiten una buena pregunta; una pregunta que les haga reflexionar y les lleve a comprometerse con su propia decisión.

Igualmente, tanto el profesorado como las familias pueden beneficiarse de los procesos individuales de coaching para mejorar sus propias habilidades de liderazgo, comunicación o gestión emocional.

De esta manera, el coaching se aplica a toda la comunidad educativa para, entre todos, trabajar por la formación integral de nuestros jóvenes, los verdaderos protagonistas.

 

                               Noticia original en blog smconectados.com

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